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Sandra Barneda con el cofre que lleva las joyas de Lucía / MEDIASET

Así reacciona Manuel al ver la quema de joyas de Lucía

La gaditana arroja dos pulseras y un anillo a la hoguera de las tentaciones al ver las infidelidades de su chico

3 min

Uno de los momentazos de la tercera edición de La isla de las tentaciones ha sido la reacción de Lucía tras ver las infidelidades de Manuel: la muchacha ha arrojado a la hoguera varias joyas que le regaló su chico. Algo que él ya ha visto.

"Es patético. Me lo había demostrado antes, pero ahora lo es más [infiel]", ha lamentado la gaditana, que ha acusado a su novio de pensar "solo" en su "entrepierna": "No me quiere. Ya llorará, lo que he llorado yo y más”.

La quema

Poco después, Lucía se ha acercado a la hoguera para deshacerse de la pulsera, un collar y un anillo que le regaló Manuel. "No quiero porquerías en mi cuerpo. He perdido tres años de mi vida, pero no voy a perder más. No quiero nada de este mierda en mi vida”, ha sentenciado.

Manuel había hecho algo parecido horas antes. Se quitó un brazalete que le regaló su novia. Alegó respeto, ya que después de besar a Stefany y a Fiama y querer seguir así no veía bien lucir nada de su chica. Incluso soltó alguna lágrima.

Reacción

Tras la hoguera, los chicos han vuelto a Villa Playa y el de Puerto Real ha regresado a las andadas. Poco se esperaba que al despertar llegaría Sandra Barneda para mostrarle una caja que contenía las joyas que Lucía había arrojado a la hoguera. Ahora, quemadas.

El de Cádiz se ha quedado estupefacto e incluso se le han podido ver los ojos llorosos, mientras sus compañeros ponían cara de circunstancias ante visto.

Llanto

Entre lágrimas, destrozado, ha confesado que era el anillo que le regaló al empezar la relación y el collar que le entregó al año de noviazgo, que "lleva un ritmo cardiaco y un corazón" porque es "la única" mujer que le ha hecho "sentir así”. Es más, ha asegurado a la presentadora que los iba a guardar porque Lucía es "una de las personas más importantes" de su vida.

Poco después, el de Puerto Real en cambio le ha contado las cosas de una forma algo distinta a Fiama. Le ha reconocido que está dolido, aunque por otra parte admite que él es así. Lucía tampoco se ha quedado callada. “No trabaja. No da palo al agua. Es un flojo. Tiene 30 años y no tiene ni oficio ni beneficio”, ha sentenciad, consciente de que ha perdido tres años de su vida.