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El coreógrafo y bailarín Rafael Amargo EP

[VÍDEO] Rafael Amargo y su batalla judicial: "Ha sido un año muy duro y he pasado lo más grande"

El bailaor confiesa estar muy dolido por la actitud de la madre de sus hijos: "Todavía estoy esperando a que me llame"

4 min

Rafael Amargo pasa por un momento complicado. Él no se rinde, está dispuesto y convencido a ganar la batalla, pero 15 meses después de su detención acusado de los presuntos delitos de tráfico de drogas y pertenencia a grupo criminal, la Fiscalía pide para él una pena de prisión de nueve años.

"No tengo miedo porque sé que no he hecho nada malo. Sería una injusticia", apunta. Está convencido de que no entrará en prisión y con ganas de que termine ya esta pesadilla. Claro que mantiene que detrás de estas acusaciones hay "una mano negra" en su contra.

Desprecio familiar

"Ha sido un año muy duro y he pasado lo más grande pero confías porque estás tranquilo porque sabes que no has hecho nada. Es duro por el estigma social", asegura el coreógrafo

Esto lo ha repercutido en lo laboral y en lo personal. Su hijo mayor lo ha rechazado y ha visto como se metían con el pequeño en el equipo de fútbol. También la madre de los niños, Yolanda Jiménez, con la que está muy dolido, ha desaparecido del mapa: "Con ella hablo poco. Todavía estoy esperando a que me llame y me diga algo".

Dolido

"Ella está en su mundo y así tiene que estar pero yo no estaría así. Para las cosas importantes, las personas tiene que estar, sobre todo cuando tienes criaturas por medio", se lamenta el bailarín. Aún así, saca pecho: "no tengo vergüenza porque no tengo por qué avergonzarme".

"Yo no lo haría con nadie, pero la gente va a lo suyo y entiendo que ante la duda eligen. Las respeto, pero luego me tocará a mí", señala al respecto de lo sucedido con sus hijos.

Presión judicial

Lo profesional tampoco es que le vaya mucho mejor. Entre las medidas impuestas para obtener su libertad antes del juicio, está la retirada de su pasaporte, lo que ha truncado diferentes proyectos que tenía en el extranjero.

Para él, todas estas acusaciones y medidas no son otra cosa que una medida de presión para que admita sus delitos y pacte con la Fiscalía. "Han llegado a decir 'a ver si se muere de hambre y se ve obligado a pactar con nosotros'", asevera..

Mirada a futuro

Pese a la imagen de fortaleza, el bailaor confiesa: "La presión se lleva por dentro". No tiene problemas en hablar sobre cómo avanza el recurso que ha presentado contra la petición de la Fiscalía: "Ahora estamos con las cintas, la otra mitad ha desaparecido. ¿Cómo preparas una defensa si se ha perdido? Lo alargan todo, todo es un recurso, todo es pedir".

Amargo no se rinde y asegura que está "recuperando la sonrisa y vida". "He empezado a entrenar y a ponerme las pilas porque el día 25 estreno en Jerez", avanza ilusionado. Su deseo es no dejar de trabajar a la espera del juicio que podría acabar con él en prisión. Un asunto pendiente que, reconoce, es "el proyecto más importante que me acontece", pero le toca "paciencia y esperar", porque todo va "muy despacio".