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Joan Canadell y Elisenda Paluzie, enfrentados en las elecciones de la ANC / CG

El declive de la ANC: de gobernar Cataluña a vender camisetas

Puigdemont pretende asaltar esta entidad para acceder a la valiosa base de datos con miles de independentistas que permitió a Canadell ganar la presidencia de la Cámara de Comercio

7 min

Lo fue todo en Cataluña. Hasta el punto de participar en las reuniones celebradas en el Palau de la Generalitat donde se decidió la ruptura con España. Pero nació con el germen (procesista) de su propia destrucción. La Assemblea Nacional Catalana (ANC) elige este fin de semana a su nuevo secretariado nacional con dos candidaturas que dicen mucho de la actual fractura independentista.

Por un lado, el equipo continuista que representa Elisenda Paluzie, actual presidenta. Y por otro, el de Joan Canadell, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, que no se presenta, pero apoya a la candidata Montse Soler. La elecciones vienen precedidas por la fuerte polémica que ha generado el veto a tres candidatos que airearon sus discrepancias en público, lo que ha puesto en entredicho la democracia interna de la Assemblea.

Sangría de socios, abusos laborales...

La ANC ya no es ni la sombra de lo que fue, tanto desde el punto de vista ideológico como financiero. La sangría de socios y las denuncias de abusos laborales de sus trabajadores han abundado en el ocaso de esta asociación encargada de organizar las grandes concentraciones secesionistas de la Diada y que ejercía de catalizador del mundo secesionista. Los Comités de Defensa de la República (CDR) le han perdido el respeto y ERC, que nunca consideró a la ANC su referente, mantiene su buena relación con la histórica Òmnium Cultural. Pero la Assemblea todavía es una pieza apetecible para los neoconvergentes, que prefieren tenerla a su favor que en contra.

De ahí que Carles Puigdemont apoye en la sombra a su nuevo delfín, Joan Canadell, quien incluso suena como presidenciable de Junts per Catalunya (JxCat). Una vez amortizada Paluzie, el de Waterloo quiere exprimir a la ANC como posible fuente de financiación de su Consejo por la República, pero también como base de datos para su campaña electoral. Unos datos que permitieron al propio Canadell, miembro de la entidad, ganar la presidencia de la Cámara de Comercio de Barcelona. Las maniobras del expresidente son diversas y en ellas participan otras instituciones que habían intentado mantener su transversalidad, como Fundació.cat.

El proceso electoral

El pasado miércoles se abrieron las votaciones a los 77 miembros del secretariado nacional encargado de dirigir la entidad en los próximos dos años. Se puede votar hasta la medianoche de hoy y los resultados provisionales se harán públicos mañana domingo. El día 18 se informará de los resultados definitivos y, a partir de ahí, el nuevo Secretariado elegirá, previsiblemente el 20 de junio, a los cuatro cargos orgánicos: presidencia, vicepresidencia, secretaría y tesorería.

Paluzie, que opta a la reelección, y el sector integrado por Montse Soler y David Fernández, apoyado por Canadell y por Puigdemont, son los principales contendientes en este proceso en el que han sido impugnadas tres candidaturas: las de Roger Heredia, Eduard Cabús y Jordi Pi. Todo ellos han tenido en su contra discrepar en público de las tesis oficiales o de sus contrincantes.

El asalto de Puigdemont a la ANC, vía Canadell, tiene dos objetivos: acallar las críticas que en las últimas semanas ha hecho Paluzie de los partidos independentistas por su incapacidad para implementar la prometida república catalana, y penetrar en instituciones que le pueden ayudar a solucionar sus problemas financieros. La ANC, que oficialmente no recibe ayudas públicas, se sustenta con las cuotas de sus socios y con la venta de marketing independentista --camisetas para la Diada, banderas, accesorios…--, pero posee todavía una valiosa base de datos de miles de simpatizantes secesionistas desde 2012, muy cotizada en Waterloo.

Desde Fundació.cat

La última intentona de acceder a esa información se produjo a principios de este año, en vísperas del gran mitin que Puigdemont protagonizó en Perpiñán. El Consejo por la República quería basar su estrategia mediática en la base de datos de la ANC. Ya lo intentó en 2018, cuando el president también intentó acceder a la información de 600.000 personas que obra en poder de la ANC con la finalidad de enviarles un correo electrónico para pedirles su inscripción en el Consejo de la República. 

Jordi Puigneró (c) junto a Carles Salvadó (d) y Manel Sanromà (i) en la Fundació.cat / FUNDACIO.CAT
Jordi Puigneró (c) junto a Carles Salvadó (d) y Manel Sanromà (i), en la Fundació.cat / FUNDACIO.CAT

Otra de las instituciones que Puigdemont intenta controlar es Fundació.cat, que gestiona 110.000 webs en territorios donde se habla en catalán y cuyo director general, Francesc Giralt, está muy bien conectado con el mundo convergente, especialmente con el consejero de Políticas Digitales de la Generalitat, Jordi Puigneró, y con una interlocución muy fluida con el presidente Quim Torra y el prófugo Puigdemont.

La decisión del presidente de Fundació.cat, Carles Salvadó, de presentarse a estas elecciones de la ANC ha causado malestar en algunos sectores de la entidad, que temen ver comprometida la transversalidad ideológica de la misma, tal como explicó este medio. Pero es que, además, Salvadó es visto como miembro de la órbita de Canadell, el último delfín de Puigdemont.

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