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Toni Bolaño opina sobre la crisis del PSOE

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Pensamiento

No está de moda ser de izquierdas

"Pedro Sánchez guarda demasiado silencio. No sabemos si confía en Zapatero y tiene información que no tenemos, pero para que la gangrena no se expanda, hay que amputar"

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“No está de moda ser de izquierdas”, me dijo hace unos días una persona a la que quiero y que me quiere. No era una agresión verbal de un adversario que quiere noquearte al albur de las revelaciones del caso que afecta, nada más y nada menos, que al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Pero me lo tomé a mal y me enzarcé en una discusión, agria por momentos. Llegué a mi casa con el tema dándome vueltas en mi cabeza. Y llegué a una dolorosa conclusión. Tenía mi interlocutora toda la razón. Y no porque la derecha sea brillante y tenga una propuesta de país, sino porque la izquierda ha defraudado y ha dejado a la gente de izquierdas en estado de shock.

El militante socialista, también los votantes y los simpatizantes, se han quedado a cuadros. Respetan la presunción de inocencia de Zapatero, cosa que no hace ni la derecha ni los medios de comunicación conservadores que ya lo han sentenciado, y junto a él, a Pedro Sánchez, pero se les ha caído el alma a los pies.

Se dividen entre los que lo consideran culpable, los que lo consideran inocente y los que no se lo pueden creer. Todos, con un denominador común, se les ha caído el referente. Mientras estaban en este debate circunspecto cae lo del operativo en Ferraz que la derechona se afanó en llamar registro. No era tal, pero el mal ya estaba hecho.

Xavier Salvador, en su artículo del pasado lunes titulado “La ducha fría del socialismo catalán”, argumentaba el motivo: "Porque Zapatero no era un aliado político. Era un personaje moral. Una parte de Cataluña se había contado a sí misma una historia sobre España. Y él era el centro de esa historia".

Y así es. Zapatero se había convertido en referente de unos valores, de una forma de hacer y de un modelo de España. La izquierda, también los nacionalistas, lo defendían de los ataques de la derechona que lanzaba contra su persona y su familia los aguijones más punzantes, fueran o no ciertos.

Ya sabemos que la derecha no soporta perder el Gobierno y siempre utiliza la descalificación y la mentira. Lo hicieron con Felipe, que ahora se ha olvidado y nada en sus aguas, con Zapatero, y ahora con Pedro Sánchez. El eslogan "Pedro Sánchez, hijo de puta" es el botón de muestra de una forma de hacer política que la izquierda repudia.

Una forma de hacer que deja las entretelas abiertas de su incapacidad para lograr mayorías ilusionantes, pero que persiguen la frustración de los adversarios para que le den la espalda a la izquierda. Vamos, conseguir que desencantados engrosen la abstención. Así, solo con los suyos pueden ganar de forma cómoda.

Ahora lo han conseguido. Un amigo mío me decía: “¿después de esto a quién vamos a votar?”. Atacaron con saña a Begoña Gómez con el apoyo de un tipo al que llaman juez que ahora aprecia —manda narices— riesgo de fuga. Era la guerra sucia y la justicia justiciera de parte. Y ahora han armado un ataque más mortífero que deja a Ábalos, Koldo y Cerdán en mantillas.

Un detalle no menor, sustentado en una rogatoria de EEUU, que ve a la izquierda española como la única capaz de plantarle cara. Sin embargo, el auto es demoledor, o al menos lo parece aunque, a tenor del sumario, la policía le ha puesto imaginación a algunos asuntos.

Hemos de separar el grano de la paja, pero Zapatero debe dar explicaciones, igual que el propio PSOE con la mediocre sandez de Leyre, Cerdán y compañía. No vale ponerse en la trinchera al grito de “no pasarán”. Dice que no se siente reflejado en lo que se dice. Pues que se defienda y lo demuestre, porque si es verdad, la derecha española y la derecha internacional cantará victoria en España y, no nos olvidemos, en Cataluña.

De nada servirán los presupuestos expansivos, las inversiones y las políticas sociales, porque quedará en entredicho la esencia de la izquierda.

No es culpa de la inquina de la derecha —que la hay, y radica en jueces y policía, además de los medios de comunicación y la política, of course—, es culpa de la izquierda, porque la ética y la política se han derrumbado como un castillo de naipes, y dejan el campo expedito a una derecha que solo quiere llegar al Gobierno aunque sea de la mano de Vox.

Y peor, asumiendo su agenda y su discurso. Ciertamente, no está de moda ser de izquierdas. Pedro Sánchez guarda demasiado silencio. No sabemos si confía en Zapatero y tiene información que no tenemos, pero para que la gangrena no se expanda, hay que amputar.

Lo mismo que hizo el rey Felipe con su padre Juan Carlos. Amputar para preservar la monarquía. Pedro debería hacer lo mismo. Aunque sea doloroso amputar para preservar a la izquierda en general y al PSOE —también el PSC— en particular. Cuanto más se tarde, peor será el tratamiento.

Atrincherarse es como tomar una aspirina para paliar un cáncer. Sin duda, no está de moda ser de izquierdas, pero a mí no me gusta la moda.