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Un agente de la Guardia Civil en la zona donde murió Lucía Vivar

La autopsia completa de Lucía Vivar muestra cortes y manchas de grasa en sus piernas

La autopsia completa confirma que falleció de un traumatismo craneoencefálico severo, pero añade que presentaba algunos cortes y contusiones en el cuerpo

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El informe definitivo de la autopsia de Lucía Vivar, la niña que murió junto a la vía del tren la noche del 26 de julio en Pizarra, Málaga, confirma que falleció a causa de traumatismo craneoencefálico severo. Como se había dicho hasta ahora, la muerte fue provocada por un fuerte golpe, pero el examen detallado del cuerpo revela que también presentaba otras lesiones en el cuerpo.

Los resultados llegaron este lunes a los juzgados y especifican que la pequeña sufrió erosiones y hematomas de carácter leve en las piernas, junto a manchas de grasa. La pequeña presentaba pequeñas erosiones en la pierna izquierda y un cardenal en la cadera. En la pierna derecha varios moratones y una erosión en glúteo, además de algunas erosiones por el roce de las sandalias. 

En la espalda presentaba una erosión mayor, de ocho centímetros. Los forenses no han encontrado ningún tipo de herida en sus manos, rostros, cabeza, salvo el gran golpe. Del mismo modo, aseguran que la hora del fallecimiento fue entre las cinco y las siete. 

En el cuerpo de la pequeña no se encontró ningún signo de agresión sexual ni ADN masculino en el cuerpo de la menor, y no había ingerido alcohol ni ningún otro tipo de sustancia tóxica. Además, la niña presentaba manchas de suciedad y de un "tinte negro, semejante a la grasa" en las piernas y las sandalias, lo que según afirman los forenses, "sugiere un contacto directo con la grasa que se encuentra en las vías del ferrocarril".

Lo único que queda por esclarecer es si la pequeña caminó sola, algo que la familia niega rotundamente, o alguien la llevó hasta allí y más tarde falleció, algo que la autopsia no puede revelar y que queda en las manos de la investigación de la Guardia Civil.