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Mejor Europa y más industria

10.06.2019 00:00 h.
5 min

Durante el pasado mes de mayo cerca del 51% de los europeos, la participación más alta de los últimos 20 años, han acudido a las urnas para elegir su Parlamento. Los resultados dejarán a los euroescépticos y ultranacionalistas con una capacidad muy limitada para paralizar el proyecto de reconstrucción europea. Un proyecto que debe apostar por una Europa más justa y solidaria, por un crecimiento económico basado en el desarrollo sostenible y por un nuevo modelo productivo basado en una industria con alma digital.

Al analizar la situación económica europea hay un dato relevante que merece la pena ser destacado: la pérdida de protagonismo de sus empresas en el mundo de las grandes corporaciones transnacionales. Solo hay cinco empresas europeas entre las 40 mayores compañías del mundo por volumen de facturación, y la angloholandesa Royal Ducth Shell es la única europea entre las 20 compañías con mas cotización en Bolsa. La presencia europea entre las principales corporaciones tecnológicas del mundo es poco relevante.

Mientras Europa se debilita, Eurasia se cohesiona. Cada vez es mayor el protagonismo chino en esta inmensa área geográfica del planeta. La puesta en marcha de la llamada "ruta de la seda", inmenso proyecto de potenciación de infraestructuras energéticas y del transporte, que supone la movilización de unos 900.000 millones de € de inversión a través de créditos "blandos" y financiación privilegiada, es sin duda un instrumento del "capitalismo monopolista chino" para concretar su hegemonía económica y política en ese inmenso territorio.

Frente a este espectacular reto, Europa debe apostar por una estrategia económica compartida que vehicule una potente acción comercial en el marco de la economía global. Los países europeos deber permanecer unidos en la negociación con el gigante chino y compartir estrategias comunes. La respuesta europea no puede ser el proteccionismo, la apuesta por la competencia entre empresas no debe ser obstáculo para favorecer la creación de grandes grupos empresariales industriales y tecnológicos que puedan competir con los gigantes chinos y estadounidenses en el mercado global.

Las empresas europeas deben ganar tamaño, la UE debe tener una estrategia que permita impulsar la creación de grandes "players" económicos en todos los ámbitos, especialmente en el industrial. Un ejemplo de lo apuntado sería la necesidad de una industria ferroviaria europea capaz de competir en igualdad de condiciones en el mercado global. La abortada fusión Alstom-Siemens es en mi opinión un grave error de la comisaria de la competencia Magrethe Vestager, que no ha entendido la necesidad de una potente industria europea dotada del tamaño adecuado, capaz de desarrollar las sinergias de su potencial innovador y aprovechar los efectos multiplicadores de un gasto en I+D+i compartido.

Europa necesita apostar por una estrategia industrial que sea un factor de crecimiento económico sostenible, pilar del Estado del bienestar y de creación de empleo de calidad. Una industria más competitiva y por lo tanto digitalizada, que al transformar los modelos de negocio existentes genera nuevos retos y nuevos negocios. Una industria europea que se inscriba en las coordenadas de la transición ecológica, que apueste de forma inequívoca por el capital humano y la innovación tecnológica. Una Europa que apueste de forma decidida por un nuevo modelo social basado en el ejercicio de las libertades y los derechos sociales. Una Europa solidaria con los "Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030" de las Naciones Unidas

El presidente Sánchez estuvo oportuno e inteligente cuando en la clausura de las jornadas de Sitges del Cercle d‎'Economia, como respuesta al cansino e irreal discurso del president Torra, apostó por el futuro de una Europa unida, justa y solidaria, frente al pasado representado por los nacionalismos de "campanario", insolidarios y excluyentes.