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El buque Ángeles Alvariño, usado para localizar a Anna y Olivia, las niñas desaparecidas en Tenerife EFE

La Guardia Civil, a punto de cerrar el caso de Anna y Olivia, las niñas desaparecidas en Tenerife

Las condiciones del fondo marino sumado al pase del tiempo hacen muy difícil hallar los cuerpos de Anna y Tomás Gimeno

5 min

El caso de la desaparición de las niñas de Tenerife, Anna y Olivia, secuestradas por su padre, Tomás Gimeno, está a punto de cerrarse.

El 10 de junio apareció el cuerpo sin vida de Olivia, lo que hizo pensar que la menor de un año pudo haber corrido la misma suerte, pero pese a las investigaciones no se han encontrado nuevos rastros de la pequeña ni de su secuestrador.

A punto del cierre

El encargado del caso y teniente coronel de la Guardia Civil en Santa Cruz de Tenerife, Juan Carlos Lafuente, ha comunicado casi tres meses después que, cuando lleguen los últimos informes criminalísticos sobre la niña de seis año se cerrará el caso.

La búsqueda no ha dado resultado. Por un lado, no manejan “ningún indicio que nos permita determinar que Tomás Gimeno ha salido de la embarcación que tenía en su propiedad". Por el otro tienen "ciertos indicios que apuntan a que los cuerpos de Anna y Tomás están en el fondo del mar".

Dificultades

La profundidad de las aguas de la costa tinerfeña y un fondo abrupto hacen muy difícil localizar los cuerpos de padre e hija. Sospechan que las corrientes han podido alejar los cuerpos.

Ante todas estas dificultades y tras una larga investigación y despliegue para dar con ellos "se decidió que tenía que terminar la búsqueda", apunta el citado agente. La madre de las pequeñas, Beatriz Zimmermann, ya conoce esta situación.

Futuro

El fin de los trabajos de investigación en el fondo marino y alrededores no quita que todo lo conocido hasta ahora haya sido en vano, sino que puede ser útil más adelante.

"Las llamadas de teléfono, las imágenes que sacamos del recorrido que había hecho Tomás Gimeno con su vehículo, las inspecciones oculares de la casa y la embarcación... Era básico guardar estos datos porque no solo sirven para la investigación sino también para el futuro", sentencia Lafuente.

Últimas hipótesis

Por ahora, la Guardia Civil sigue con el caso. Hace una semana se conocía que los investigadores apuntan a que el parricida podría haber huido después de lastrar los cuerpos de sus hijas​ y tirar el móvil al mar.

De hecho, entre los agentes de la UCO gana peso la posibilidad de que Gimeno hubiera continuado navegando para quitarse la vida en otro punto. Es decir, en una localización distinta a la registrada por la última señal que emitió su teléfono.

Maniobra de distracción

La maniobra habría sido llevada a cabo con la misión de distraer a los investigadores de la Guardia Civil y hacer creer que su cadáver se encontraba en el mismo lugar que el de su última geolocalización. De ser así, para Tomás, las labores de búsqueda se habrían centrado en ese punto y su cuerpo y el de sus hijas jamás serían encontrados.

Con esta acción todavía causaría mayor dolor a su expareja y madre de sus hijas, Beatriz Zimmerman, quien asegura que no podrá iniciar el luto por sus hijas hasta que no encuentren los cuerpos de él y de Anna. Con todo, el buque Ángeles Alvariño localizó el pasado 10 de junio, el cadáver de una de las pequeñas.

Complicaciones previas

El cuerpo sin vida de Olivia aparecía dentro de una mochila de deporte a 1.000 metros de profundidad junto a otro bulto: una mochila rajada donde todo parece indicar que se encontraban los restos de su hermana antes de que se desprendieran por la abertura. 

Tres semanas más tarde, el 30 de junio, la magistrada titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número dos de Santa Cruz de Tenerife decretó el fin de las operaciones del navío en aguas de Tenerife. La decisión fue tomada después de que la juez recibiera un último informe técnico que tildaba de "completamente inabordable" la orografía del fondo marino.