Churros con chocolate

Churros con chocolate CG

Gastronomía

La churrería familiar de Lleida con sabor andaluz: chocolate con ración de cuatro porras por menos de seis euros

Además de churros y porras, ofertan una gran cantidad de desayunos donde se combina la artesanía y la tradición del lugar

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Desde 1955, la Churrería Moreno se ha consolidado como un referente imprescindible del desayuno tradicional en Lleida. Situada en la calle Pallars, 11, este establecimiento familiar combina la artesanía centenaria de la tradicional churrería española con una carta ajustada a las preferencias contemporáneas de los clientes locales y visitantes.

La propuesta gastronómica gira en torno a los clásicos que han alimentado generaciones: churros perfectamente fritos, chocolate caliente espeso y café, acompañados de opciones complementarias para quienes buscan desayunos o tentempiés más variados. La carta incluye bebidas calientes y chocolates en varias versiones, desde los tradicionales hasta opciones adaptadas como chocolate sin lactosa o sin azúcar, así como diferentes tamaños para consumo en el local o para llevar. Un chocolate con ración de cuatro porras por solo 5,20 euros.

No solo churros

Aunque la oferta principal está centrada en el desayuno típico, también ofrece bocadillos fríos y calientes, pensados para quienes buscan un almuerzo ligero o un segundo tentempié durante la mañana. Las referencias de clientes reflejan una valoración alta de la calidad de los productos y del servicio, destacando la rapidez y profesionalidad del personal.

Además, ha ampliado sus servicios para adaptarse a las necesidades actuales de los consumidores. Entre ellos se incluyen pedidos a domicilio, gestionados vía WhatsApp --con condiciones claras sobre horarios y tiempos de entrega--, y opciones de catering para eventos especiales --como desayunos de empresa o celebraciones familiares, con salas disponibles y condiciones competitivas--.

Un poco de historia

En plena posguerra, dos jóvenes del sur de España emprendieron caminos distintos con un mismo destino: Cataluña. Él, natural de Guadix, en Granada, decidió dejar atrás su pueblo en los años cuarenta en busca de nuevas oportunidades. Ella, una muchacha de Jaén, viajó junto a sus hermanas con el anhelo de trabajar y labrarse un futuro mejor. Fue en Lleida donde sus trayectorias se cruzaron y donde nació una historia de amor y esfuerzo compartido.

Pepe procedía de una familia con larga tradición churrera en Guadix, aunque al llegar a Lleida sus primeros años los dedicó a trabajar como pintor. Antonia, por su parte, comenzó trabajando como limpiadora. Tras casarse y después de formar una familia, ambos tomaron la decisión de unir también sus vidas laborales y emprender juntos.

Con poco más de veinte años, armados de determinación y mucha humildad, levantaron una pequeña barraca en el corazón más nostálgico de la ciudad, a los pies de la imponente Seu Vella. La construyeron con chapas prestadas y materiales recogidos, fruto de un esfuerzo incansable y de unas ganas inmensas de salir adelante.

No tardaron en hacerse con sartenes y churreras, y comenzaron a vender churros y patatas fritas, inicialmente para llevar. Quienes vivieron aquellos años cincuenta aún recuerdan las largas colas que se formaban frente a la barraca, especialmente durante los fríos inviernos leridanos y en los meses de mayo, llenos de bautizos, comuniones y celebraciones. Durante casi una década, la plaza del Depósito custodió aquella pequeña construcción, presente en innumerables fotografías de la época y en la memoria colectiva de la ciudad.

Horario del local

El horario tradicional del local refuerza su papel como punto de encuentro matinal: de martes a viernes abre a partir de las 7:00 horas, mientras que los fines de semana y festivos inicia el servicio desde las 06:30 horas hasta las 13:30 horas. Los lunes permanece cerrado por descanso semanal.

Con más de seis décadas de presencia continua en la gastronomía local. No solo mantiene viva una tradición culinaria profundamente arraigada a la cultura española del desayuno; sino que también adapta su oferta al ritmo y exigencias del público moderno, equilibrando clasicismo y funcionalidad.