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El paseíllo del dúo sacapuntas

Ramón de España
4 min

Fieles a sí mismos, los líderes indepes han vuelto a montar una de sus tradicionales romerías judiciales para arropar a miembros de la banda por los que se interesa la justicia española, que, en esta ocasión, han sido Josep Maria Jové y Lluís Salvadó, nuestro particular Dúo Sacapuntas, tan siniestros como los originales y con la misma poca gracia. Eso sí, el parecido es espeluznante; basta con observar esa foto que corre por ahí, en la que se les ve el uno al lado del otro y se puede apreciar claramente la diferencia de estatura entre ambos, por mucho que Jové muestre el brazo estirado y el puño en alto, única manera a su alcance de sacarle un par de centímetros al ganapia de su compadre. Nuestro Dúo Sacapuntas también tiene sus muletillas: si los dos humoristas andaluces repetían hasta la saciedad aquello de “veintidós, veintidós, veintidós”, sus homólogos catalanes podrían clamar “Moleskine, Moleskine, Moleskine” (Jové) y “Tetas, tetas, tetas” (Salvadó).

El hecho de que sus socios en el golpe de estado fallido los acompañaran al juzgado, como si fuesen el clan de los Montoya, indica que los tienen en alta estima, aunque a algunos nos cueste entender por qué. A fin de cuentas, Jové, el supuesto cerebro de la organización, lo apuntaba todo en una libreta para ayudar a la policía a buscarle la ruina; y Salvadó, aparte de su peculiar criterio mamario a la hora de repartir cargos políticos entre las mujeres, es el chapucero que se puso a tirar papeles comprometedores por el patio de luces al que daba su despacho mientras los maderos subían las escaleras del edificio para darle un recado del juez: ¡no intentó ni comérselos!

De Salvadó no sabíamos gran cosa últimamente, pero Jové era un flamante miembro de la Mesa de Diálogo hispano--catalana que tenía el cuajo de presentarse en la Moncloa con una Moleskine idéntica a la que le va a arruinar la vida, un acto que no se si calificar de desafiante o de simplemente estúpido. De momento, la bromita le ha costado una bonita fianza de 2.889.000 euros por el despilfarro de dinero público de octubre del 17. Por su parte, la multa de Salvadó por tirar papeles fuera de la papelera asciende a 1.635.000 euros. Ya sabemos que la Caja de Resistencia del prusés tiene más fondo que el bolso de Mary Poppins, pero no creo que a Puchi le haga gracia que le soplen un dinerito que considera legítimamente suyo.

Ni Jové ni Salvadó tuvieron a bien declarar ayer miércoles -¡Quanta dignitat!-, pero estaban en su derecho. Tarde o temprano tendrán que dar explicaciones a la justicia del estado opresor y apoquinar sus fianzas si no quieren ir al trullo. Ya pueden irse rascando el bolsillo los buenos catalanes, por mucho que ahorrarles el talego a estos dos zoquetes patrióticos sea tirar el dinero: el delincuente que anota cuidadosamente su plan y el badulaque que tira papeles por la ventana, a ver si se desintegran milagrosamente por el camino, no pueden ser más definitorios de la chapuza independentista.          

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¿Quién es... Ramón de España?
Ramón de España

Ramón de España (Barcelona, 1956). Autor de nueve novelas y una docena de ensayos, ascendió de las covachas del underground (Disco Exprés, Star, a finales de los 70) hasta los palacios del 'mainstream' (El País, donde colaboró ampliamente en los 90). Actualmente ejerce de columnista habitual en El Periódico de Catalunya y el semanario Interviú. Escribió y dirigió un largometraje en 2004, 'Haz conmigo lo que quieras', y aunque lo nominaron a los Goya, esta sociedad hostil no le ha dejado volver a ponerse detrás de una cámara (pero él insiste). Sus recientes ensayos sobre el 'prusés' y sus circunstancias, El manicomio catalán (2013) y El derecho a delirar (2015), lo han convertido en un personaje de referencia de la disidencia irónica.