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El vicesecretario de Política Autonómica y Local del PP, Javier Arenas / EP

El Gobierno responderá con "mesura y responsabilidad" a las provocaciones de Puigdemont

Javier Arenas advierte de que el Estado de derecho tiene numerosos instrumentos para impedir que se celebre un referéndum "ilegal"

3 min

El Gobierno centrará todos los esfuerzos en desbaratar el referéndum del 1-O, pero actuará con "mucha mesura y responsabilidad". Sin "caer en la trampa" de la Generalitat, que busca una reacción "desmedida y desproporcionada" del PP al "desafío rupturista". Así lo ha expresado el vicesecretario de Política Autonómica y Local, Javier Arenas, este martes, 8 de agosto, cuando ha pasado el plazo posible para convocar unas elecciones en Cataluña que coincidieran con el 1 de octubre.

Arenas ha argumentado que el presidente catalán, Carles Puigdemont, y sus socios quieren "conseguir crispación". Pero el Gobierno no está por la labor de avivar las llamas, y sí de responder al desafío secesionista defendiendo la legalidad y el Estado de derecho. El dirigente, en esta línea, ha recordado que el Estado tiene "instrumentos suficientes" en los tres poderes para que "no se celebre un referéndum" que es "ilegal".

El artículo 155

Además, ha respondido que "bajo ningún concepto se renuncia a ninguno de los instrumentos de los que la Constitución dota al propio Estado de derecho", aunque "no está encima de la mesa" la aplicación del artículo 155. Un artículo que, entre otras cuestiones, podría conllevar la suspensión de la autonomía de Cataluña.

Arenas ha asegurado que hay quien "habla de un choque de trenes" ante la deriva que se ha abierto en Cataluña. "Yo no comparto esa idea en absoluto. Aquí hay un tren, que es el Estado de derecho, y algunos pretenden que ese tren descarrile, saltándose la ley", ha aseverado. En este punto, el vicesecretario de Política Autonómica del PP ha criticado que sean los "extremistas" de la CUP los que "marquen la política del Gobierno catalán en este momento" y tengan "absolutamente condicionado a Puigdemont".

Tensa calma. Las dos partes caminan cautelosamente para evitar un traspié, a la espera de que el bando contrario cometa el más mínimo error. Un error que derruya el castillo de naipes, en un caso, o provoque más movilidad independentista, en el otro.

 

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