Portada del disco ´Foreing Tongues´ The Rolling Stones

Portada del disco ´Foreing Tongues´ The Rolling Stones

Músicas

Andrew Watt, el cuidador de ancianos

Watt, el jovencísimo productor neoyorkino que ha devuelto un sonido impecable a Paul McCartney y los Rolling Stones

También: La hermana pesada de Jane Austen

Leer en Castellano
Publicada
Actualizada

¿Qué hace un chaval norteamericano de 36 años produciendo los últimos (y espléndidos) discos de dos viejas glorias británicas como Paul McCartney y los Rolling Stones?

No contento con eso, es el coautor de algunas de las canciones de ambos, consiguiendo para cada uno de ellos el sonido requerido: medios tiempos y tendencia a lo acústico para un McCartney que se pone, a sus ochenta y pico años, entre nostálgico y lírico con sus recuerdos de Liverpool o del día que conoció a Lennon, y rigor eléctrico para unos Stones que ya casi representan en solitario lo que fue el rock & roll antes de que se convirtiera en la extravagancia para viejos que es en la actualidad, cuando divas y reguetoneros lo han sustituido en el fervor popular.

Por otra parte, es difícil acusar al señor Watt (Andrew Wotman, Long Island, Nueva York, 1990) de nostálgico y dado a la gerontofilia, pues parece aceptar la oferta del primero que le llama (y que no suele tener mucho que ver ni con los Beatles ni con los Stones). En su lista de artistas (o seudo artistas) producidos figuran, por ejemplo, Justin Bieber, Lady Gaga, Post Malone, Miley Cyrus, Madonna, Brandi Carlile, Demi Lovato, Ed Sheeran, Iggy Pop, Elton John o Pearl Jam, cuyo líder, Eddie Vedder, cuenta para su carrera en solitario con los servicios del señor Watt a la guitarra en su grupo The Earthlings (Los terrícolas).

Hay quien puede pensar que estamos ante un tipo carente del menor criterio al que, musicalmente, le da lo mismo ocho que ochenta (o, si nos ponemos crudos, mierda que chocolate), pero yo diría que las cosas no van por ahí, que Watt asume, como productor, la actitud del director de fotografía que ayuda al director a plasmar la película que tiene en la cabeza, no la que podría hacer él si le dejaran.

¿Watt potencia o acaba con los artistas?

Si con McCartney ha optado por el menos es más (como hizo el gran Rick Rubin en los últimos discos de Johnny Cash), con Jagger & Richards ha decidido que más no es suficiente (lo que le ha granjeado acusaciones de convertir a los Stones en una fanfarria y de que cueste entender lo que dice el cantante, falsas en mi opinión).

Lo único que ha hecho el señor Watt es lo que ya hizo con el anterior álbum del grupo, Hackney Diamonds, potenciar su estilo (y sus manierismos) para que suenen como en sus mejores tiempos, algo nada fácil cuando te enfrentas a una cuadrilla de octogenarios que pueden hacer de todo, menos el ridículo.

Andrew Watt vive de esto. Y si llama Miley Cyrus no la va a convencer de que aporte un poco de gravitas a lo que sea que hace, sino que intentará que el producto resultante suene bien y, sobre todo, se venda. En ese sentido, el señor Watt es un mercenario de lujo cuyo talento queda especialmente al descubierto cuando yayos del calibre de Elton John (con el que escribió Never too late), McCartney y los Stones le piden que trabaje con ellos en determinadas canciones (para lo que debe haber más motivos, aparte de que les caiga simpático el chaval).

Otros productores de tronío optaron por la especialización, como el mentado Rick Rubin con cantautores como Cash o Neil Diamond, al que despojó de orquestas y adornos falsos en una trilogía notable: 12 songs (2005), Home before dark (2008) y Wild at heart (2026), o T. Bone Burnett con todo lo que huela a Americana, de Los Lobos a Ringo Starr, instalado en su vejez en el country & western. Watt acude a donde le llaman.

Aunque juraría que lo hace con especial placer cuando le llaman dos pesos pesados de la música pop del siglo XX como Paul McCartney y los Stones, a los que acaba de ayudar a fabricar sendos discos impecables.

Evidentemente (como también les pasa a Rubin y Burnett), la dedicación a la producción musical ajena ha ido en detrimento de la propia. Puede que esa sea su asignatura pendiente: ¿qué hace el señor Watt cuando no le está echando una mano a los infames Justin Bieber y Ed Sheeran? Hasta ahora solo ha publicado un EP de material propio que no he tenido la suerte de oír, pero en cuanto saque un álbum, lo pillo. Aunque solo sea por militancia pop.