La abuela Toñi y patatas a lo pobre

La abuela Toñi y patatas a lo pobre CG

Gastronomía

Toñi, abuela cocinera: "Las mejores patatas fritas llevan 3 dientes de ajo, un poco de perejil fresco y 2 cucharadas de vinagre de vino"

Toñi recupera una preparación muy ligada a Albacete y la aplica a un plato que casi todo el mundo hace en casa

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Unas patatas fritas con sal funcionan casi siempre. Pero incluso un plato tan agradecido puede acabar resultando repetitivo. Toñi, la abuela manchega de Albacete, propone cambiarlo con un gesto mínimo: añadir al final un majado que multiplica el sabor sin complicar la receta.

La cocinera se ha convertido en un fenómeno en redes con sus vídeos domésticos, sus bailes y sus recetas tradicionales. En abril ya superaba los 100.000 seguidores en Instagram, según El Digital de Albacete. Su cocina sencilla y reconocible es, precisamente, parte de su éxito.

Un giro manchego

En uno de sus vídeos prepara unas patatas fritas al montón “a la patagorrina”. La base es humilde: patata, aceite y sal. La diferencia llega con un majado de ajo, perejil, vinagre y un poco de agua, que se incorpora cuando las patatas ya están hechas.

La combinación no es una ocurrencia aislada. La gastronomía de Hellín incluye el conejo en patagorrina, una preparación tradicional documentada en la oferta turística de Castilla-La Mancha. Otras referencias locales describen precisamente un majado de ajo, perejil, vinagre y agua que se añade al final de la cocción.

Qué significa 'al montón'

Las patatas al montón se preparan con rodajas de cierto grosor cocinadas juntas, normalmente a fuego moderado y con aceite suficiente. No se persigue una fritura seca y crujiente como la de las patatas de bastón. Aquí interesa una textura más tierna y jugosa, con algunas zonas ligeramente doradas.

El propio nombre ayuda a entender la técnica. Las rodajas se cocinan amontonadas y en contacto, de modo que unas quedan más hechas que otras. En Albacete siguen formando parte de la cocina tradicional: aparecen en restaurantes de la provincia y hasta protagonizan concursos gastronómicos en algunos municipios.

Una historia más larga

La patata llegó a España desde América en el siglo XVI, aunque su expansión como alimento cotidiano fue lenta. El Ministerio de Agricultura documenta cultivos tempranos y señala una generalización mucho más clara durante el siglo XVIII, especialmente en Galicia a partir de las décadas centrales de esa centuria.

La Biblioteca Nacional también destaca que la patata acabó siendo uno de los cultivos americanos que más transformaron la alimentación popular española. Por eso conviene evitar una idea demasiado simple: no nació como alimento de la posguerra, ni todas las recetas tradicionales de patata pueden fecharse en ese periodo.

De lo humilde a lo imprescindible

Su éxito tiene una explicación práctica. La patata era productiva, saciante y capaz de adaptarse a muchas preparaciones. Con el tiempo acabó entrando en recetas hoy inseparables de la cocina española, desde las patatas a lo pobre hasta las patatas a la importancia, pasando por guisos, tortillas y todo tipo de guarniciones.

La propuesta de Toñi resume bien esa lógica. Parte de un ingrediente barato y cotidiano, pero lo cambia con una técnica mínima y un aliño profundamente local. Ajo, perejil y vinagre bastan para sacar a las patatas de la rutina. Ahí está la gracia: no hace falta reinventar un plato cuando un buen majado puede hacerlo parecer nuevo.

Receta patatas al montón

Esta es la receta de patatas al montón de la abuela Toñi:

Ingredientes

  • Patatas para freír, 1,2 kg
  • Aceite de oliva virgen extra, cantidad necesaria para freír
  • Sal, al gusto
  • Para la patagorrina
  • Ajo, 3 dientes
  • Perejil fresco, 1/2 manojo pequeño
  • Vinagre de vino, 1 chorreón, unas 2 cucharadas
  • Agua, 2 cucharadas
  • Para acompañar
  • Huevos, 8 ud, 2 por persona
  • Jamón serrano, 8 lonchas gruesas
  • Pimientos verdes, 2 ud

Paso 1

Pelamos las patatas, las lavamos enteras y las cortamos en rodajas que no queden demasiado finas, de unos 3 o 4 milímetros.

Paso 2

Calentamos abundante aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia y echamos las patatas con un poco de sal. Freímos a fuego medio, moviendo de vez en cuando, hasta que estén tiernas y empiecen a dorarse por algunos bordes.

Paso 3

Mientras tanto, majamos en el mortero los ajos pelados con el perejil y una pizca de sal hasta tener una pasta verde. Añadimos el vinagre y las dos cucharadas de agua y removemos.

Paso 4

Cuando las patatas están casi listas, retiramos el exceso de aceite y vertemos el majado por encima. Movemos la sartén con movimientos de vaivén, sin machacar las rodajas, y dejamos un par de minutos para que se integre todo.

Paso 5

En otra sartén freímos los pimientos verdes cortados en tiras, y después el jamón, apenas unos segundos por cada lado para que quede crujiente, pero no seco.

Paso 6

Por último, freímos los huevos en aceite bien caliente y los sacamos rápido, con la puntilla hecha y la yema líquida. Montamos las patatas en una fuente, colocamos encima los huevos y los pimientos, el jamón al lado y a la mesa.