
Ángel Simón y Santiago Muñoz Machado en el Colegio de la Abogacía de Barcelona
Muñoz Machado: "No hay que inventar cosas, lo que hay que hacer es cuidar la democracia liberal"
El director de la RAE conversa con Ángel Simón, consejero delegado de CriteriaCaixa, sobre los sistemas políticos en "Hispanoamérica" en la presentación de la monumental obra de Muñoz Machado sobre el continente
La protección de la democracia liberal, ese el punto de partida de Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española (RAE), que, con su libro, De la democracia en Hispanoamérica, (Taurus) ha fijado un pedestal que será difícilmente superado. El repaso a la historia constitucional de los países de Hispanoamérica, desde sus independencias de España, y con la Constitución de Cádiz como gran referente, deja al lector sin aliento. Su mensaje es claro: "No hay que inventar cosas, lo que hay que hacer es cuidar la democracia liberal".
Muñoz Machado repasó este jueves la tesis principal de su obra en un encuentro con Ángel Simón, consejero delegado de CriteriaCaixa, un "gran empresario y hombre de cultura, y amigo", como señaló el director de la RAE.
En el Colegio de la Abogacía de Barcelona, con un auditorio lleno, Muñoz Machado, "el intelectual más importante o uno de los más importantes de España", en palabras de Simón, desgranó el problema que atenaza a los países de Hispanoamérica.

Imagen del auditorio con Ángel Simón y Santiago Muñoz Machado, en el Colegio de la Abogacía de Barcelona
La denominación no es gratuita. Frente al término Latinoamérica, de raiz francesa --Francia se erigió en el país editor de los libros de texto en el siglo XIX en el continente sudamericano-- Muñoz Machado habla de Hispanoamérica, para incidir en la relación directa de España con el continente americano, los países que hablan en lengua española.
La cuestión central es que los criollos, tras las guerras de independencia de España, adoptaron los referentes constitucionales europeos, la propia Constitución de Cádiz de 1812, que se pretendía aplicar en los dos continentes, la Constitución francesa de 1791 y la de 1793, tras la Revolución Francesa, y la Constitución de Estados Unidos de 1787. Pero lo primero "es tener un estado, y no había estado, porque para ello hay que tener un soberano, un territorio y una población, y eso no existía o no de forma clara", a juicio del constitucionalista Muñoz Machado.
Ángel Simón, con una amplica experiencia empresarial en países de Hispanoamérica, como Chile, incidió en la necesidad de que contar con esos elementos principales para poder aplicar una Constitución con garantías. Y el director de la RAE mostraba su "fascinación" por países que quisieron llevar, realmente, un sistema político-constitucional a la europea. "Pero se hizo sin contar con las poblaciones indígenes, sin las masas, y nunca se acabó de aplicar con garantías".

Ángel Simón, consejero delegado de CriteriaCaixa, en el Colegio de la Abogacía de Barcelona
El libro de Muñoz Machado, de 800 páginas, es un monumento, con datos, referencias literarias, y reflexiones que bajan hasta el detalle, con una gran lección: "Hubo caudillos, revoiuciones, como la cubana, que fue muy determinante, y en las últimas décadas ha habido el intento de fijar unas neoconstituciones o neodemocracias que tampoco han salido adelante. Hay dos países que siempre se han mostrado más prudentes, con instituciones sólidas que acaban aflorando, como Chile y Uruguay".
Simón asentía en el caso de Chile, que conoce bien. La conversación derivó hacia el modelo económico, con la imposibilidad de crear una fuerte industria local. Muñoz Machado señaló la imposición de un modelo "extractivo", con empresas que, desde fuera, estaban interesadas en las materias primas, pero no en consolidar una industria propia de los países americanos que surgieron tras los procesos de independencia con España.
Simón mencionó la aparición histórica de "partidos radicales, con interés más social, con influencia de los masones" en países, precisamente, como Chile.

Imagen de la portada del libro de Muñoz Machado
Lo que ha ocurrido, en ese largo proceso, en los últimos tres siglos, es que los gobiernos se han querido apropiar del poder, con cambios en las Constituciones para blindarse. "Ha habido un exceso de afán regulatorio, de control", insistía Muñoz Machado, para lanzar un dardo, pero sin profundizar en ello: "como aquí", en referencia a España.
El hecho es que Ángel Simón mencionaba el caso de Chile para señalar que la nueva Constitución "no salió adelante, en el referéndum", en referencia a 2022. "Chile siempre ha sido el país más prudente", aseveró el director de la RAE, para añadir que, por ahora, esos cambios constitucionales "están en suspenso".
Democracias de laboratorio
Pero, ¿qué se debe retener de todos estos procesos? "Se ha querido en los últimos años renovar esas Constituciones clásicas que han amparado la democracia liberal. Se han añadido listas y listas de derechos, con Constituciones de más de 400 artículos. Y eso ha sido inaplicable", en palabras de Muñoz Machado
Aquí, el catedrático de Derecho Administrativo, volvió a reparar en España. "Ha habido asesores españoles, precisamente, que, aunque con la mejor de las intenciones, han querido aplicar una democracia de laboratorio, y son propuestas que no son aplicables", en referencia a líderes de Podemos que aconsejaron a dirigentes hispanoaméricanos.
La prueba, para Muñoz Machado, es Colombia, que "ha tratado de compaginar derechos para minorías culturales, con la separación de poderes, y los derechos individuales. Es encomiable, pero es muy difícil de casar".

El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado
Ante eso, y como gran consejo en momentos de cambio y de convulsión política y social, y sin que surgiera en ningún instante la referencia a Estados Unidos o directamente a Trump, Muñoz Machado fue tajante una y otra vez: "No hay que inventar cosas, lo que hay que hacer es cuidar la democracia liberal, con separación de poderes".
¿Aberraciones? Lo que se pretende imponer en Nicaragua, con una Constitución que "fusiona el ejecutivo y el legislativo, e impone que haya siempre un presidente y una presidenta, un hombre y una mujer". Y resulta que esa "Constitución otorgada" --propia de un régimen no democrático-- es la ofrece Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo".
¿Y la literatura? Simón se explayó en Gabriel García Márquez y "las descripciones del campo, en Colombia. Se habla de realismo mágico, pero se entiende muy bien lo que quiso mostrar", en referencia a esos territorios de interior más allá de Bogotá, que el consejero delegado de Criteria conoció de primera mano en su etapa como directivo del Grupo Agbar.