El equilibrio y la inanidad de la política valenciana

Javier Paniagua
11 min

¿Cuál es la política cultural del PSPV-PSOE? ¿Tiene una propia, o la ha adquirido de otras instancias? ¿Es la misma que la que defiende el Bloc? Y si no, ¿en qué se diferencia? Hubo un tiempo en que el PSOE asimiló e integró a los otros socialismos minoritarios que poblaron el panorama político español en los primeros años de la Transición. Por las razones que todavía se debaten el PSOE consiguió la hegemonía electoral desde 1977, y el PSP, PSPV o USPV no tuvieron más alternativa que integrarse en febrero de 1978, que se sustanció en un acto celebrado en las Escuelas Profesionales de los jesuitas de Valencia. El partido nacido en 1879 se constituía en el eje del socialismo español, que en la Comunidad Valenciana adquiriría la denominación de Partit Socialista del País Valencià-Partido Socialista Obrero Español, siglas que provenían de los socialistas nacionalistas que no obtuvieron en solitario ninguna representatividad política. Masivamente el voto se concretó en el PSOE y escasamente en el PSP de Tierno Galván. Y desde esa perspectiva aquí, en la Comunidad, como en el resto de España, el PSOE adoptaría las políticas socialdemócratas en convergencia con sus homólogos europeos.

Fue en 1983, recién aprobado el Estatuto de la Comunidad Valenciana, cuando el PSPV-PSOE consiguió la mayoría absoluta y puso en funcionamiento las estructuras de la Generalitat Valenciana iniciando un periodo inédito en el autogobierno que, después de los debates sobre los símbolos y la lengua, Lerma consiguió encauzar el tema y tranquilizar el ambiente. Lerma había llegado a la secretaría general del PSPV-PSOE en un Congreso extraordinario en junio de 1979 después de un periodo convulso donde las divisiones internas configuraban un partido lleno de tendencias donde resultaba difícil llegar a acuerdos. Ya en el simbólico XXVIII Congreso del PSOE Felipe González dimitió al ser derrotado en su propuesta de abandonar el marxismo como elemento central de interpretación del socialismo. Fue en el posterior Congreso extraordinario cuando Felipe recuperó la secretaría general y el PSOE adquirió su trayectoria socialdemócrata. Abandonaría la interpretación marxista como la única teoría posible en la que debía basarse el socialismo. Incluso Marx fue analizado introduciendo otras perspectivas diferentes a lo que había desarrollado Lenin y los bolcheviques, como hizo Bernstein o el austromarxismo al principio del siglo XX. La influencia neokantiana, la interpretación progresista del cristianismo, la economía keynesiana y las aportaciones de los fabianos ingleses, entre otros, contribuyeron a expandir lo que se denominó socialdemocracia, admitiendo que la fórmula para culminar una sociedad más justa e igualitaria sería mediante la aceptación de los ciudadanos a través de unas elecciones libres.

El PSPV-PSOE y PP se han alternado en el gobierno de la Generalitat Valenciana como no ha ocurrido en ninguna de las demás Comunidades españolas donde siempre ha predominado una u otra organización política, con pequeños periodos en la oposición. Así ha ocurrido en Extremadura o Asturias con el PSOE, o en Castilla-León o Galicia con el PP, mientras en Cataluña y Euskadi dominaron los partidos nacionalistas, pero el caso de la Comunidad Valenciana es inédito. Son justamente 20 años los gobernados por los dos grandes partidos, en algunas legislaturas con coaliciones, como la de UV con el PP y recientemente Compromís con el PSPV-PSOE y el apoyo parlamentarios de Unidas-Podemos, que presumiblemente cumplirá 8 años, más los 12 de Joan Lerma en las tres primeras legislaturas (1983-1995). Y eso genera un modelo de equilibrio en una sociedad donde se ha debatido, y aún hoy se debate, sobre las señales de identidad y sus símbolos.

En la Comunidad Valenciana han crecido una gran cantidad de ideologías y movimientos sociales desde conservadores y liberales monárquicos, republicanos de todas las tendencias con predominio del blasquismo, socialistas, anarquistas radicales (en el Saler se fundó la FAI) o los sindicatos de oposición de la CNT, Pestañistas (Ángel Pestaña) con el valenciano Marín Civera como uno de los principales teóricos del Partido Sindicalistas, socialistas de Largo Caballero, de Indalecio Prieto, de Julián Besteiro, o socialistas nacionalistas, Ugetistas, comunistas, trotskistas, carlistas, Derecha Regional Valenciana de Luis Lucia vinculada, a su modo, con la CEDA, falangistas franquistas y hedillistas, nacionalistas independentistas o contrarios a la vinculación lingüística o política con Cataluña. Es decir, una gama plural que en mayor o menor medida han construido su espacio y han convivido con escasos vasos comunicantes, pero con el predominio de la convivencia por encima del convencimiento.

