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Ana Obregón, a pocos días de reaparecer en las Campanadas: "El día que Aless se fue, me morí"

La presentadora desvela cómo es su vida desde que perdió a su hijo en una desgarradora entrevista

3 min

Tras enfrentarse a los años más duros de su vida y a falta de pocos días para que reaparezca en las Campanadas de TVE junto a Anne Igartiburu, Ana Obregón protagoniza una impactante entrevista en la revista ELLE. La bióloga habla sin tapujos de la pérdida de su hijo Aless Lequio, que falleció a los 27 años de edad víctima de un cáncer.

"Su ejemplo hace que yo luche a diario para encontrar un motivo por el que volver a vivir sin él", confiesa la presentadora. Ana, que también perdió recientemente a su madre, se encuentra volcada en el cuidado de su padre y en la fundación que lleva el nombre de su hijo, dedicada a apoyar a los enfermos de cáncer y a sus familias.

Más investigación

"Somos el país que menos dinero invierte en cáncer porque se trata de un problema que no afecta directamente a la economía: ojalá se destinara al cáncer la misma cantidad de euros que a la vacuna del Covid", lamenta.

Además, la televisiva poco a poco recupera su carrera con apariciones puntuales en diferentes medios. No obstante, todo ha cambiado. Obregón confiesa que ya no es la misma de antes cuando se pone frente a la cámara: "La de ahora es mucho más profunda y comunicativa". Además, desvela que leer libros relacionados con la muerte y meditar la ayudan a encontrar la calma.

Esperanza

A corazón abierto, Ana recuerda cómo, el día que les comunicaron que Aless estaba enfermo, su hijo le preguntó: "Mamá, ¿me voy a morir?". "Le juré por mi vida que iba a salvarse. Y no pude cumplirlo. Es algo que no me perdono", admite abatida, destacando que el joven siempre insistía "en que lo importante era estar con la gente que quieres, el tiempo que le dedicas".

"Aless me enseñó a querer y cómo querer", asegura. Luchando día a día por recuperar la sonrisa y las ganas de vivir tras el golpe más duro que una madre puede sufrir, la actriz confiesa que no quiere buscar "ayuda externa" ni tampoco "tomar pastillas" para superar su dolor; "tengo que hacerlo sola y exteriorizar los sentimientos".

"Mi dolor es su dolor, él quería vivir. La tristeza me une a mi hijo, es lo que me sale. El día que Aless se fue, me morí", asegura más sincera que nunca. Sin embargo, mantiene la esperanza: "Volveré a brillar aunque ahora esté apagada, pero mi corazón está de luto".