La cantante Lía Kali
A qué se refería Lia Kali cuando dijo: “Viva el don del arte pa´ ser donde el mundo llora”
Un recorrido detrás de la letra de 'Cantaré', la particular oda al arte de la cantante catalana Lia Kali, que acaba de ser premiada por la Academia de la Música, y que enlaza con la idea del artista urbano Banksy sobre cómo el arte debe perturbar lo cómodo
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El cine, la música, la pintura, la literatura, la danza, el mismo arte como concepto, ha sido siempre el reflejo de la sociedad. Una forma más de expresión, como el hablar. El arte representa la realidad de un momento. Si hace mil años servía como algo más práctico, dejar constancia de las costumbres y las formas de vida, ahora va más allá. Ahora se convierte en refugio.
Es también una manera de estar en el mundo. El arte impacta en la sociedad y la sociedad impacta en el arte. Cuando no quedan más tiros al aire, siempre queda el arte. La cuarentena de 2020 ya lo demostró. Parece que frente a una saturación digital y una crisis mundial, la sociedad deseaba volver a lo profundo.
Pero, ¿qué es el arte desde dentro? En marzo de 2025, Lia Kali publicó Cantaré, su particular oda al arte y al amor como salvación ante el abismo. Crear para vivir. Una manera de reconocerse, de encontrarse.
Lia Kali fue una de las grandes vencedoras de la III Edición de los Premios de la Academia de Música, --la pasada semana-- con tres galardones: el premio al Mejor Álbum de Música Urbana por Kaelis --en el que está la canción Cantaré; mejor canción de Rap/Hip Hop por En la cuerda floja, junto a Toni Anzis, y mejor Canción Urbana por Chulx, con Eladio Carrión.
La cantante Alí Kali, en una imagen de un vídeo de youtube
Cuando todo va rápido, en un mundo marcado por la tecnología y la necesidad de ser productivo, ella contempla el arte como un lugar en el que vivir despacio. ¿Para qué escribes? ¿Para qué pintas? ¿Para qué cantas? ¿Para qué haces arte? Para no ahogarme. Para escapar. Para perder el miedo. Para buscar la forma de estar en el mundo.
Lia Kali canta: “Viva el don del arte pa´ ser donde el mundo llora”. Y Banksy hablaba de algo parecido cuando dijo: “El arte debe perturbar lo cómodo y consolar a los perturbados”.
La escritora Margaret Atwood
Y sobre el arte de escribir, Rosa Montero: “Es darle al dolor un sentido que no tiene” y Alejandra Pizarnik: “Es un acto de permanencia en un mundo que se empeña en borrarlo todo”.
Todas estas citas tienen algo en común que Margaret Atwood definió muy bien cuando dijo: “La creación artística es un síntoma de nuestra humanidad”. Para la escritora, el acto de creación es un “acto de esperanza para el mundo”.
Más alla de difundir el arte
Y es que el arte no es solo una expresión que salva a quienes lo crean, es también una forma de sanar para quienes lo disfrutan. En pleno 2026, parece que estas citas resuenan más que nunca.
Lo vemos en el auge de redes sociales que reivindican el arte y el rechazo a la inteligencia artificial, como Substack, también en la popularización de los booktokers, en el club de lectura de Dua Lipa o Kaia Gerber o en campañas de publicidad de grandes marcas, como Louis Vuitton, en la que los libros son los protagonistas.
La cantante de pop Dua Lipa, durante un concierto
Pero, ¿está de moda ser una persona culta? Es cierto que, en estos últimos años, ha subido exponencialmente el porcentaje de lectores, lo mismo ha ocurrido con el ascenso de la popularización de cuentas dedicadas al cine, a los libros o a la música. ¿Es un renacimiento real? ¿O todo se queda en la superficie?
Según datos del Informe PISA, presentado a finales de 2024, la comprensión lectora de los universitarios españoles está en declive. Se lee más, pero se entiende menos. Y es que la lectura en pantallas puede estar afectando a la atención, análisis y retención de toda la información que consumimos a través de redes sociales.
Para que el arte se convierta en un espacio que salve, como dice Lia Kali, es importante conservarlo y comprenderlo, no solo difundirlo.