La expresidenta del Congreso Meritxell Batet

La expresidenta del Congreso Meritxell Batet IÑAKI BERASALUCE EUROPA PRESS

Política

Meritxell Batet, el disenso silencioso

La expresidenta del Congreso, contraria a tramitar la amnistía cuando presidía el Congreso, renuncia a su acta de diputada y deja la primera línea política después de 19 años

7 septiembre, 2023 00:28

Noticias relacionadas

Meritxell Batet (Barcelona, 1973) anunció este miércoles, por sorpresa, que deja la política después de 19 años. Llevaba tiempo dándole vueltas a esta decisión, según la versión oficial, aunque su paso al lado y su renuncia al acta de diputada llegan en un momento convulso, con la gobernabilidad de España en el aire, y con un horizonte sobre el que planea la amnistía a los responsables del procés, Carles Puigdemont incluido. Una amnistía que ella se negó a tramitar como presidenta del Congreso, pero que ahora entra de lleno en las negociaciones entre el Gobierno en funciones y Junts para investir a Pedro Sánchez.

Batet encabezó la lista del PSC por Barcelona en las pasadas elecciones generales del 23J. Y hace apenas unas semanas recogió su acta de diputada en el Congreso. Sin embargo, ha elegido el inicio del curso para aparcar la política; una decisión que coincide en el tiempo con el viaje de la vicepresidenta del Gobierno Yolanda Díaz a Bélgica –visto con recelo por el PSOE– para negociar en primera persona con Puigdemont el apoyo de Junts a Pedro Sánchez; esto es, a reeditar el Gobierno de coalición, para lo que son necesarios los apoyos de los independentistas.

El líder de los herederos de Convergència exige a cambio la amnistía y la aceptación de un referéndum de independencia en Cataluña. De lo contrario, todos los caminos llevan ahora mismo a la repetición de los comicios.

En contra de la amnistía

Batet se opone a lo uno y a lo otro, pero sin alharacas. La ya exdiputada deja atrás casi dos décadas de dedicación completa a la política, en las que su señoría ha ocupado escaño en el Parlamento español, ha sido ministra de Política Territorial y Función Pública y, en última instancia, ha presidido el Congreso de los Diputados (2019-23).

Su nombre aparecía en las quinielas para seguir en el cargo en la XV legislatura, la que acaba de echar a andar, pero renunció a repetir como presidenta en el marco de las negociaciones del PSOE por el control de la Mesa de la Cámara Baja. Finalmente, la elegida para el puesto fue Francina Armengol, mucho más afín a los nacionalismos y una de cuyas primeras medidas al frente de la tercera institución del Estado ha sido el beneplácito al uso de las lenguas cooficiales en el Congreso –que Batet rechazó–, entre ellas el catalán, cuestión que formaba parte de los pactos con los independentistas. 

Legado como presidenta del Congreso

Cabe recordar que en 2022, Batet silenció a Albert Botran (CUP) por usar el catalán en el hemiciclo, pues entonces solo se permitía la utilización de la lengua común. Por otra parte, en 2021, votó en contra de admitir a trámite la ley de amnistía que pedían organizaciones independentistas catalanas y que los letrados tacharon de inconstitucional.

Demasiadas losas en el escenario actual, a la que hay que sumar que tampoco era del agrado de Podemos desde que retiró el acta de diputado a Alberto Rodríguez, condenado a inhabilitación por un delito de atentado a la autoridad, aunque la sentencia no era firme. Hay que decir que entre quienes se opusieron al perdón colectivo (aunque se pronunció meses antes) figura el magistrado del Tribunal Constitucional Juan Carlos Campo, actual pareja de Batet y entonces ministro de Justicia.

En el momento actual, el PSC, que ya tiene en mente el congreso del partido en marzo del 2024 -salvo que se aplace si hay repetición electoral-, intenta mantener el perfil bajo y limitar las declaraciones públicas de Illa. El actual primer secretario de los socialistas catalanas tiene las filas prietas del partido y, en cuanto a la negociación con los independentistas, mantiene de forma clara la estrategia del "todo pasa por Madrid", según su entorno.

“No habrá referéndum, es ilegal”

Batet tampoco estaba a favor de un referéndum unilateral de independencia en Cataluña, pues eso sería “volver al pasado”. En 2019, incluso aseguró que si gobernaba el PSOE no iba a haber “referéndum de autodeterminación”, pues “no tiene cabida en el ordenamiento jurídico, es ilegal” y una “mala solución política”. Seis años atrás, no obstante, rompió la disciplina de voto de su partido, junto con otros compañeros, para apoyar una consulta en Cataluña sobre la relación de esta comunidad con el resto de España. Por entonces, el procés acababa de empezar y quedaba muy lejos la amenaza de octubre del 2017, inimaginable entonces, y todas las derivadas, que han llevado a la situación actual.

Tras su generosa renuncia a su candidatura para seguir al frente del Congreso, Batet sonaba para un puesto de mayor responsabilidad, el de vicepresidenta del Gobierno. Es una persona de máxima confianza de Sánchez. En las elecciones del 2015, formó tándem con el ahora presidente tras apoyarle en las famosas primarias del PSOE, coordinó el programa electoral y recibió el encargo de gestionar el equipo de expertos que debían proponer la reforma de la Constitución; en 2016, fue una de las elegidas para negociar con otras fuerzas políticas una alternativa al Gobierno del PP. Pero este nombramiento no se llegará a producir ni siquiera en el caso de que el Ejecutivo de coalición logre los apoyos necesarios: Batet se va, y no consta que tenga destino. Se marcha con elegancia, agradecida, y sin hacer ruido ni daño a nadie. Especialmente, a su partido.