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Planta de Seat en Martorell

Planta de Seat en Martorell

Pensamiento

'Auf wiedersehen' Seat, 'adéu'

"Si Talgo se calificó como empresa estratégica y la SEPI quiso armar un consorcio nacional ante la OPA de una empresa europea, ¿no es el momento de intentar algo similar para salvar Seat?"

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Lo que era un rumor antes de verano se ha comenzado a confirmar a través de una filtración en la prestigiosa y centenaria revista Wirtschafts Woche (WiWo): el futuro de Seat es complicado, muy complicado.

Es verdad que no hay nada formalmente decidido, pero una filtración en WiWo es, como poco, un globo sonda. Desde luego no estamos ante la invención de un periodista con ganas de llamar la atención.

El grupo Volkswagen, como el resto de la industria de la automoción europea, no está en su mejor momento, y se acerca de manera peligrosa hacia las pérdidas.

Para evitarlas, la dirección propuso un plan de ajuste muy radical, 100.000 bajas, cierre de cuatro plantas, reducción de capacidad, reducción de catálogo y simplificación de variantes, que no fue aceptado en su primer intento. Pero más pronto que tarde se aprobará un plan de ajuste que será severo para poder volver a la senda de los beneficios.

En el consejo del grupo, como en todas las empresas alemanas, el 50% de los votos corresponden a la parte social y, además, un 20% adicional corresponde al estado de Baja Sajonia. Por mucho que Alemania sea un país caro y que gran parte de sus problemas radican allí, sería ingenuo pensar que no se va a “socializar” el sufrimiento.

¿Qué ocurriría en una empresa con sede en, por ejemplo, Igualada, con capital de la Generalitat que tuviese que hacer planes de ajuste? ¿Se centrarían todos en Cataluña o se verían alternativas en otros países, aunque las fábricas de esos otros países fuesen más rentables? Lógicamente se vería también qué hacer fuera para reducir el impacto en Cataluña.

Seat ha sobrevivido a varias crisis, pero siempre ha tenido al frente directivos peleones y reconocidos en Alemania, y cuando no era así, el grupo estaba suficientemente bien como para concederle tiempo para su ajuste.

Ahora no ocurre ni una cosa ni la otra y Seat está expuesta a que se decida su futuro en Alemania y las medidas que sufra sirvan para suavizar los ajustes en el país de origen.

El lanzamiento de la marca Cupra fue una magnífica idea de Luca de Meo, un excelente presidente, además de un gran visionario. Seat hacía tiempo que versionaba algunos de sus modelos en el departamento de competición para dotarles de mejores prestaciones y sacarles más margen.

De Meo perfeccionó la idea y creó una marca que se ha demostrado de gran valor, tanto, que el grupo ha apostado más por Cupra que por la marca original.

Pero además de crearse una marca con más margen y valor, se constituyó una dualidad muy interesante: Seat seguía centrada en motores de combustión e híbridos y Cupra se apuntaba a las nuevas tendencias de la electrificación de los coches. Dualidad que, por cierto, luego “exportó” de Meo a Renault, creando las divisiones Ampere y Horse.

Los planes en la central son de supervivencia y se aplicará cirugía de guerra, por lo que alguien decidirá cortar sin pensar mucho en las consecuencias. No se recetarán antibióticos ni mucho menos aspirinas.

Cerrar Seat es un escenario posible, como es posible que se le busque un socio chino, lo mismo que ha ocurrido con la planta de Ford en Valencia.

Seat, Cupra, la planta de Martorell… son activos que están en juego, junto con muchos otros, para ayudar a salvar al grupo. Se podrán cerrar o enajenar si quien diseña el plan cree que mejorarán la situación.

Seat es mucho más que una planta, excelente, por cierto. Seat es el único fabricante, conjuntamente con Cupra, que tiene TODO en España: su centro técnico, su márketing, sus finanzas, la planta, la postventa…. TODO.

Acabar con Seat sería acabar con TODO, aunque probablemente se libre la planta, que sería un activo del grupo, como lo es la planta que Volkswagen tiene en Navarra. Habrá que ver en ese escenario si Cupra sigue de manera autónoma en España o si se integra con alguna otra marca, probablemente Audi, para buscar eficiencias.

Es muy probable que en las reuniones del 3 y el 4 de setiembre no se acuerde nada formal, pero más pronto que tarde se irán tomando decisiones y los números de Seat son realmente malos. Es tiempo de tener imaginación y de arriesgar.

Si Talgo se calificó como empresa estratégica y la SEPI quiso armar un consorcio nacional ante la OPA de una empresa europea, ¿no es el momento de intentar algo similar para salvar Seat?¿O dejaremos que pase lo que tenga que pasar, que no sabemos lo que será, pero no pinta a nada bueno, y luego lloraremos por la leche derramada?