Fotomontaje de Tatxo Benet, Josep Pujol y Sandro Rosell, con la Diagonal de Barcelona de fondo

Fotomontaje de Tatxo Benet, Josep Pujol y Sandro Rosell, con la Diagonal de Barcelona de fondo

Política

La 'nueva' gran pelea de los prohombres de Barcelona

La familia Pujol trató de mediar entre el expresidente del Barça Sandro Rosell y el fundador de Mediapro Tatxo Benet tras su 'divorcio' con Jaume Roures, pero el primero de ellos sigue acusándoles a ambos de su entrada en prisión

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La burguesía catalana, esa que por estas fechas planifica qué fin de semana dejará su ático de la zona alta de Barcelona para instalarse en el Empordà por unos meses y que pasa los días entre viajes, despachos acristalados, servicio doméstico, cócteles privados y todoterrenos con cristales oscuros, no fos cas, vive una nueva pelea.

Se trata de una enemistad --la del expresidente del FC Barcelona Sandro Rosell y el fundador de Mediapro Tatxo Benet-- que viene de la época en que el primero se las tuvo con el otro impulsor del gigante audiovisual catalán, Jaume Roures, pero que se acrecentó cuando este se divorció de su socio y otros miembros de esta high class barcelonesa consideraron que, en tanto que figuras destacadas del selecto club, carecía de sentido que Sandro y Tatxo no pudieran ni siquiera coincidir.

Influencia creciente

Fuentes de estos círculos de poder catalanes detallan que el empresario ilerdense, hoy presidente de la patronal Femcat, multiplicó su presencia pública tras su salida de la productora --de la que sigue teniendo un porcentaje que, por cierto, busca ansiosamente vender--, haciendo "nuevos amigos" entre el poder empresarial y político.

Su creciente influencia llegó incluso a la órbita de Junts, que en medio de un lío de gran calado para designar a su candidato a las próximas elecciones a la alcaldía de Barcelona le habría ofrecido insistentemente la plaza, aunque sin éxito. Algo que curiosamente también sucedió antaño con el expresidente del Barça, que coincidió durante meses en Soto del Real con, entre otros, el actual secretario general del partido Jordi Turull y el presidente del Parlament de Cataluña Josep Rull.

Fue entonces, cuando Roures y Benet se declararon la guerra, que hubo intentos por que Rosell indultara al segundo de ellos; a quien, explican estas fuentes, el expresidente del Barça habría culpado de su entrada en prisión, insinuando que el juicio por el que quedó finalmente absuelto de todos los cargos fue un montaje.

Rosell en prisión

La Guardia Civil le detuvo en 2017 tras un registro en su domicilio donde se encontró un sobre con 5.000 euros en efectivo, que nunca reconoció como propio, y la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela ordenó su ingreso preventivo en la cárcel por "riesgo de fuga" mientras la Fiscalía le acusaba de blanqueo de capitales y organización criminal por sus negocios con la Confederación Brasileña de Fútbol, más de una década atrás, cuando trabajaba para Nike en Latinoamérica.

Roures, quien dijo de Rosell que "pasará un buen tiempo en la cárcel", habría maniobrado para "acabar con él" --a ojos del expresidente culer-- tras romper el vínculo histórico de Mediapro con el Barça en 2015, con su amigo Josep Maria Bartomeu ya al frente, y la venta millonaria de los derechos de televisión del club a Movistar.

Situación "ridícula"

Este rencor, más o menos justificado, se extendió a Benet, que entonces seguía como directivo en Mediapro y a día de hoy "sigue sin poder verle", hasta el punto de que, explican las mismas fuentes, los mensajes del tipo "si este va, yo no voy" son recurrentes en citas de toda clase: desde encuentros empresariales o culturales en la capital catalana a comidas en los restaurantes de moda en la falda del Tibidabo. También en las cenas veraniegas de Aiguablava, donde ambos se retiran en julio y agosto.

Esta situación, que algunos definen como "ridícula" pero que parece irreconducible, requirió incluso de la mediación de la familia Pujol Ferrusola. Concretamente Josep, el tercer hijo del expresidente de la Generalitat, quien se dirigió a Rosell "hace cosa de un año" para que, también sin el efecto deseado, hicieran las paces.

Según concluyen las fuentes consultadas, la nueva pelea entre los prohombres de Barcelona sigue "incluso peor", siendo un tema recurrente entre amigos de ambos, dos poderosos empresarios reinventados --uno tras salir por la puerta de atrás del gigante audiovisual que fundó, y el otro tras una prisión preventiva en balde por la que sigue pidiendo una indemnización al poder judicial-- que no tienen intención alguna de dejar atrás el choque de trenes entre el Barça y Mediapro que un día les enfrentó.