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Los padres de Lucía Vivar, a las puertas de los juzgados /EP

Los padres de Lucía Vivar sostienen que la muerte de su hija no fue un accidente

La defensa ejercida por el abogado de los progenitores de la menor denuncia que existen varias incongruencias en el proceso de investigación

3 min

Los padres de Lucía Vivar aseguran que tienen indicios suficientes para pensar que la muerte de su hija no fue un accidente, tal y como concluyó el juez. El cadáver de la niña, de tan solo tres año, fue hallado en las vías del tren horas después de que desapareciera en la terraza de un restaurante de la estación de Pizarra (Málaga) mientras jugaba.

Los hechos ocurrieron entre las 23:20 horas de la noche del 26 de julio y las 06:43 de la madrugada del día 27, momento en que la Guardia Civil encontró su cuerpo ya sin vida. Los restos de la pequeña fueron localizados a cuatro quilómetros de distancia del punto en que tuvo lugar su desaparición. Desde un primer momento, los progenitores de la menor siempre consideraron que era imposible que su hija recorriera toda esa distancia en solitario.

Un caso archivado

Tres años más tarde de que el juez concluyera que se trataba de una muerte accidental y el caso fuera archivado, la Audiencia Nacional ha abierto de nuevo el proceso. En él se ha citado a declarar a una decena de personas que podrían arrojar nuevos datos sobre la muerte de Lucía.

Según informa El Cierre Digital, entre los testigos que vieron el cuerpo de la niña se encontraban un vigilante de seguridad y un maquinista del tren. Ambos apuntan hacia un “origen violento” de la muerte de Vivar, una tesis que se encabe a la perfección con los argumentos expuestos por los padres durante todo el proceso de defensa.

Incongruencias en la investigación

En este sentido, Marcos García-Montes, el letrado que representa la acusación ejercida por Almudena y Antonio --los padres de la menor--, indica que existen varias incongruencias en las conclusiones. Una de ellas la que sostiene que la pequeña murió de “un golpe accidental en la cabeza con los bajos del tren que la arrolló”.

Sin embargo, tras realizar el análisis científico en la catenaria y los bajos del tren, no se hallaron restos de ADN de la menor. Cerca del cuerpo sin vida, también se encontró una botella de cloroformo. Una prueba más por la que los padres aseguran que su hija fue sustraída y asesinada.