Bob Pop, en su casa, durante una entrevista con Crónica Global

Bob Pop, en su casa, durante una entrevista con Crónica Global SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

Política

Bob Pop, contra Pisarello: "Mi propuesta parte del bien común, no desde un reducto ideológico"

El excéntrico guionista se consolida como alternativa al candidato oficialista en las primarias de Barcelona en Comú, que se celebrarán en febrero

Contenido relacionado: Bob Pop divierte la carrera por la alcaldía de Barcelona

Llegir en Català
Publicada
Actualizada

Bob Pop ya es una realidad política. Roberto Enríquez Higueras (Madrid, 7 de octubre de 1971) inició el pasado sábado su desafío a la cúpula de los Comuns para desbancar a Gerardo Pisarello, la apuesta de Ada Colau, como candidato a la alcaldía de Barcelona en las elecciones de 2027. Una plaza que está decidido a ocupar, con el objetivo de "mejorar la vida de la gente".

Las primarias se celebrarán en febrero. Y el conocido guionista y humorista, afincado en la capital catalana desde hace 20 años aunque de forma intermitente, recibe a Crónica Global en su casa con la promesa de repetir la entrevista cuando su lista sea la más votada entre la militancia. Algo que, pese a no partir como favorito, está convencido de poder revertir. 

Una enorme biblioteca acompaña a la silla de ruedas que le obliga a usar la esclerosis múltiple que padece desde muy joven. Y el cartel electoral --Bob Pop, alcalde de Barcelona, ¿por qué no?-- ya decora el salón, tan divertido como el personaje, que ni tiene pareja de baile --necesita una mujer como número dos, según la normativa interna del partido-- ni piensa redactar un programa. 

¿Por qué y para qué quiere ser alcalde de Barcelona?
Por un acto de supervivencia. Soy vecino de esta ciudad, vivo de alquiler, tengo la sensación de que la ciudad nos va expulsando y creo que hay mucha gente en la misma situación. Vivo en silla de ruedas, sé lo que es la calle, sé lo complicado que es encontrar espacios comunes y que mucha gente tiene problemas para llegar a final de mes y levantarse por la mañana con ganas. 
La política está para eso. Hay tanto desprestigio en la política institucional que alguien que no viene de ella, como yo, tiene que explicar que la política puede seguir siendo molona y sexy. ¿Para qué? Básicamente, para mejorar el día a día de la gente. Para que cueste menos tirar para adelante. Para que no seamos figurantes de una superproducción donde cada vez pintamos menos.
¿Por qué es mejor candidato que Gerardo Pisarello?
Yo no sé si soy mejor candidato, lo que sí soy es un candidato más audaz, más atrevido y más amplio. Soy un candidato para más personas. Para más vecinos y vecinas. Tengo más ganas y más imaginación, porque vengo de un lugar distinto. Tengo la suerte de tener una voz pública y eso es un privilegio. He aprendido a interactuar con las personas, a escuchar. Y estoy dispuesto a construir una ciudad desde la amplitud del bien común y no desde un pequeño reducto ideológico.
¿Le sorprendió que toda la cúpula de los Comuns diera apoyo a su rival en las primarias?
No me sorprendió. Hay un espacio de confort, una inercia, unos vínculos emocionales. Es normal. Me parece bien que la cúpula del partido tenga afecto por Gerardo, pero también me parece bien que a mí me den la posibilidad de generar ilusión. A medida que avancen las primarias, puede ser que algunos cambien de apuesta. A él le conocen más que a mí, de momento.
¿Cuántas presiones internas ha recibido para no presentarse?
Ninguna. He tenido conversaciones con gente del partido y hemos intercambiado opiniones, pero presiones no he tenido.
¿Ada Colau no le ha sugerido que es mejor para el partido que no haya primarias? 
Hemos estado comiendo y charlando. Ella me ha dado su punto de vista y yo le he dado el mío.
Bob Pop

Bob Pop SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

La cúpula de su partido está convencida de que Pisarello arrasará, según han publicado algunos medios de comunicación.
Para empezar, algo hemos hecho mal cuando se habla de cúpula en un partido como el nuestro. Cuando habláis de cúpula yo me imagino una especie de torre de marfil, con un trono. Yo no veo el partido así. Es el partido más democrático que conozco, por eso me he metido en esto. No sería tan tonto como para meterme en esto para que me zurren. Vengo a animar el cotarro, a zarandear un poco las cosas, a que haya diversión. Pero no voy a poner en duda la valía de un espacio político que lleva siendo el mío desde que nació.
Si no gana las primarias, ¿se plantea montar una candidatura en solitario?
No. Si no gano las primarias, seguiré apoyando a los Comuns como he hecho hasta ahora. Si gano, ojalá pueda contar con Gerardo y con su equipo, porque me parece que hay gente muy válida. Lo bueno de todo esto es que no tengo enemigos, no tengo a nadie vetado.
¿Qué le diría a la gente que le percibe como alguien de fuera por haber nacido en Madrid?
Yo vine a Barcelona por amor. Mi marido es colombiano, dejó Bogotá y se vino a vivir aquí. Durante muchos años estuve yendo y viniendo, trabajando en prensa y en televisión. Desde la pandemia estoy ya aquí de forma definitiva. Soy de Barcelona: vivo aquí, tengo a los amigos aquí y pago impuestos aquí. Creo que hay unas posibilidades de vida mejores que en muchos otros sitios. Es una ciudad que transmite esperanza. Siempre habrá gente para la que será importante ser de aquí de toda la vida, pero no puedo hacer nada al respecto.
Usted reivindica que la política debe ser alegre. ¿La izquierda actual está frustrada? ¿Triste? ¿Desilusionada?
La izquierda está preocupada, pero es normal. Sentimos que los espacios mediáticos, económicos y de poder real están ocupados por la derecha y por la ultraderecha. No deberíamos ni asustarnos, ni replegarnos, ni quedarnos en los cuarteles de invierno hasta que pase el apocalipsis, sino salir a la calle y juntarnos para hacer de este mundo un lugar mejor.
La ultraderecha es un gran negocio internacional. Deshumanizan a la gente para eso. Debemos trabajar para que esta ciudad sea una cooperativa y no una empresa rentable. Que sea un refugio frente a ese escenario global que nos quieren dibujar. 
¿Y cómo se pasa de esta preocupación a la alegría?
Currando, haciendo cosas juntes, mirándonos cara a cara, ocupando espacios comunes, entendiendo que podemos cambiar muchas cosas.
Las encuestas son generalmente malas para la izquierda y se habla mucho de la posibilidad de que los partidos que están en este espacio se junten en un frente amplio de cara a las distintas elecciones. ¿Cómo lo ve?
Me parecería fantástico. Si varios grupos políticos se unen para un programa común, para unos fines comunes, será estupendo. Si soy el candidato, exploraré todas las opciones posibles.
Para los demás partidos de izquierdas, ¿ponerse de acuerdo con usted sería fácil o difícil?
Será fácil negociar propuestas, pero ni cromos, ni sillones. Yo vengo a negociar la posibilidad de una ciudad en común, no vengo a negociar otras cosas.  

