Uwe Wittstock, autor de 'Marsella 1940', en la puerta del Goethe Institut Barcelona

Uwe Wittstock, autor de 'Marsella 1940', en la puerta del Goethe Institut Barcelona

Ideas

Uwe Wittstock: "En Francia el antisemitismo existía mucho antes de la llegada de los alemanes, se puede rastrear hasta el caso Dreyfus"

El autor alemán publica 'Marsella 1940', con la figura clave del norteamericano Varian Fry, que tejió una red para salvar a intelectuales como Arendt, Ernst, Chagall o Benjamin. Wittstock señala que "Joseph Roth fue de los pocos que tuvo la imaginación necesaria para ver los crímenes que vendrían"

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Uwe Wittstock (Leipzig, 1955) lleva de la mano al lector a la Francia ocupada. Su crónica es tan fascinante como aterradora. Da cuenta de la fragilidad de la civilización. Tras el éxito de su anterior obra sobre el ascenso nazi, Febrero, 1933, el autor incide en ese camino con Marsella, 1940 (Galaxia Gutenberg). Allí, en una Francia dividida entre la resistencia y la colaboración más antisemita, un joven periodista americano llamado Varian Fry se convirtió en el último hilo de esperanza para figuras como Hannah Arendt, André Breton o Marc Chagall.

En esta entrevista con Letra Global, el autor desgrana las luces y sombras de aquel rescate heroico, el trágico destino de Walter Benjamin en la frontera española y lanza una advertencia: la historia nos enseña que el "infierno" puede empezar a gobernar en una sola mañana. El escritor tiene claro, sin embargo, que en Francia el antisemitismo alemán no resultaba algo ajeno: "En Francia el antisemitismo existía mucho antes de la llegada de los alemanes, se puede rastrear hasta el caso Dreyfus".

El autor se muestra preocupado por el ascenso de los partidos de ultraderecha en Europa, y, en concreto, en su país, con Alternativa por Alemania. Wittstock señala que le preocupa el futuro, más que el presente: "Soy un hombre mayor y me preocupo sobre todo por mis nietos"

En su libro se refleja una doble realidad, la Francia que colabora con el nazismo, pero también la que teje redes de resistencia. ¿Cómo convivieron esas dos acciones latentes en la sociedad francesa?

Sí. En Francia existía en esa época un movimiento fascista intelectual y político muy fuerte. Incluso en la política había mucha gente con convicciones fascistas. El Mariscal Pétain era un representante de ese fascismo y promulgó leyes muy antisemitas. Por otro lado, no debemos olvidar que desde los años 20 había un fuerte movimiento socialista y comunista, el Frente Popular. Además, hay que recordar que Alemania había derrotado militarmente a Francia. Los franceses, en su mayoría, estaban en contra de los alemanes por el resentimiento de la Primera Guerra Mundial. Eso se mantenía en el sustrato de la sociedad y permitió que existieran redes de solidaridad con los refugiados a un nivel popular.

¿Esa solidaridad era transversal, o era más común en las clases populares frente a una élite política que había decidido colaborar?

No siempre. No era solo una cuestión de 'arriba y abajo', es decir, que el "pueblo llano" estuviera siempre a favor de los refugiados. No era tan sencillo. Todo estuvo mucho más mezclado, con contradicciones en toda la sociedad francesa.

El catalizador de esas acciones, el que consigue salvar a muchos intelectuales judíos es un norteamericano, Varian Fry. ¿Quién era?

Varian Fry era un periodista estadounidense de 32 años con una buena carrera en Nueva York. Era un hombre difícil. Estudió en Harvard, pero estuvo a un pelo de ser expulsado en su época de estudiante. Antes de ese periodo tuvo que cambiar de escuela tres veces y solo en la cuarta logró graduarse. Tenía un carácter muy complicado.

Portada del libro 'Marsella 1940'

Portada del libro 'Marsella 1940'

¿Cómo elaboró la lista de nombres de los intelectuales que intentó salvar?

Él fundó el Emergency Rescue Committee y consultó a especialistas en arte, literatura y teatro. Preguntaron a gente como Thomas Mann, que conocía bien el mundo literario, pero no fue el único. Entre todos confeccionaron una lista de unas 200 personas.

¿Cómo se establecieron los contactos? ¿Cómo entendieron todos ellos que tenían una carta de salvación a través de este comité?

Fry tenía las direcciones de apenas ocho personas en Marsella y les escribió una carta. A partir de ahí, su nombre corrió como la pólvora entre los refugiados. Pocos días después, los pasillos del hotel donde se hospedaba estaban llenos.

Resulta una paradoja, como se explica en el libro, el hecho de que estos artistas siguieran creando en Villa Air-Bel, mientras esperaban con ansiedad para poder salir.