Las tesis de Joan Fuster han sido en parte rebatidas o matizadas en algunos puntos, aunque existe un reconocimiento intelectual a su obra en los círculos universitarios, en las organizaciones de izquierdas, y en algunos sectores demócratas cristianos y de la Iglesia católica por lo que significó de replanteamiento de lo que representa ser valenciano. Sin embargo, su tesis sobre una unidad lingüística y política con Cataluña a través de los Països Catalans tienen escaso respaldo y, desde luego, los socialistas nunca la han considerado, salvo a escondidas por algunos que provenían del antiguo PSPV. Más respaldo tienen las tesis lingüísticas, y aún así hay diferencias entre lo que posibilitaron los socialistas valencianos con la Llei d´Us i Ensenyament del Valencià y algunos políticos que hoy gobiernan. Estarían de acuerdo con la tesis de Pau Vidal de que “el bilingüismo mata” (2015), sin valorar que esta sociedad valenciana es bilingüe sin grandes contratiempos y desde más atrás del siglo XVI, y ello ha sido una práctica habitual de convivencia a pesar de que durante el franquismo se reprimió su uso cultural.

Por ello cuando leo las intervenciones de los dirigentes políticos actuales me quedo asombrado con sus niveles de banalidades. El presidente de la Generalitat, Joaquim Puig, alude en una entrevista en El País (8 de diciembre) a que deberíamos de aprender del modelo de descentralización de Alemania que tiene 16 Länder, una menos que las 17 Autonomías españolas con una población de 86 millones, sin aludir a que actualmente existe un debate sobre la posibilidad de reducción a 8 o 9 y que la descentralización española, en muchos elementos, supera a la alemana. Igualmente copia, a su manera, lo de aquel exiliado republicano leones, Anselmo Carretero, se refirió en 1948 a “nación de naciones” para calificar la realidad española, que los nacionalistas interpretaron a su modo considerando que España era un crisol de naciones.

Ximo Puig habla de “España de las Españas”, que viene a ser lo mismo, sin valorar el genitivo superlativo con que Carretero utilizo aquella expresión como “vanidad de vanidades” que aparece en el Eclesiastés o “rey de reyes” para reforzar la figura de Cristo que nada tiene que ver con que existan varias naciones o diferentes Españas. Por eso cuando Puig alude al federalismo alemán debería leer lo que se publica sobre el mismo (su vicepresidenta podía traducirle algunas de las múltiples monografías sobre el tema) y las polémicas que se suscitan en la propia Alemania. También saber distinguir los diferentes federalismos que pueblan el planeta (más de 80) porque se refiere al Estado Federal como si existiera solo un modelo, pero nunca el PSOE, a pesar de sus declaraciones desde 1917, se ha decantado por uno u otro. (Brasil, Argentina, Canadá, las islas Comores, Alemania, EEUU, Nigeria, Australia, La India, Sudáfrica, etc. todos se consideran federales). 

Por eso, es mejor que se dedique a gestionar y no a aludir a temas que necesitan una mejor precisión conceptual si no se quiere caer en la retórica. Y lo mismo ocurre con el presidente de la Diputación de Valencia, Antoni Francesc Gaspar Ramos, cuando en una entrevista en Levante-EMV (8/12/2020) afirma que “utilizamos comportamientos que hemos visto en la Historia” ¿Cuáles? ¿Y en qué Historia? Si estamos en la política valenciana para reflexionar con la pandemia, hay que tener ideas y concretarlas. Pero como hablar en barbecho les sale gratis porque nadie les va a responder por sus inanidades, no les preocupa, y así se las dan de teóricos a pesar de los asesores que tienen. Como decía Wittgenstein de lo que nada se sabe es mejor callarse.

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¿Quién es... Javier Paniagua Fuentes?
Javier Paniagua

Catedrático acreditado de Historia Social y del Pensamiento Político (UNED). Codirector de la Revista Historia Social. Ha sido Director General de la consejería de Educación de la Generalitat Valenciana (1983-1986) y diputado en el Congreso de los Diputados entre 1986 y 2000 por el PSOE. Su último libro: El Socialismo. Del PSOE a la Socialdemocracia y Viceversa (cátedra, 2016).