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Vinculan la obesidad infantil con una patología cerebral similar al trastorno obsesivo-compulsivo

Las investigaciones se basan en el análisis de imágenes del cerebro de 230 niños obtenidas con resonancia magnética funcional

Análisis del cerebro para encontrar la relación entre la obesidad y el trastorno obsesivo-compulsivo
Análisis del cerebro para encontrar la relación entre la obesidad y el trastorno obsesivo-compulsivo

Determinadas zonas del cerebro de los niños con obesidad presentan alteraciones que vinculan esta enfermedad con una patología cerebral similar al trastorno obsesivo-compulsivo, debido a que las áreas afectadas son las mismas. Así lo confirma un estudio liderado por investigadores de la Unidad de Investigación en Resonancia Magnética del Servicio de Radiología del Hospital del Mar y del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), realizado a partir de imágenes de 230 niños,.

El 38% de las niñas de Cataluña con edades comprendidas entre 6 y 11 años sufren sobrepeso u obesidad, cifra que llega al 40% entre los niños de la misma edad, según un estudio del ISGlobal y del Instituto IDIAPJGol. Esta se vincula, de forma general, a los malos hábitos alimenticios y a una ingesta de alimentos altamente calóricos, pero, gracias a las últimas investigaciones, se ha comprobado que hay más elementos.

Primer estudio realizado en menores de edad

“La obesidad se enfoca como un mal hábito y se señala determinados alimentos como responsables, pero no es del todo así”, explica el doctor Jesús Pujol, autor del estudio y responsable de la Unidad de Investigación en Resonancia Magnética. El trabajo de los expertos ha permitido detectar que, en realidad, se trata de una enfermedad cerebral en forma de alteración funcional. “Es claramente una obsesión por la comida”, apunta.

Para llevar a cabo la investigación, se han analizado imágenes del cerebro de 230 niños y niñas obtenidas con resonancia magnética funcional. A partir de estas muestras se ha podido comprobar que determinadas zonas del cerebro de los niños con obesidad presentaban alteraciones en comparación con sujetos de la misma edad con peso normal. Con todo, esta es la primera vez que se realiza un estudio de estas características con menores de edad. 

Alteraciones similares a otras enfermedades mentales

Las diferencias se encuentran en la corteza orbito-frontal y la amígdala, los centros que regulan las sensaciones de recompensa y de castigo y su relación con la parte del cerebro que regula las necesidades básicas, y en la corteza somato-sensorial, donde el cerebro representa la imagen de nuestro propio cuerpo. 

Estas alteraciones son iguales a las de las personas que padecen un trastorno obsesivo-compulsivo y aquellas que tienen el síndrome de Prader-Willi, de origen genético, que produce un trastorno obsesivo que deriva en obesidad. "El niño sufre la idea obsesiva alrededor de la comida, y la comida no lo tranquiliza, no disfruta, solo le quita la ansiedad de forma parcial", explica Laura Blanco-Hinojo, investigadora de la Unidad de Investigación en Resonancia Magnética y participante del estudio. 

Es necesario intervenir a tiempo

Según Jordi Sunyer, investigador de ISGlobal y firmante del trabajo, “la alta prevalencia de obesidad infantil es una de las mayores epidemias del siglo XXI” y añade que, “el hecho de que estas alteraciones sean comunes con enfermedades mentales y del cerebro, orienta hacia el tipo de prácticas terapéuticas”. “Con todo, no se puede obviar que la gran disponibilidad de alimentos hipercalóricos, el exceso de pantallas y vida interior, la movilidad pasiva, son sus determinantes ambientales que también hay que dirigirse”, concluye.

Los especialistas consideran que los resultados obtenidos demuestran la necesidad de un abordaje de la obesidad de forma precoz, para evitar que estas alteraciones queden fijadas en unos cerebros que se encuentran en pleno desarrollo y construcción de las estructuras y conexiones cerebrales.