Pásate al MODO AHORRO
La diputada y líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, en una imagen de archivo

La diputada y líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, en una imagen de archivo Lorena Sopena Europa Press

Pensamiento

Sí se puede, pero hay que dar la batalla

"A la extrema derecha se le debe plantar cara. No hay que ser complaciente ni rehuir el debate, y menos se ha de ser sumiso por miedo"

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A la extrema derecha se la puede frenar. En las últimas semanas, los trumpistas europeos han mordido el polvo. Se estrellaron en la elección presidencial de Portugal, Meloni perdió su referéndum, Dinamarca les frenó el paso, en las municipales francesas los de Le Pen se tuvieron que conformar con premios de consolación porque ninguna gran ciudad les abrió las puertas, sin olvidarnos de Polonia donde también fracasó el nacional-populismo de corte racista, xenófobo y poco democrático. El último en caer, el banco de Vox, es decir, Orbán en Hungría.

Aquí tampoco suenan las campanas en honor de las posturas que rayan en lo miserable. Abascal ha perdido el control del gobierno murciano porque dos de sus diputados le han hecho luz de gas y se han pirado. En Extremadura y Aragón, la ultraderecha intenta negociar un acuerdo honroso porque sus posturas altaneras se dieron un morrón en Castilla y León y Andalucía amenaza con sacar los colores a la dirección de Vox, que se ha vestido de bomberos para apagar los fuegos de la discrepancia interna.

Los de Vox se las prometían muy felices y acariciaban con pasar del 20% de voto. No ha sido así ni lo será en Andalucía, y sin la financiación necesaria por la caída de Orbán, las cosas se pueden poner peor. Sobre todo, a los que han hecho su agosto por estar a la sombra de la guardia pretoriana de Abascal, según denuncian ahora los críticos. Cuando estaban dentro cerraban la boca porque en boca cerrada no entran moscas y más si se tiene el estómago agradecido.

Los dolores de cabeza de Abascal en Andalucía se agudizan. Si bien mejorará sus resultados de 2022, a lo que se agarrará como clavo ardiendo, en la última encuesta cae 2,5 puntos. Y lo peor, SALF, la estridente formación neofascista, crece tres décimas y se lleva un botín nada desdeñable de 2,1%. No tendrá diputados pero hunde las expectativas de Vox.

Aliança Catalana sigue en su luna de miel con la demoscopia pero le salen sarpullidos si nos fijamos en las municipales. En generales, le dan hasta dos diputados, pocos con sus ínfulas, en las autonómicas esperan fiesta pero las municipales se han convertido en un hueso duro de roer. Le pasó a Podemos, que se hundió en cuatro años, y mucho más a Ciudadanos que en el mundo municipal no dejó de ser nunca un cero a la izquierda. El 23 de abril era la fecha para conocer candidatos. Hasta ahora solo conocemos negativas. Silvia Orriols tendrá que tirar de banquillo porque fichajes pocos y no buenos.

Eso sí, la izquierda se lo tiene que hacer mirar. ¿Qué hacían los concejales de PSC y ERC en Ripoll? ¿Qué se les pasó por la cabeza para permitir que Orriols aprobara sus presupuestos? Los de ERC se dieron prisa en salirse por la tangente cuando los del PSC se retrataron. Se abstuvieron, dicen, para evitar un nuevo circo. Más bien un nuevo ridículo. El de ser incapaces de tumbar a Orriols en una moción de censura.

Así no. A la extrema derecha se le debe plantar cara. No hay que ser complaciente ni rehuir el debate, y menos se ha de ser sumiso por miedo. Ha hecho bien el PSC en cerrar el tema de Ripoll haciendo dimitir a los concejales. No los llamaría díscolos, pero sí les diría una cosa. Como a Manolete, si no sabes torear para qué te metes.

Si haces frente a la extrema derecha puedes ganar. Incluso el PP está aprendiendo esta lección aunque sea a trompadas, pero para ganar no valen ni medias tintas y posiciones acomplejadas. Y el que se acompleje que se vaya a su casa. Por ejemplo, Feijóo está tan en contra de Pedro Sánchez que ha dicho que la regularización de inmigrantes es inhumana. ¿En serio? Este es su nivel. O mejor, los extranjeros que abusen de mujeres o roben serán regularizados. Sí, tal como suena. Sin comentarios. Se comentan estas palabras por sí solas.

Esto de irse a casa si no das el nivel vale para la política y para la vida en general. Hay que parar los pies al cuñado, a la sobrina, al vecino o al supuesto amigo que saca pecho por ser un neofascista. En el siglo pasado no se hizo y así nos fue.

En EEUU no se hizo y así vivimos lo que vivimos. En Brasil, a Lula no le tembló el pulso pero en Argentina se ha hecho tan mal que ahora Milei se pavonea sin que nadie le rechiste. Sí se puede ganar a la extrema derecha y hay que dar la batalla sin tapujos en seguridad, servicios sociales, derechos individuales o inmigración. En España y en el mundo. En eso Sánchez es un ejemplo a seguir.