Ermita de L'Abellera CATALUNYA TURISME
El pueblo con una ermita medieval que sostiene toda una montaña: 1.000 habitantes, una villa roja y un bosque de leyenda
La leyenda cuenta que por aquí pasó uno de los compañeros de viaje de Cristóbal Colón
Otras noticias: El refugio de Andrés Velencoso: con 6.347 habitantes, un recinto medieval amurallado y un paraíso marinero de calas con agua cristalina
Noticias relacionadas
- El refugio natal de Quim Gutiérrez (45 años): tiene 15.500 habitantes, torres modernistas y el Viaducto Bien Cultural de Interés Urbanístico
- La feria artesana que no te puedes perder este 23 de agosto: un día de oficios tradicionales, gastronomía local y el encanto pirenaico
- El refugio natal de Rosalía: 8.000 habitantes, arquitectura modernista, campos de viñedos y la Ruta de las Masies
Hay pueblos pequeños a los que no les falta de nada. Tienen el tamaño perfecto para no ser bulliciosos, un color de casas rojizo que los hace únicos y hasta una ermita que sostiene el peso de toda una montaña.
Uno de ellos es Prades (Tarragona), un municipio de alrededor de 1.000 habitantes conocido como la Villa Roja, que es una auténtica joya patrimonial a pequeña escala.
El centro del pueblo y de su vida local es la plaza Mayor, con un pórtico donde luce una singular fuente renacentista que data de pleno siglo XVI.
A pocos metros está la majestuosa iglesia de Santa María, un templo erigido entre los siglos XII y XIII que fusiona elementos románicos y góticos.
La iglesia roja
El templo destaca por su imponente fachada de piedra roja, un elemento identitario que da nombre popular a la Villa Roja.
Este color se debe a la tonalidad ferruginosa de las piedras extraídas de las canteras locales, visible también en los vestigios de las murallas defensivas que rodeaban la villa.
Rutas de senderismo
El valor del viaje se multiplica cuando se explora su entorno geográfico. Porque si sus casas e iglesia son de color rojo, el entorno no lo es menos.
Desde Prades parten numerosas rutas de senderismo que se adentran por bosques frondosos, barrancos profundos y miradores de excepción.
Iglesia de Prades
Entre las cumbres más destacadas se encuentra el Tossal de la Baltasana, que con sus 1.200 metros de altitud corona la comarca.
Aunque uno de los rincones más singulares y concurridos de este paisaje es la célebre ermita de la Abellera, una iglesia que “sostiene una montaña”, en palabras de la propia National Geographic.
Una ermita que sostiene una cueva
Realmente lo parece: el templo está adosado a una gran pared de roca y da la impresión de que el edificio está sosteniendo el peso de toda la montaña. Aunque no es exactamente así.
La iglesia no se apoya en la cueva que la alberga, sino que se incrusta en ella. Tanto es así que la piedra forma parte del edificio y actúa como pared, techo y estructura.
Cómo está hecha
¿Qué hace una ermita en un lugar tan peculiar como este? La religión y las leyendas populares tienen mucho que ver.
La tradición popular explica que la imagen de la Virgen fue hallada en este mismo enclave por un pastor que buscaba miel, una actividad habitual en la zona. Y cada vez que la bajaba al pueblo o la movía, al día siguiente, la escultura volvía al punto original.
Parte trasera de la ermita de L’Abellera CATALUNYA TURISME
Como la escena se repetía de forma regular, los vecinos interpretaron que era una señal de que la Virgen quería quedarse allí y que en ese rincón de la montaña debía ser venerada. Y así fue.
En pleno siglo XVI y con los medios de los que se disponía, se erigió esta iglesia que aprovecha una cavidad natural de las Montañas de Prades y la propia roca para levantar el santuario.
Las leyendas del lugar
Pero esta no es la única leyenda que circula en el lugar. Bernat Boïl, un monje que acompañó a Cristóbal Colón en su segundo viaje a América, habría vivido como ermitaño en esta cueva antes de la construcción del santuario.
También aparece en las historias populares la reina Margarida de Prades, viuda de Martí l'Humà y última reina consorte de la Corona de Aragón. Aunque no existen pruebas que permitan afirmar que se refugiara en esta ermita.
El impacto de la Guerra
Lo que sí se sabe a ciencia cierta es que la iglesia sigue en pie y de milagro, pero no por la montaña que se apoya en su tejado.
Durante la Guerra Civil, la ermita fue saqueada y la imagen original desapareció. Esto obligó a colocar una nueva talla de mármol procedente de Sarral en 1940, que no fue coronada hasta 1956.
La ermita de L’Abellera CATALUNYA TURISME
Hoy el santuario está protegido como Bien Cultural de Interés Local y sigue siendo uno de los lugares más singulares que pueden visitarse en el entorno de Prades.
El pueblo es pequeño y es ideal para pasearlo a pie, por eso, muchos aprovechan la escapada para no perderse esta joya arquitectónica enclavada en la roca. Aunque, a veces, sucede al revés: la ermita atrae al visitante que luego disfruta de los encantos del pueblo.
Cómo llegar
Tampoco es muy difícil llegar. Tarragona está a una hora de viaje en coche y Barcelona, a una hora y 45 minutos.
La ruta desde la vieja Tarraco arranca por la T-11 hasta Reus, para enlazar con la C-14, que va directa al municipio. Desde la capital catalana, igual, solo que hay que ir por la AP-7 hasta la salida de Reus o la A-2 y tomar la salida a Prades.