Barbacoa

Barbacoa CG

Gastronomía

Los expertos coinciden: repartir el carbón de forma uniforme desde el principio es el error más común en una barbacoa

Una mala distribución de las brasas y las prisas al encender hace que muchas barbacoas se apaguen antes de tiempo

Otras noticias: Ada Parellada, cocinera: "La mejor pasta a la carbonara mejora con 100 g. de guancile, 5 yemas de huevo y 80 g. de pecorino romano"

Leer en Castellano
Publicada

Noticias relacionadas

Con la llegada del buen tiempo, las barbacoas vuelven a convertirse en uno de los planes favoritos de fines de semana, jardines y terrazas. El ritual suele repetirse siempre igual: encender el carbón, esperar las brasas y empezar a cocinar.

Sin embargo, lo que parece una tarea sencilla termina convirtiéndose en un problema habitual. Muchas personas creen que el carbón debe prender rápido y que el fuego se mantendrá solo, pero la realidad es muy distinta. Los expertos coinciden en que el verdadero secreto está en la técnica de encendido.

El error más común

Uno de los fallos más frecuentes es repartir el carbón de manera uniforme desde el primer momento. Aunque pueda parecer lo lógico, este gesto impide concentrar suficiente calor para iniciar una combustión estable y duradera.

La recomendación de los especialistas es justo la contraria. El carbón debe colocarse formando una especie de montículo o cono, dejando un pequeño hueco en el centro. Esta estructura favorece la circulación del aire y permite que el fuego se alimente de forma progresiva.

Si se utilizan pastillas de encendido, deben colocarse dentro del hueco central y también alrededor de la estructura. Después, solo queda prenderlas y dejar que el fuego actúe sin intervenir constantemente.

Ahí aparece otro de los errores habituales: remover el carbón demasiado pronto. Durante los primeros 15 minutos no se debe tocar absolutamente nada. Mover las brasas antes de tiempo interrumpe la estabilización de la temperatura y hace que el fuego pierda fuerza rápidamente.

Paciencia y oxígeno

Pasado ese tiempo inicial, las llamas ya habrán generado una base sólida de calor. Es entonces cuando el carbón puede distribuirse de forma más uniforme por la parrilla para empezar a cocinar los alimentos.

Los expertos recuerdan que el carbón para barbacoas está diseñado para mantenerse activo durante horas. El problema casi nunca es la calidad del producto, sino una mala organización del fuego desde el inicio.

No siempre se dispone de pastillas de encendido, pero eso no significa que la barbacoa esté perdida. Existen alternativas igual de eficaces para conseguir unas brasas resistentes y estables.

En estos casos, se puede recurrir a piñas secas, pequeñas ramas o astillas de madera. Estos materiales arden con facilidad y generan el calor necesario para que el carbón empiece a prender poco a poco. La estructura inicial debe mantenerse exactamente igual: forma cónica y hueco central.

Brasas más duraderas

Una vez encendidos esos materiales naturales, el fuego se propagará de forma progresiva al resto del carbón. La clave sigue siendo la misma: evitar las prisas y respetar los tiempos de combustión.

También resulta importante esperar a que las brasas adquieran un tono grisáceo o blanquecino antes de colocar los alimentos. Ese color indica que el calor ya se ha estabilizado y que la cocción será mucho más uniforme.

Los especialistas recuerdan además que una buena distribución del carbón ayuda a reducir el consumo y evita tener que reiniciar el fuego continuamente. Cuando la técnica es correcta, las brasas duran más tiempo y mantienen una temperatura constante.

Encender bien una barbacoa no depende de la rapidez, sino de entender cómo funciona el fuego. El carbón necesita oxígeno, estructura y paciencia. Cuando se respetan esos tres elementos, la diferencia es evidente: brasas más estables, cocción uniforme y una experiencia mucho más satisfactoria alrededor de la parrilla.