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TVE no sirve para nada

Ramón de España
4 min

Teniendo en cuenta que los informativos de TV3 son pura agitación y propaganda al servicio del separatismo, lo más lógico sería que los de TVE en catalán contribuyeran a la resistencia frente al independentismo obligatorio decretado desde Sant Joan Despí. Por el contrario, son de un seguidismo de los de TV3 que da pena y rabia y, además, no sirve para elevar la audiencia, que es mínima: ¿para qué te vas a tragar la burda y pusilánime copia de Sant Cugat pudiendo disfrutar de la desacomplejada manipulación permanente de la realidad que te ofrece la nostra?

Los informativos en catalán de TVE deberían haber intentado ejercer de contrapoder informativo de los de TV3, pero eso es algo que nunca se le ha pasado por la cabeza a ningún mandamás en Madrid. La consigna ha sido, más bien, fabricar con dinero español remedos del TeleNotícies, contribuyendo así al desastre soberanista en general y a la desesperación de los que están de él hasta las narices. Tampoco a ningún político español se le ha ocurrido que esos informativos no podían seguir siendo una birria sin criterio y sin audiencia, y que tal vez esa audiencia llegaría si se le ofreciera una información menos institucional y, a ser posible, más enfocada a plantar cara al procesismo permanente de TV3. Algo tan obvio, curiosamente, no se le ha ocurrido a ningún presidente del gobierno ni a ningún directivo de TVE. A no ser que se pretenda algo que yo, francamente, no entiendo.

Siguiendo esa línea de no servir absolutamente para nada, TVE acaba de poner al frente de los servicios informativos de Sant Cugat a una lazi de tronío (literalmente: no ha sido vista jamás sin el preceptivo lazo amarillo), una tal Rosa María Quitllet, funcionaria del ente desde 1990 y asignada hasta ahora a Radio Nacional de España en Cataluña. Procesista de pro, la buena señora es conocida por retuitear mensajes de gente como Jordi Cuixart o Mireia Boya, así como por hacerse eco de comentarios ofensivos y/o graciosos sobre el PP, Vox o la reina Letizia. Con un currículum tan brillante y que ni hecho a medida, no hay duda de que es la persona indicada para que los informativos en catalán de TVE se conviertan, definitivamente, en un calco de los de TV3: preparémonos para oír hablar de exiliados y de presos políticos y del estado español.

Si alguien le ve la lógica a esta extraña manera de actuar de TVE, que me la explique, por favor, ya que yo no la pillo. Los lazis nos declararon la guerra informativa hace años, y quien tenía que plantarles cara no lo hace. ¿Desidia, estupidez, síndrome de Estocolmo? De la misma manera que el PP de Rajoy fue incapaz de construir un relato alternativo a las eficaces patrañas de los separatistas que llevaron al conato de golpe de estado, a TVE parece que no le da la gana dar la cara en el mundo de la información, que sería la única manera, por cierto, de insuflar cierta vida a esos moribundos telediarios en catalán que no ve prácticamente nadie.

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¿Quién es... Ramón de España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.