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Rafael Amargo / EP

La Fiscalía pide nueve años de cárcel para Rafael Amargo por tráfico de drogas

El bailaor vendía sustancias en su casa o hacía llegar la sustancia al lugar donde el cliente indicaba a través de un hombre de confianza

6 min

La Fiscalía Provincial de Madrid solicita nueve años de prisión para el bailaor Rafael Amargo por vender en su propio domicilio sustancias estupefacientes a terceras personas de manera "persistente" a cambio de dinero. Se trata de un delito contra la salud pública.

El representante del Ministerio Público solicita la misma pena para Juan Eduardo S.B. asistente de producción de Amargo, porque actuaba de forma "conjunta" con el otro acusado en la compra y posterior distribución de dichas sustancias, han informado este lunes fuentes fiscales.

En su domicilio

Durante los meses de abril y diciembre de 2020, ambos "se venían dedicando de manera concertada y persistente a la distribución de sustancias estupefacientes, entre otras metanfetamina, a terceras personas a cambio de dinero", según el escrito de acusación. Los dos acusados adquirían la sustancia de manera "conjunta" a los distintos suministradores, para posteriormente repartirla entre ambos y venderla a terceras personas.

El bailarín supuestamente vendía las sustancias estupefacientes a las personas que acudían a su domicilio de Madrid o "hacía llegar la sustancia al lugar donde el cliente indicaba" a través de un hombre de confianza, el también acusado Manuel Ángel B.L. Ese socio era consciente de lo que transportaba y, después de hacer la entrega correspondiente, "regresaba al domicilio para entregarle el dinero obtenido con la venta".

Dispositivos de vigilancia

El 27 de abril de 2020, Manuel Ángel para quien pide seis años de prisión, fue sorprendido por la Policía cuando se disponía a entregar a un cliente, a cambio de 50 euros, una bolsita con sustancia que resultó ser metanfetamina, con un peso neto de 0,943 gramos y una pureza del 76,7% con un valor en el mercado ilícito de 24,42 euros en su venta por gramos; sustancia que había recogido minutos antes del domicilio de Amargo.

A raíz de los dispositivos de vigilancia que se establecieron sobre su domicilio, los agentes pudieron observar "cómo acudían numerosas personas que, tras acceder al mismo y permanecer en el interior escasos minutos, salían nuevamente de manera apresurada, procediendo los agentes a identificar a dos de ellas, interviniendo sustancia estupefaciente que se había adquirido en dicho domicilio".

Registros

En diciembre se autorizó la entrada y registro en los domicilios de los acusados. En el caso del bailaor, los agentes intervinieron tres botes conteniendo sustancia Popper (nitritos de alquilo), una bolsita conteniendo sustancia que resultó ser feniletilamina con un peso neto de 0,089 gramos y un frasco conteniendo 6 mililitros de GBL con un valor en el mercado de 314,19 euros en su venta por gramos.

Rafael Amargo fue detenido el 1 de diciembre de 2020 en el marco de la operación Codax. Tras declarar ante el juez y en contra de la petición del fiscal de que ingresaran en prisión, quedaron en libertad con la imposición de medidas cautelares, con la retirada del pasaporte, la prohibición de salir del territorio nacional y la obligación de acudir cada quince días al juzgado. Amargo y los otros detenidos negaron los hechos de los que se les acusa.

Distribución

En el auto, se relata cómo operaban los investigados a la hora de vender las sustancias estupefacientes. Al domicilio de Rafael y Luciana "los compradores accedían tras pulsar el botón del portero automático correspondiente o bien realizar una llamada telefónica". "Tras breves minutos en el domicilio, salían del inmueble portando la sustancia adquirida, que por la cantidad intervenida, excedía de la que puede considerarse para autoconsumo", agrega el texto judicial.

Apunta también que la distribución de sustancias estupefacientes "se realizaba utilizando 'mulas', principalmente a través de Manuel Ángel B. L". El juez señala, que "una vez contactado con el comprador, Rafael enviaba a la 'mula' con las sustancias estupefacientes, bien andando o bien empleando Ubers contratados por el comprador para no dejar rastro". Entregada la sustancia, la 'mula' regresaba al domicilio para entregar el dinero obtenido.

Amargo, el cabecilla

En esa actividad, participaban todos los investigados, cada uno con diferentes cometidos, "un reparto de funciones concertado y coordinado, en el que Amargo desempeñaba el rol de cabecilla del entramado, encargándose de la compra de cantidades de mediana envergadura de sustancias estupefacientes para abastecer al grupo de esta mercancía ilícita destinada a su tráfico".

El auto da cuenta de las cantidades intervenidas en la entrada y registro de los diferentes domicilios investigados, de las llamadas telefónicas entre vendedores y compradores, de las cantidades aprehendidas a los compradores y del contenido de las sustancias, generalmente metanfetamina, ketamina, MDMA y GBL.