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La presentadora de 'Supervivientes', Lara Álvarez, durante la prueba por equipos / MEDIASET

Los concursantes de 'Supervivientes' empiezan a pasar hambre tres días después del estreno

Uno de los retos tradicionales del programa es la dificultad de conseguir alimentos, conservarlos y racionarlos para sobrevivir

3 min

Los concursantes de Supervivientes viven sus primeros días en Honduras con ganas de demostrar sus habilidades, pero con más corazón que cabeza. Pese a los centenares de consejos que les han dado antes de emprender su viaje, las condiciones que se han encontrado en los Cayos Cochinos los ha superado.

A ello hay que sumarle las normas del programa, que limitan mucho las posibilidades de las celebrities que restan a la espera de participar en el Barco encallado. Pero tres días después del estreno de la edición 2021, todos ellos empiezan a darse cuenta de lo importante que es la comida en el programa: empiezan a tener hambre.

La comida empieza a escasear

El estreno de Supervivientes empezó con una prueba por equipos que les permitió comprar todo tipo de utensilios en un mercadillo. Pocos de los concursantes cayeron en hacerse con comida, y la poca que compraron se les empieza a acabar tres días después.

Además, el calor y las condiciones de la isla les estropea lo poco que consiguen pescar, o la dirección del programa les impide hacer fuego. Eso les ha ocurrido a los concursantes que habitan en el barco, pero los que viven en la Isla del capitán Morgan tampoco han visto llamas. Eso sí, la diferencia está en que lo tienen permitido, pero no han sido capaces.

La elección: ¿lasaña o cerilla?

El primer Conexión Honduras del año, que ha supuesto el regreso de Jordi González a la televisión, ha contado con una segunda prueba de habilidad en la que los concursantes se enfrentaron por equipos para conseguir una recompensa. Los participantes de la isla se han proclamado ganadores del reto, y han podido elegir su premio.

Lara Álvarez les ha dejado escoger entre una cerilla o una lasaña. Una decisión que parecía obvia, teniendo en cuenta que los isleños pueden encender fuego pero comen arroz y pescado crudo al no conseguir encender nada. Pero, tras una intensa conversación, el equipo ha optado por devorar la lasaña durante un tiempo máximo de dos minutos. Les supo a gloria, pero quizá se acaban arrepintiendo.