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La nota y la propina que dejó un peregrino en un bar de La Coruña / LA VOZ DE GALICIA

La sorprendente propina que recibió un bar de peregrinaje

Un peregrino de Benidorm saldó el "simpa" que hizo por despiste a la cafetería con una carta que contenía cinco euros

3 min

Los bares de peregrinaje de camino a Santiago de Compostela guardan multitud de historias sorprendentes que cautivan a sus viajeros. La última se desarrolló en Arca Gourmet, un bar especializado en desayunos para peregrinos en O Pino (La Coruña). 

Al parecer, sus dueños recibieron una asombrosa carta que llegaba desde Benidorm a la antigua usanza, es decir, por correo postal. El remitente se llama Domingo López y la confesión que contenía la nota dejó a sus propietarios atónitos.

Sorprendente nota

"El pasado partes 23 de noviembre estuve en vuestro establecimiento desayunando y por despiste me marché sin pagar. Ya lo siento. Qué vergüenza. Aquí os mando 5 euros: 3,50 del desayuno y 1,5 de propina", escribió junto al billete. El joven había realizado un simpa por error y quiso saldar su deuda con esta propina y esta nota. 

Mariano Aponte, el dueño del local, explica al diario La Voz de Galicia que, de hecho, ya están acostumbrados a que la gente se vaya sin pagar: "Aquí desayunan, se ponen a hablar entre ellos, cogen sus mochilas y se marchan. A veces, con las prisas, alguno se va sin pagar. Esta persona se dio cuenta a mitad de etapa y quiso enmendar el error cuando llegó a casa. No es la primera vez que nos pasa algo parecido".

Valor sentimental

Sin embargo, se quedaron sorprendidos ante esta insólita confesión: "Que envíen una carta escrita a mano desde la otra punta de España tiene cierto mérito". Es por ello que han decidido guardar el billete de recuerdo y no utilizarlo: más allá de su valor económico, se ha convertido en un símbolo de integridad para sus propietarios. 

Su dueña, Lourdes Céspedes, sin embargo, cree que es oba del karma. Junto a su hijo Ezequiel, de 18 años, y su marido, regentan este negocio desde hace más de 20 años. Durante todo este tiempo, se han encargado de ayudar a peregrinos que necesitaban un café o un trozo de bizcocho. Una obra de caridad que les ha sorprendido gratamente.