Joan Laporta, Aleksander Ceferin y Nasser Al-Khelaifi charlan distendidamente en el palco de Montjuïc EUROPA PRESS
La Superliga sopla las velas en plena reconciliación de Barça y Real Madrid con la UEFA: 5 años de lucha contra la Champions
El proyecto impulsado por A22 Sports se chocó contra una pared este 2026 y, aunque no de manera definitiva, se encuentra en un 'standby' latente tras muchas temporadas de pugnas legales
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2026 es un año de reconciliaciones, o al menos eso es lo que parece. En cuestión de meses, la UEFA ha recuperado a dos viejos amigos: Barça y Real Madrid. Y es que ambos clubes han hecho las paces con el organismo presidido por Aleksander Ceferin casi al mismo tiempo. ¿Por qué? El motivo es simple: la paralización de la Superliga. Este febrero, el ente merengue, último miembro del proyecto impulsado por A22 Sports, se unió a la ECA (Asociación de Clubes Europeos) en un movimiento que significó la lapidación prácticamente definitiva de una iniciativa que aspiraba a merendarse a la Champions League.
Asimismo, la decisión de Florentino Pérez no solo conlleva la reconciliación con Ceferin, sino el final de un culebrón interminable que empezó en 2021. De hecho, este abril se cumplen cinco años desde el anuncio oficial de creación de la Superliga. Han sido 1.826 días de negociaciones fallidas, amenazas legales, amigos inesperados y, finalmente, una ruptura por todo lo alto.
Joan Laporta y Florentino Pérez, durante una reunión de la Superliga REDES
Adiós a A22
Y es que la consecuencia más impactante del impulso del proyecto fue la relación de amistad cordial entre el FC Barcelona y el Real Madrid. Durante los cinco años en los que la Superliga se mantuvo en pie, Laporta y Florentino protagonizaron una conexión amigable casi inédita en la historia de los mandamases azulgranas y merengues; algo que se rompió completamente este febrero.
Joan Laporta y Florentino Pérez, junto a Bernd Reichart, CEO de A22 Sport REDES
El caso es que, en febrero, el Barça tomó la decisión de cortar por lo sano y formalizar su desvinculación de la Superliga. Era un secreto a voces, Laporta lo venía avisando, y cuando llegó el momento preciso, le soltó la mano a A22. Dicho suceso desencadenó en dos nuevas disyuntivas. La primera, la entrada del club culé en la ECA y, por consecuencia, el inicio de buenas relaciones con la UEFA. Y la segunda, la reanudación de la guerra institucional, corporativa y personal contra el Real Madrid.
El Real Madrid dice basta
Sin ningún vínculo que les mantuviera atados, Florentino y Jan volvieron a las trincheras y, antes de que el club merengue abandonara el barco de la Superliga pocos días después, ambos se enzarzaron en una verdadera batalla por el control de la agenda mediática. Y es que esa es la realidad que nos queda; un Barça y un Real Madrid peleados, que, por su parte, tratan de reconstruir puentes de colaboración positiva con la UEFA.
Florentino Pérez, en la asamblea de socios del Real Madrid EFE
Joan Laporta, antes del Barça-Espanyol EFE
Eso es precisamente lo que trató de hacer Floren el pasado 23 abril. El presidente merengue se reunió con Aleksander Ceferin y Nasser Al Khelaïfi en una comida exprés en el Santiago Bernabéu, que de bien seguro sirvió para limar asperezas tras cinco años de lucha intermitente. Laporta, en cambio, ya preparó los deberes incluso antes de abandonar la Superliga. En octubre acudió como invitado a la Asamblea General de la ECA y, también, acercó posturas con Ceferin y Al Khelaïfi en el palco de Montjuïc durante el Barça-PSG de la Champions League.
Sea como sea, parece que, ahora, las piezas vuelven a estar todas en su posición. Barça y Real Madrid son rivales, la UEFA sonríe a todo el mundo y no existe ningún proyecto como la Superliga que amenace la estabilidad latente de la Champions League. Sin embargo, aunque parezca mentira, no hace falta mirar mucho tiempo atrás para encontrarnos con un escenario completamente diferente.
Joan Laporta, Aleksander Ceferin y Nasser Al-Khelaïfi, en el palco de Montjuïc durante el Barça-PSG EFE
El inicio de todo
Y es que con la creación de la Superliga el 18 de abril de 2021, el mundo del fútbol aspiraba a experimentar un cambio radical en todos los sentidos posibles de la palabra. Doce gigantes europeos, entre ellos el Barça y el Real Madrid, anunciaron una competición paralela para romper el monopolio de la UEFA. Aquella sociedad mercantil nacía con vocación de élite cerrada, financiación multimillonaria y un mensaje claro: el modelo Champions estaba agotado.
Joan Laporta y Florentino Pérez, junto a Bernd Reichart, CEO de A22 Sport EFE
La reacción fue inmediata, feroz y política. Gobiernos, federaciones y aficionados tumbaron el proyecto en apenas 72 horas, derivando en la huída de más del 70% de los clubes fundadores. Pero la Superliga no murió, mutó. A partir de 2022, con A22 Sports al mando, el relato cambió: menos club cerrado, más pirámide abierta, más discurso de sostenibilidad económica.
La Superliga, aparcada
La llamada Liga Unify reapareció con formatos ampliados —hasta 96 equipos— y una plataforma propia de retransmisión, intentando seducir a una industria que ya había girado la cara. Mientras tanto, los tribunales empezaban a inclinar el campo: en 2023, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictaminó que UEFA y FIFA abusaban de su posición dominante, abriendo una grieta jurídica clave que más tarde aprovechó el Real Madrid.
Unify, la plataforma que emitirá la Superliga gratis REDES
Y es que el proyecto, convertido en símbolo más que en competición real, terminó derivando en una guerra legal. A finales de 2025, el Real Madrid, resistiendo en solitario, transformó la fallida de la Superliga en una ofensiva judicial: presentó una reclamación cercana a los 4.500 millones contra la UEFA por actuar como un monopolio. Sin embargo, al final la demanda no llegó a buen puerto, ya que el propio club merengue la retiró tras abandonar la Superliga en febrero y acercar posturas con Ceferin. Caso cerrado... ¿o no?