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Ferran Mascarell en una foto de archivo cuando era consejero de Cultura junto al entonces diputado y ahora President Carles Puigdemont.

Mascarell: del españolismo a la independencia sin pestañear

Puigdemont presenta hoy el nuevo libro del delegado del Govern en Madrid, exconsejero del PSC con vocación de intelectual, pero que será recordado como un buen gestor

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De la izquierda comunista de los ochenta al secesionismo de derechas del siglo XXI. La carrera política de Ferran Mascarell (Sant Just Desvern, Barcelona, 1951) es una historia de ambición. Ha dejado varios enemigos en el camino, pero también fama de buen gestor cultural.

El actual delegado del Gobierno catalán en Madrid presenta hoy, 3 de julio, su nuevo libro, Dos Estados (Arpa), donde defiende la independencia de Cataluña como vía de regeneración de España, acompañado del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.

Cuarenta años separan a aquel joven historiador apadrinado por la izquierda del cargo que ahora ostenta gracias a su conversión al nacionalismo de Artur Mas. Tras una etapa inicial como editor, Mascarell entró en el Ayuntamiento de Barcelona en los ochenta de la mano del filósofo comunista y exdirector de la revista El Viejo Topo Pep Subirós, muy próximo al socialista Pasqual Maragall y “bastante españolista”, aseguran quienes conocieron aquellos primeros años de democracia municipal.

Subirós estaba llamado a ser concejal de Cultura con el alcalde socialista, pero fue Mascarell quien accedió a ese cargo. Mascarell y Maragall siempre mantuvieron una relación de amor-odio. El líder del PSC admiraba la capacidad de trabajo del joven político, pero no le pasó desapercibido su arribismo y la deslealtad que, a su juicio, había tenido con Subirós.

Dos grandes fracasos

“A Mascarell se le conocen dos grandes fracasos: no logró la capitalidad europea de Barcelona, algo que intentó dos veces, y ya con Joan Clos como alcalde, no pudo liderar el Fórum de las Culturas”, explican fuentes políticas. Respecto a aquella “guerra de guerrillas” interna en que derivó el evento cultural, Mascarell salió indemne.

El salto a la Generalitat se produjo en 2006, cuando Pasqual Maragall le nombró consejero de Cultura, cargo que ocupó durante pocos meses. Tras las elecciones autonómicas celebradas ese año, José Montilla fue nombrado presidente del segundo tripartito (PSC, ERC e ICV), pero Ferran Mascarell no renovó como consejero, pues los republicanos se quedaron con Cultura.

El fichaje de Artur Mas

Dolido con este desplante, Mascarell abandonó su escaño parlamentario y fue fichado por RBA con la finalidad de poner en marcha la unidad audiovisual de la editorial, algo que no prosperó.

Dicen que fue él quien sedujo a Artur Mas para que le nombrara consejero de Cultura en 2010, tras el regreso de los convergentes a la Generalitat. Fue entonces cuando rompió el carné del PSC.

"Es un buen gestor, pero no un intelectual"

“El sector cultural reconoce que es un buen gestor, pero a él le gustaría ser recordado como un hombre de ideas, un intelectual que no es”, añaden las mismas fuentes. Ferran Mascarell intentó ser alcaldable por Barcelona, tanto por el PSC como por CDC. O incluso como independiente. Llegó a organizar una plataforma de simpatizantes para promover su candidatura. Pero tampoco tuvo éxito.

Su última ambición pasaba por ser el delegado de la Generalitat en Nueva York, pero de nuevo se tropezó con ERC en su camino y, finalmente, fue elegido delegado del Gobierno en Madrid. Se declara admirador de Robert Musil, autor de El hombre sin atributos y de la frase "los hombres nos movemos entre el principio de realidad y el principio del ideal".