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Oriol Junqueras y Pedro Sánchez, defensores de una mesa de diálogo que defiende ERC, pero critica JxCat / EE

Enésima bronca entre JxCat y ERC a las puertas de la Diada

Los neoconvergentes critican la sumisión de sus socios de gobierno al PSOE, después de que Junqueras admita las pocas posibilidades de éxito de la mesa de diálogo

3 min

Irreconciliables. Junts per Catalunya (JxCat) y ERC han protagonizado hoy su enésima bronca, en esta ocasión a las puertas de la Diada que se celebra mañana. La mesa de diálogo, de nuevo, ha sido el detonante de ese enfrentamiento entre los socios de gobierno, que abunda en una división del independentismo que marca el 11 de septiembre.

Oriol Junqueras, líder de Esquerra, ha asegurado en una entrevista en El Periódico que "el PSOE agradece que haya independentistas que no apuesten por la mesa de diálogo" entre los gobiernos español y catalán porque considera que el Gobierno "se la querría ahorrar". Además, acusa a los socialistas de poner muchas limitaciones en la negociación. No obstante, Junqueras ha asegurado que el simple hecho de que "exista" ese cauce político para resolver el conflicto ya debe considerarse "un éxito", al margen de si al final acaba fracasando en su objetivo de alcanzar un acuerdo.

La respuesta del portavoz de JxCat, Josep Rius, no se ha hecho esperar. "Lo que seguro que agradece el PSOE es tener un socio en Madrid que le vota gratis los presupuestos y que le permite desinvertir en Rodalies en Cataluña", en referencia a las reiteradas reclamaciones de traspaso del servicio ferroviario. La avería de ADIF registrada ayer ha reavivado esa reivindicación del Govern.

Las palabras de Rius se unen a los ultimatums de su partido a Esquerra sobre los escasos avances hacia la independencia y los amagos de ruptura de un pacto de gobierno. Asimismo, mientras JxCat apoya la manifestación organizada por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) para la Diada, el presidente Pere Aragonès ha anunciado que no acudirá por considerarla excluyente. El año pasado, el republicano fue objeto de silbidos por parte de los radicales secesionistas.

Otro ejemplo de esa fractura independentistas son las declaraciones del presidente de Òmnium, Xavier Antich, quien se desmarcó de las críticas de la ANC a los partidos secesionistas, a los que acusa de poner trabas a la consecución de de la república catalana.