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Ada Colau (c), alcaldesa de Barcelona; Evelio Vázquez, jefe de la Guardia Urbana (d) y Amadeu Recasens (i), comisionado de Seguridad / EFE

'Barcelona, ciudad sin ley', un repaso al auge de la inseguridad

Alberto Villagrasa analiza los grandes fracasos de Ada Colau en materia de delincuencia en un libro que rinde homenaje a una Guardia Urbana “criminalizada” por la alcaldesa

24.05.2019 00:00 h.
5 min

Asegura que fue el “menosprecio constante” a la Guardia Urbana de Barcelona (GUB) y el aumento de la delincuencia durante estos cuatro años los principales motivos que le impulsaron a escribir este libro. El resultado es un repaso concienzudo a uno de los grandes fracasos de Ada Colau como alcaldesa, el de la seguridad. En Barcelona, ciudad sin ley. La herencia de la alKaldesa Ada Colau, Alberto Villagrasa (Barcelona, 1971), hace un demoledor retrato sobre la gestión de la líder de los comunes.

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Presentación del libro de Alberto Villagrasa 'Barcelona, ciudad sin ley' / CG

Villagrasa, que creció en el Raval y conoce perfectamente la degradación que ha sufrido Ciutat Vella, ha sido concejal del PP en el Ayuntamiento de Barcelona durante 13 años, durante ocho fue consejero de ese distrito, diputado y portavoz de Interior.

Los orígenes okupas

El libro, que está prologado por Tomás Gil Márquez, doctor en Derecho y profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), parte de los orígenes okupa de Colau, a la que acusa de haber jugado con los conceptos “desalojo” y “desocupación”. Critica duramente el papel activo que el universo Colau --Gala Pin, Jaume Asens, Josep Maria Montaner...-- tuvo en el documental Ciutat Morta donde “las víctimas se convierten en verdugos” y se empaña la imagen de la Guardia Urbana.

"Los complejos de un gobierno y una alcaldesa que no creía en la policía, que se presentaron a las elecciones con un programa electoral que no era más que una hoja de ruta para intentar desmantelar la estructura de la Guardia Urbana y que comenzaron dando manga ancha a algunos grupos y colectivos (antisistema o manteros, por ejemplo), es lo que ha provocado que hayamos desembocado en la actual situación", afirma.

libro villagrasa

Explica Villagrasa cómo la preocupación por la seguridad ha pasado de un 4,3% en la anterior legislatura a un 21%. Y cómo en Ciutat Vella ha aumentado la victimización un 43% durante el mandato de los comunes. De los 46 narcopisos cerrados en 2017 se pasó a 102 en 2018. Gracias, dice, a la labor de una policía municipal que defiende y elogia constantemente.

Elogios para Recasens y Vázquez

Salva de las críticas al comisionado de Seguridad, Amadeo Recasens --Colau se negó a nombrar a un concejal específico--, y al intendente mayor de la Guardia urbana, Evelio Vázquez --a quien la alcaldesa mantuvo en su cargo. De ambos destaca Villagrasa su profesionalidad y conocimiento de la seguridad pública.

Los manteros alojados en el intercambiador de Plaza Cataluña / CG

Los manteros alojados en el intercambiador de Plaza Cataluña / CG

Por el contrario, desmonta el proyecto estrella de Colau, una policía de proximidad que se saldó con solo 140 agentes para toda Barcelona.

El autor dedica parte de su libro a lo que define como “inseguridad bajo tierra”, es decir, en el Metro: grafiteros, agresiones a vigilantes, acoso sexual y manteros.

El 'top manta', "descontrolado"

Para Villagrasa, el top manta “descontrolado” es uno de los grandes fracasos de la alcaldesa. Repasa los graves enfrentamientos mantenidos por los vendedores ambulantes con turistas y Guardia urbana, así como la insatisfacción de los comerciantes.

Y aunque afirma que los únicos culpables de los atentados yihadistas de Barcelona de 2017 fueron los terroristas, “una ciudad como Barcelona, que es polo de atracción turística de primer nivel mundial, tendría que estar alerta y tomar todas las medidas posibles para prevenir un atentado terrorista como los que se estaban dando por toda Europa”.

Y concluye: "Los cuerpos y fuerzas de seguridad (en este caso la GUB) han de tener el apoyo político e institucional del gobierno y de todos los políticos, aunque estén en la oposición. Y además de tenerla, la han de sentir y percibir. Hay que hablar y defender la policía sin complejos. Se necesita un alcalde o alcaldesa que demuestre el liderazgo suficiente para exigir los efectivos policiales que necesita la ciudad ante cualquier administración o gobierno autonómico o estatal".

Y, sobre todo, "hay que recuperar y reforzar la Unidad de Apoyo Policial (los antidisturbios que se eliminó Colau) de la GUB. Tiene que ser una unidad de con 200/250 agentes de policía con la mejor formación y medios posibles para poder reaccionar en situaciones de emergencia y de extrema necesidad".

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