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De izquierda a derecha: Mariano Fernández Enguita, Gregorio Luri y Ángela Herrero, en las jornadas de SCC / CG

La inmersión genera rechazo escolar entre los alumnos castellanohablantes

El sistema lingüístico nacionalista tampoco garantiza un dominio pleno de las dos lenguas cooficiales de la comunidad

5 min

La inmersión lingüística no solo contraviene las sentencias de los tribunales, sino que también perjudica el aprendizaje de los estudiantes. Gregorio Luri y Mariano Fernández Enguita han señalado los puntos flacos del sistema educativo nacionalista en la escuela de verano de Societat Civil Catalana (SCC).

Ambos expertos han explicado cómo el esquema lingüístico defendido por el nacionalismo entorpece el desarrollo pedagógico y, además, desencaja al alumno del entorno escolar. El sociólogo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) se ha basado en los "sorprendentes datos" de pertenencia educativa reflejados en el informe PISA.

Diglosia social

"Una de las cosas que chocan en PISA es que, mientras España presenta el máximo nivel de sentido de pertenencia escolar en Europa, Cataluña presenta el mínimo a nivel europeo pese a estar dentro de España", ha informado Enguita. El académico ha vinculado este ínfimo apego de los jóvenes castellanohablantes con la diglosia social que introduce la inmersión: "A los alumnos se les hace vivir una dualidad entre lo que se les hace hablar en la escuela y lo que hablan en las redes, el exterior, el medio en el que viven"

Enguita ha sugerido que se sustituya este sistema por "zonas de descompresión" donde la inmersión sea de ida y vuelta. "Tenemos los datos para saber qué grado de compensación linguistica necesitaría cada alumno particular", ha señalado. El modelo defendido por el sociólogo se asemeja a las propuestas lanzadas desde el ámbito constitucionalista para relajar la inmersión exclusivamente en catalán y acompañarla, cuando sea necesario, por un refuerzo del español como lengua vehicular.

Fracaso lingüístico

Máxime cuando la inmersión tampoco satisface el pleno aprendizaje de los menores. "El drama en Cataluña no es el catalán o el castellano. Ojalá los alumnos salieran competentes en catalán, el problema es que están saliendo con unos niveles de competencia tanto en catalán como castellano muy por debajo", ha subrayado Luri.

Una cuestión que también se vincula con la relación efectuada por el ensayista entre el "fracaso escolar" y el "fracaso lingüístico". "El reto fundamental que tenemos es cómo compensar lingüísticamente las diferencias que traen los niños de sus familias. Es absurdo hablar de equidad educativa mientras no intervengamos en esos puntos críticos en los cuales se está generando esas diferencias", ha dicho.

Aprovechar la LOMLOE

Tanto Luri como Enguita también han entrado a valorar la Ley Orgánica de Modificación de la LOE (LOMLOE), la última actualización normativa del marco educativo a escala nacional. El primero ha defendido algunos aspectos concretos de la ley, como los profesores visitantes y los programas de cooperación territorial, y ha llamado a aprovechar algunos resquicios para garantizar el bilingüismo.

"El artículo 89 de la ley dice literalmente: “Al finalizar la educación básica, todos los alumnos alcanzarán un dominio pleno de la lengua castellana'. Habrá que tomárselo en serio", ha expresado Luri. Más allá de este punto, ambos expertos han relativizado el peso de la regulación para mejorar el nivel educativo de los estudiantes. "Nuestros males no son la sucesión de leyes, hay una falsa impresión sobre eso. Sí lo son la elevada politización e ideologización de la discusión educativa", ha apostillado el sociólogo.