Bob Pop

Bob Pop SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

¿Cuáles son los principales problemas de la ciudad a día de hoy? ¿Siguen siendo los mismos que cuando Colau ganó en 2015?
Colau cambió el paradigma de ciudad. Dio a entender que había una posibilidad de que Barcelona fuese de los vecinos y las vecinas. Cambió espacios comunes. Se enfrentó contra cosas que parecían intocables. Lo peor, diría, es que en muchos casos lo hizo demasiado sola. El turismo descontrolado, la especulación inmobiliaria o la gentrificación siguen siendo grandes problemas.
¿Cómo se consigue que Barcelona sea una ciudad más segura?
Expulsando a las mafias. Los delincuentes no son autónomos. Hay gente detrás que organiza. Funcionan como los grandes grupos especuladores.
Usted ha comentado que todavía no quiere detallar propuestas concretas. ¿Cómo pretende ganar las primarias si la militancia desconoce lo que quiere hacer?
Si alguien quiere que yo llegue con un programa de cien páginas, que no me vote. Una vez gane las primarias, haremos un programa junto a las bases. No voy a venir a dar una turra con ocurrencias que yo tenga, porque esto se hace después de escuchar a mucha gente. El sábado me comprometí a llamar a 1.000 puertas para escuchar a la gente. ¿Cómo voy a redactar un programa si no sé lo que la gente necesita? 
¿Y algo que le hiciera ilusión hacer? Un museo Hermitage junto al mar, por ejemplo...
Me haría muchísima ilusión que Barcelona tuviera una escuela de cuidados. Necesitamos gente nueva que asuma ese trabajo con dignidad. La semana que viene me reúno con asistentas a domicilio para que me cuenten. Igual ellas me dicen que es una tontería. Por eso espero a poder hablar con gente que sabe del tema antes de plantear mis ideas.
Usted ha dicho que necesita mejorar su catalán para conectar con la gente. ¿El idioma sigue siendo una barrera para triunfar profesionalmente en Cataluña?
No creo que sea una barrera, pero sí creo que es muy importante a la hora de formar parte de una comunidad. Es un privilegio que no hay que desperdiciar. El catalán debe recuperar su espacio, y el Ayuntamiento de Barcelona debe facilitarlo, hacerlo más accesible, encontrar lugares y posibilidades para que el catalán sea un idioma de convivencia. Cuando salgo a la calle a practicar catalán, no encuentro facilidades. 
El independentismo le ha criticado duramente por llevar tantos años viviendo aquí y haber esperado a tener un programa en TV3 para ponerse a aprenderlo.
Entiendo sus críticas. Puede ser que tengan razón. El tiempo que he estado aquí he trabajado siempre en castellano, y no he tenido tiempo de apuntarme a clases de catalán. ¡Lo siento!. Por eso creo que es importante facilitar el aprendizaje del idioma a las personas que llegan.
Estos días ha corrido un vídeo donde usted dice en un programa de humor que abusó sexualmente de hombres drogados. Le han criticado mucho en redes sociales, también desde su propio espacio político. ¿Qué tiene que decir al respecto?
Ese vídeo, como dices, es de un programa de humor. Lo que cuento es una historia de ficción, que parte de una sensación que tuve cuando, después de siete años de relación, volví a las discotecas gays: los mismos cachas que me despreciaban cuando tenía 20 años por gordito, gafotas y peludo, me abrazaban y me daban besitos. Y lo que había pasado es que había entrado el MDMA y el Éxtasis.
Desde fuera lo vi como un cambio, y construí esta historia. Hace siete años la palabra ‘abuso’ no connotaba abuso sexual, pero yo quería decir que ‘me aprovechaba’, no que 'abusaba'. Lo hacía desde ese punto de vista cómico, que ahora puede sonar desafortunado y seguro que lo es.
Pero convertir eso en insultos, llamarme abusador de menores… me parece algo tremendamente malintencionado.
No esperen de mí que sea un ser de luz, la voy a cagar, y pediré disculpas si hace falta. Pero lo que no voy a hacer es pedir disculpas por algo que ni he hecho ni he dicho. Porque sería seguir el juego a quienes quieren embarrar el campo y desacreditar todo lo que yo pueda decir.