Conductor de autobús / IA Gemini

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Jordi, conductor de autobús con 15 años de experiencia: “Trabajo 15 horas diarias y mi sueldo base son 1.600 euros”

Jordi admite que en la actualidad su única condición innegociable es dormir en casa cada noche debido a sus circunstancias familiares, a pesar de que ello no le exima de las citadas jornadas de 15 horas

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Jordi es un conductor con 15 años de trayectoria en el sector del autocar en Barcelona, habiendo pasado por servicios internacionales, discrecionales y líneas regulares.

Sin embargo, a pesar de su dilatada experiencia, denuncia que el sueldo base estipulado por convenio es de tan solo 1.600 euros, una cifra que considera engañosa frente a la dureza real del oficio.

Para este profesional, el sector atraviesa un momento crítico y camina "en picado" debido a la falta de relevo generacional y a una preocupante pérdida de profesionalidad en las nuevas incorporaciones.

No obstante, el chófer aclara que, aunque el salario base es reducido, un conductor en activo suele percibir entre 2.400 y 2.600 euros mensuales brutos al sumar complementos, dietas y horas extras.

Sin embargo, Jordi recalca que este salario neto tiene un coste total para la empresa de aproximadamente 5.100 euros, lo que evidencia la alta carga de cotizaciones que recae sobre el sector.

Además, critica la estructura de los convenios actuales, afirmando que no hay nada más mediocre que limitar al buen trabajador y premiar al malo al meter a todos en el mismo saco salarial sin valorar la productividad individual.

Jordi afirma en el pódcast de Eric Ponce que es habitual estar 15 horas diarias fuera de casa, de las cuales la ley le permite conducir un máximo de nueve. Esta disponibilidad constante es especialmente sacrificada en los servicios discrecionales, donde el conductor debe estar pendiente del vehículo y de los turistas, incluso durante sus pernoctaciones en hoteles.

La responsabilidad, la obligación más cara

El transporte de pasajeros conlleva una responsabilidad inmensa al tener 60 vidas bajo su mando, un factor de estrés que Jordi considera mucho mayor al del transporte de mercancías.

Recuerda con nostalgia que, en el pasado, las rutas internacionales permitían ganar hasta 9.000 euros mensuales sumando suplementos por maletas y dietas, mientras que hoy se percibe casi la mitad por el mismo trabajo.

Además, lamenta que el trato con el público se haya deteriorado tras la pandemia, encontrando con frecuencia una falta de empatía y educación por parte de unos usuarios que no valoran al profesional que los transporta.

A nivel personal, el sacrificio es elevado, pues el oficio obliga sistemáticamente a dejar a la familia atrás y lidiar con la impotencia de estar a cientos de kilómetros cuando surge un problema en el hogar.

Jordi admite que en la actualidad su única condición innegociable es dormir en casa cada noche debido a sus circunstancias familiares, a pesar de que ello no le exima de las citadas jornadas de 15 horas.