Moha Lalouh, candidato de Figueres en Moviment, con el ministro de Cultura, Ernest Urtasun

Moha Lalouh, candidato de Figueres en Moviment, con el ministro de Cultura, Ernest Urtasun CG

Política

El ministro Urtasun aúpa al ‘Mamdani’ catalán, alcaldable en tierras de Dalí

Mientras la extrema derecha instiga el señalamiento del extranjero en Cataluña, el joven y primerizo en política Moha Lalouh se presenta como candidato en Figueres con el empuje del ministro de Cultura

Otras informaciones: La diputada de Aliança que se equivocó votando en el Parlament rompe su 'cordón sanitario' al Govern

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Figueres (Girona)
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En la Cataluña que tantea dónde poner el límite a la extrema derecha y a la instigación contra el diferente, la política municipal ha ganado un alcaldable que destaca, entre varias cosas más, por sus raíces. Prueba de ello han sido las advertencias de todo un ministro del Gobierno de Pedro Sánchez.

“No permitiremos que nadie diga que Moha no es catalán. No permitiremos que los ultras organicen una campaña contra él por su procedencia, y quien lo haga nos encontrará de frente”, ha prometido Ernest Urtasun, quien se ha desplazado hasta Figueres, al norte de Girona, este jueves para la ocasión.

La presentación de la candidatura de Moha Lalouh por Figueres en Moviment —plataforma vinculada a los Comuns— ha movilizado al titular de Cultura, a la diputada en el Congreso y candidata por Girona Júlia Boada y a medio centenar de personas en la plaza del Gra. Muchos de ellos, vecinos de origen extranjero a los que la política no les interpelaba, hasta ahora.

Los Comuns apuestan por un joven migrante

La capital del Alt Empordà, conocida por ser tierra del célebre Salvador Dalí, máximo exponente del arte surrealista, se ha convertido en una suerte de olla a presión por las tensiones derivadas de la inmigración y los cambios en la composición de parques y barrios, pese al duro discurso del alcalde de Junts, Jordi Masquef.

Mientras Aliança Catalana ha tropezado allí con su candidato —expulsado tras trascender su relación amorosa con una menor—, la formación de izquierdas ha tomado ventaja para irrumpir en el ayuntamiento con un joven de 29 años que llegó hace 23 a Figueres, procedente de Marruecos.

Ernest Urtasun, ministro de Cultura y portavoz de los Comuns, presenta al candidato de Figueres en Moviment, Moha Lalouh

Ernest Urtasun, ministro de Cultura y portavoz de los Comuns, presenta al candidato de Figueres en Moviment, Moha Lalouh CG

El progresismo ha encontrado en perfiles extranjeros su apuesta para ensanchar la base y confrontar el avance reaccionario. Siguiendo la estela de Zohran Mamdani, quien logró la alcaldía de Nueva York pese a su nombre, procedencia y anonimato, Lalouh ha dado el salto a la política rompiendo con el estereotipo y recibiendo los primeros ataques verbales del entorno de Aliança.

Cerca de uno de cada tres vecinos de esta ciudad de 50.000 habitantes —el 29,3%, según el Idescat— ha nacido en el extranjero. La mayor parte de ellos comparten nacionalidad con Moha, quien hace suyas las demandas de los ciudadanos nacidos en otros países.

“Cuando el alcalde dice que está en contra de que las personas que viven con nosotros puedan trabajar legalmente, se equivoca”, ha señalado Lalouh, quien también ha denunciado la discriminación que sufre este colectivo en la búsqueda de alquiler: “Cuando dicen su nombre, el piso deja de estar disponible”.

Acto de presentación de la candidatura de Moha Lalouh por Figueres en Moviment, con el ministro de Cultura, Ernest Urtasun

Acto de presentación de la candidatura de Moha Lalouh por Figueres en Moviment, con el ministro de Cultura, Ernest Urtasun CG

El candidato fija sus prioridades

Para Urtasun, “Moha representa la multiculturalidad” y “lo importante es tener a un alcalde que defienda los derechos de todos los vecinos”. El joven ha aceptado el reto, ironizando con la “invasión” que pregona la extrema derecha —“mi madre ha conseguido que haya venido toda mi familia al acto”— y fijando sus prioridades como candidato.

Estas implican otras tantas demandas, compartidas por el resto de la ciudad, como la lucha contra el drama de la vivienda —mediante la recuperación de pisos vacíos—, la seguridad —para lo que apuesta por la iluminación y una policía dialogante y preventiva, que no punitiva— y la apertura de un espacio gratuito para que los niños jueguen “sin que la Guardia Urbana venga a quitarles la pelota” por las llamadas de los vecinos.

Al acabar, los suyos han desmontado los bártulos mientras él se ha hecho fotos con su familia y los asistentes. Media hora ha necesitado para despedirse de todos en la plaza, antes de marcharse a casa, con los folios de su primer discurso en política y la lona morada con su nombre bajo el brazo.