
La escritora Liz Nugent, en una imagen en la televisión pública irlandesa
La extraña Liz Nugent
La escritora suele moverse en el denominado Domestic Noir, historias que transcurren en el ámbito familiar y que dejan al lector enganchado, por lo que todos sus libros se deberían traducir al español
Es para mí un misterio el criterio que siguen nuestros editores de novela negra para elegir a los autores extranjeros que hay que traducir. Compro con frecuencia thrillers anglosajones en la librería Come In de Balmes con Rosellón, muy cerca de mi casa, y a veces topo con algún autor o autora que me parece espléndido/a, pero que no consigue ser traducido/a ni a tiros. No es que esté especialmente dotado para distinguir lo comercial de lo que no lo es, pero sigo pensando que a nuestros editores les haría falta ponerse las pilas.
A veces me acabo saliendo con la mía, como en el caso de Lisa Jewell, quien, aunque con cierto retraso, se ha incorporado a la edición en español. En otros casos, se aplica al escritor/a foráneo/a un extraño trato. Fijémonos en el caso de la magnífica Liz Nugent (Dublín, 1967). Se tradujo su primer libro, Unravelling Oliver (El bueno de Oliver, editorial SUMA) y no se le ha vuelto a prestar atención hasta el último, Strange Sally Diamond (La extraña Sally Diamond, editorial Duomo). Siguen pendientes de traducción Lying in wait (2016), Skin deep (2018) y Our Little cruelties (2020).
Descubrí a Liz Nugent en la librería Come In con Unravelling Oliver, un thriller muy especial, como todos los de su autora, que tenía como protagonista y objeto de estudio a un sujeto que, aparentemente, era un ciudadano ejemplar: casado, padre de familia, escritor de libros infantiles, afable y querido por todos. ¿Qué es lo que le llevó una noche a golpear brutalmente a su mujer hasta dejarla en coma?
Un estilo propio
Todo el libro consiste en un intento de encontrar una explicación a su extraña e inesperada conducta. Para ello la autora nos sumerge en el pasado del tal Oliver y nos ofrece las observaciones de sus conocidos, hasta conseguir llegar a descubrir la extraña personalidad del aparentemente bondadoso e inofensivo escritor de libros infantiles. Unravelling Oliver era eso que los anglosajones definen como un page turner, o sea, uno de esos libros cuyas páginas no puedes dejar de pasar porque estás completamente metido en la historia.

Portada del libro de Liz Nugent traducido al español en la editorial Duomo
Una historia, además, que nadie te ha contado, o no de esa manera. Una de las virtudes de la señora Nugent consiste en no integrarse en ninguna tradición literaria, sino en crear su propio estilo y su propia visión del mundo del crimen. Es imposible relacionarla con ningún escritor anterior, lo que la hace tan extraña como sus propios personajes, ninguno tan extraño como la Sally Diamond de su última novela.
Ámbito familiar
Sally Diamond es muy especial. No parece tener un retraso mental, pero cuando su padre, con el que vive, le dice en broma que, cuando muera, puede tirarlo tranquilamente a la basura, eso es exactamente lo que hace, motivando la aparición de la policía y de especialistas interesados en saber qué le pasa a esa chica tan peculiar. Como en El bueno de Oliver, en La extraña Sally Diamond asistimos a la investigación a fondo de una psique aparentemente enferma, pero que obedece a asuntos del pasado.
La literal Sally Diamond lo ha olvidado casi todo de su existencia, por lo que ir descubriendo su propio pasado, por más traumático que sea, le permitirá averiguar quien demonios es, algo que no tiene muy claro.
Liz Nugent suele moverse en el denominado Domestic Noir, es decir, historias que transcurren en el ámbito familiar. Aunque tiene puntos en común con Lisa Jewell, Nugent es más original y más retorcida. Y su habilidad para mantenerte enganchado a sus tramas es superior, para mí, a la de cualquier otro escritor anglosajón contemporáneo. No sé por qué se interrumpieron sus traducciones al español después de su primer libro (bajas ventas, ¿quizás?), pero me alegra que la hayamos recuperado.
Ahora solo falta recuperar las tres novelas inéditas. ¡Ánimo!