Es así, sí, no dejaron de crear mientras esperaban. Expusieron sus obras, los pintores surrealistas que se concentraban allí y hablaban constantemente de su arte.

Hay un caso icónico para España: Walter Benjamin. Él se quedó en la frontera, en Portbou. ¿Cómo podemos explicar lo que le pasó? ¿Sucumbió a su propia ansiedad y a los problemas burocráticos?

Yo mismo hice con mi mujer el camino a pie desde Banyuls hasta Portbou y es sumamente agotador. Hay que imaginar a Benjamin en aquel momento, que probablemente no llevaba el calzado adecuado y además padecía del corazón. Cuando llegó, estaba física y espiritualmente agotado. Ese agotamiento, sumado a la presión, provocó el "cortocircuito" que le llevó al suicidio.

Hagamos una ucronía sobre Joseph Roth, que murió en mayo de 1939 en París. ¿Podríamos especular si, de no haber muerto por delirium tremens, habría intentado unirse al grupo de Marsella?

Roth era un alcohólico grave. El día que murió simplemente bebió demasiado por la mañana y su hígado no aguantó. No creo que tuviera intención de suicidarse, pero estaba al límite de sus fuerzas. Sin embargo, fue uno de los primeros en ver hacia dónde iba Alemania. El mismo día que Hitler fue nombrado canciller, antes incluso de que jurara el cargo, Roth ya estaba en el tren hacia París. Desde allí le escribió a Stefan Zweig una frase famosa: 'La huelga reina (entendido como el final de la civilización, a partir del original francés, La Grève règne') o 'El infierno gobierna'.

¿Qué vio Roth que otros no vieron?

Era muy inteligente y tenía una gran imaginación. Fue de los pocos capaces de imaginar los crímenes sin límites que cometerían los nazis. En aquel momento no había ejemplos ni modelos previos de ese nivel de barbarie, ni siquiera en la Unión Soviética. Por eso mucha gente, incluso quienes votaron a los nazis, no podían concebir lo que ocurriría.

Una conclusión del libro es cómo se salvó una parte sustancial de la cultura europea (con nombres como Arendt, Ernst o Chagall) ¿Hasta qué punto se salvó la intelectualidad de Europa gracias a un estadounidense?

Fue una figura vital para la historia cultural. No solo salvó a alemanes, sino también a franceses como André Breton o rusos como Marc Chagall. Lo paradójico es que fuera un estadounidense quien hiciera esto, pero Fry no era un estadounidense típico; se sentía profundamente vinculado a la cultura europea. Ya de estudiante editaba una revista de arte sobre autores europeos. Fue una decisión individual, de una persona concreta, más allá de los gobiernos.

¿Le choca que no haya esa resistencia individual ahora en Estados Unidos, por ejemplo con el fenómeno de Trump?

Fry era un hombre especial, anguloso y a veces infeliz, pero con una determinación absoluta por ayudar. Hoy en EEUU hay artistas e intelectuales que se oponen a Trump, pero suelen ser personas muy ricas, como Robert De Niro, que son inatacables. Fry, en cambio, se fue a Francia, donde era vulnerable y podía ser atacado fácilmente.

Si Hannah Arendt no hubiera salido de Marsella, habríamos perdido una parte fundamental de la reflexión occidental.

Es cierto, pero también debemos pensar en cuántos 'Benjamins' o 'Arendts' no lograron salir de Marsella y se perdieron para siempre sin que hoy sepamos quiénes eran.

Sobre el Artículo 19 de la cláusula del armisticio, que obligaba a Francia a entregar a los exiliados a petición de Alemania... ¿Qué margen de maniobra tuvo el gobierno francés?

Algunos en el gobierno de Vichy no querían ningún margen; querían entregar a la gente, en parte por un fuerte antisemitismo. Otros buscaron formas de ayudar. En Francia el antisemitismo existía mucho antes de la llegada de los alemanes; se puede rastrear hasta el caso Dreyfus. El gobierno de Vichy promulgó leyes que despojaron a los judíos franceses de sus bienes para llenar las arcas del Estado. El gran crimen de guerra francés fue la entrega de 75.000 judíos a los alemanes, que posteriormente fueron asesinados.

¿Cómo ha sido la recepción de estos libros en Alemania, Febrero de 1933 y Marsella 1940? Los dos parecen reflejar un hambre en Alemania por saber, todavía hoy, cómo todo puede cambiar en unas pocas semanas hacia el infierno, como decía Roth. ¿Le da miedo el auge de la extrema derecha actual, con Alternativa por Alemania?

El libro ha sido muy bien recibido y ha estado mucho tiempo en las listas de los más vendidos. Muchos lectores lo ven como una advertencia. Y sí, me preocupa. Soy un hombre mayor y me preocupo sobre todo por mis nietos. Ver cómo el panorama cambia tan rápido, como vemos estos días, genera inquietud.