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Golpe sobre la mesa del FC Barcelona que puede marcar un punto de inflexión en la temporada. Está por ver si tendrá el mismo efecto que la final de Supercopa del curso pasado contra el Real Madrid, pero tras unas jornadas de tensión excesiva, Xavi Hernández puede respirar tranquilo. Sus jugadores han culminado una semana perfecta con la clasificación para los octavos de la Champions League y la victoria, mediante una buena dosis de buen fútbol, contra un rival directo, y muy duro, como el Atlético de Madrid (1-0). 

Los futbolistas han respondido en una semana trampa y el triunfo contra el planteamiento del Cholo Simeone es clave para mantenerse en la lucha por la Liga, donde Real Madrid y Girona siguen intratables con cuatro puntos más (38 sobre 34). La diferencia es asequible y el Barça puede culminar el triplete de buenos partidos contra los de Montilivi el próximo domingo en Montjuïc (21:00). 

Enigma sin resolver 

La clave, como suele decir Xavi, estará en la mentalidad. Y es que ese es el principal problema que preocupa de la plantilla azulgrana. ¿Cómo puede ser que los mismos jugadores estuviesen jugando tan mal y, de repente, empiecen a jugar tan bien? ¿Es mentalidad? ¿Es actitud? ¿Es concentración? ¿Es confianza? ¿Es posicionamiento en el campo? ¿Es motivación? ¿Es relajación? ¿Es un tema del entrenador? Da la sensación de que los jugadores hacen trampa. Hay que exigirles siempre la mejor versión. 

Christensen, Araujo y Koundé celebran con Iñaki Peña su gran parada a Memphis EFE

Xavi es quien más cerca puede estar de obtener la respuesta al enigma, aunque en las últimas semanas parecía ir muy perdido en rueda de prensa, donde cambiaba de argumento como de camiseta. El propio técnico decía el otro día que no hay once titular en la plantilla, pero este domingo repitió con los mismos once que ante el Oporto, donde tan solo introdujo una modificación de última hora: Iñigo, indispuesto, salió para dar entrada a Christensen. 

Aplauso unánime por el buen juego 

Da la sensación de que el técnico es demasiado bueno con los jugadores. Tal vez les abronque en ocasiones, como es lógico, pero le falta mano dura o convicción para conseguir que siempre den lo mejor de sí mismos. No tiene sentido que profesionales de tal enjundia pasen de jugar fatal a hacerlo de maravilla de la noche a la mañana. Xavi debe tener el control sobre esta situación. 

Joao Félix, celebrando el gol marcado contra el Atlético EFE

También queda patente que las críticas de la prensa no son un tema puramente de resultados, como a veces critica el egarense. Este domingo, una vez más con 1-0 en el marcador, todo el mundo coincide en señalar el buen juego azulgrana. No siempre es cuestión de goles, sino de sensaciones, y hasta hoy brillaban por su ausencia. 

Las tres claves del cambio 

Hay tres claves tácticas que también pueden ayudar a explicar esta mejor versión del Barça. Primero, la salida de presión. El Barça tuvo la fortuna de que el Atlético no le apretó arriba como venían haciendo últimamente los demás rivales (Oporto, Rayo, Alavés, Shakhtar o Athletic). Segundo, la presión propia: los azulgranas mordieron en la salida de balón rojiblanca con una precisión que no se veía desde hacía mucho y recuperaron muchísimos balones. Tercero, la disposición de Koundé como lateral derecho. El defensa galo suma mucho por banda, tiene más criterio ofensivo que Araujo y atrás le falta la contundencia del central charrúa. 

Xavi Hernández felicita a Gundogan y Koundé tras el Barça-Atlético EFE

Más allá del soberbio rendimiento de Joao Félix, haciendo bueno el sistema del cuadrado, con Cancelo como falso extremo y Koundé como tercer central o engañoso lateral, destaca el entendimiento de la medular azulgrana. Los mejores volvieron a jugar juntos y, por fin, carburaron: De Jong y Gundogan disfrutaron horrores junto a la mejor versión de Pedri, que tanto se echaba en falta. Los dos meses que el neerlandés y el canario coincidieron de baja también ayudan a explicar algunas cosas. 

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