La tarjeta amarilla de la final de la Supercopa para Marcus Rashford

La tarjeta amarilla de la final de la Supercopa para Marcus Rashford MONTAJE CULEMANIA

El MVP y las tarjetas de la jornada

Tarjeta amarilla: Marcus Rashford

El delantero inglés desaprovecha dos oportunidades de oro para sentenciar la final de la Supercopa, antes de un último arreón del Real Madrid

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Difícil, casi imposible señalar alguna estrella del Barça en Yeda. El FC Barcelona reforzó su imagen y su confianza con el primer título de la temporada en Arabia Saudí. Una final de la Supercopa a la que llegaba como favorito y que se complicó más de la cuenta por fallos puntuales. Raphinha desatascó el clásico mediante un derechazo de fe y fortuna (3-2). El Real Madrid se volcó en busca del empate en el último cuarto de hora, sobre todo, a raíz de la entrada de Kylian Mbappé en el minuto 76. 

Oportunidad propicia para buscar la sentencia al contragolpe, tarea encomendada por Hansi Flick a Marcus Rashford. No obstante, el delantero mancuniano se marchó con las manos vacías. Si bien había entrado en el minuto 83, en los instantes finales ni siquiera le quedaba aliento para defender las últimas ocasiones del equipo merengue. El técnico alemán esperaba que el delantero ingresado de revulsivo sacase petróleo al contraataque, pero Joan García tuvo que salir al paso en los minutos de prolongación con dos paradas.

Ocasiones desperdiciadas

Rashford dispuso de una primera carrera al espacio, a pase de Ferran Torres, y consiguió quebrar a Aurelién Tchouaméni. Con esto, eligió mal su segundo recorte, y Raúl Asencio, con más de 80 minutos en las piernas, le comió la tostada. Posteriormente, el fichaje azulgrana robó el balón cerca del área y volvió a salir disparado por la banda contraria. Esta vez, completamente solo. De nuevo, falló en los metros finales y remató desviado al lateral de la portería defendida por Thibaut Courtois.

El revulsivo barcelonista también pecó de dejadez defensiva en una acción comandada por Kylian Mbappé con todo el bloque azulgrana replegado en su propia área. Finalmente, no fue necesaria la contribución de Marcus, pero sus fallos podrían haber costado tan caros como una tanda de penaltis y un desenlace distinto.