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Un copa de ginebra, bebida que pertenece a la clase de destilados / Jez Timms en UNSPLASH

¿Por qué es peor para la salud una ginebra que una cerveza?

En el caso de la cerveza o el vino, su producción se da gracias a la fermentación de sus ingredientes

7 min

Todo el mundo conoce ese dicho popular de 'Una vez al año no hace daño'. Un refrán que también se puede aplicar a la hora de tomar bebidas alcohólicas y que es como todo, en la moderación está la virtud. Eso sí, para la salud no es lo mismo tomarse cada día una copa de vino con las comidas (que puede resultar beneficioso gracias a los polifenoles de su composición) que tomarse otra bebida alcohólica como un destilado o combinado.

Y es que antes de saber cómo afecta a la salud el consumo de este tipo de bebidas, es importante conocer la diferencia que existe entre fermentado y destilado. En el primer caso se trata de un trago que ha sido producido mediante un proceso de fermentación en el que se dejan reposar los ingredientes del mismo de manera natural antes de su consumo; sin embargo, en los destilados también existe este paso químico pero luego le siguen varias destilaciones.

Proceso de elaboración

Si se toma como base una cerveza, un ejemplo claro de bebida fermentada, lo que se hace para su producción es realizar una germinación controlada de la cebada para activar las enzimas que hay en el grano para, a continuación, molerlo, mezclarlo con agua y pasar al filtrado y cocción. Pasos previos a la fermentación mencionada anteriormente y donde los azúcares fermentables se transforman en alcohol y CO2, al tiempo que se generan una gran variedad de compuestos. El líquido resultante se deja madurar de manera natural antes de su consumo. 

Una cerveza, bebida que pertenece a la clase de fermentados / Bence Boros en UNSPLASH
Una cerveza, bebida que pertenece a la clase de fermentados / Bence Boros en UNSPLASH

En el caso de un destilado como puede ser la ginebra, también existe ese proceso de la fermentación, pero luego intervienen otra serie de procesos que no son tan naturales, por así decirlo. Es cuando se producen las sucesivas destilaciones (normalmente hasta tres veces se repite este sistema) para dar con alcoholes más puros, pero también más vacíos en lo que a beneficios para la salud se refiere. Es así como se pierden parte de sus atributos nutricionales en pro de una mayor cantidad de compuestos aromáticos y de sabor algo más "artificiales".

Los fermentados

Cuando se habla de la cerveza y sus propiedades saludables hay que hacerlo de una composición rica en vitaminas, proteínas, ácido fólico y antioxidantes que hace que un consumo moderado (si no es responsable no resulta bueno para el organismo) pueda estar asociado a la mejora de la salud cardiovascular, además de contribuir al buen estado de los huesos o a luchar contra la obesidad. Eso sí, siempre y cuando se haga una ingesta consciente y se sigan más hábitos de vida saludable. 

En el caso del vino, otro ejemplo de bebida obtenida de manera natural solo por fermentación, las noticias positivas vienen en relación a las sustancias de su composición que ayudan a evitar el envejecimiento prematuro de las células. Eso sí, esto no quiere decir que se deba beber vino cada día (un mito de sobra conocido), sino que un consumo esporádico y controlado puede ayudar en este sentido. De lo contrario, lo único que se estaría haciendo sería saturar el hígado evitando que este pueda limpiar y desintoxicar. 

Los destilados

El alcohol es una sustancia depresora por lo que en cantidades ingentes lleva a un deterioro del sistema nervioso, entre otros riesgos asociados. Así, por ejemplo, si una vez se toma una copa de una bebida destilada no quiere decir que automáticamente se ponga en peligro la salud: un chupito de tequila resulta beneficioso para el estómago por su poder probiótico, mientras que otro de brandy, ginebra o whisky también tiene sustancias antioxidantes. 

El peligro viene en la cantidad y es que no es lo mismo para la salud dos copas de ginebra que dos copas de vino o dos cervezas. Así, en el caso de los destilados estos guardan más relación (cuando el consumo no es para nada responsable) con una mayor alteración y percepción de sentimientos negativos: es decir, episodios de violencia o depresión; así como otra serie de aspectos problemáticos asociados a esa mayor graduación alcohólica y que pueden estar detrás de un mayor riesgo, por ejemplo, de aparición de cáncer de faringe o esófago entre otros. 

Varias copas de más

Relacionado con el comienzo del artículo, si uno se toma una copa muy de vez en cuando de forma esporádica no pasaría prácticamente nada. Sin embargo, el problema viene cuando hay un mayor consumo de etanol y este se prolonga durante mucho tiempo. Es entonces cuando se multiplican los peligros en forma de un mayor deterioro cerebral y psicológico (irritabilidad, tendencias anti sociales, ansiedad, pánico, alucinaciones... entre otras muchas consecuencias). 

Pero hay mucho más cuando se abusa del alcohol: además de la posible aparición de algunos tumores como se ha precisado en líneas previas, se puede derivar en casos de anemia, afectaciones del corazón (cardiopatías), daños en el hígado (cirrosis y hepatitis), así la gastritis crónica, la afectación del páncreas y el aumento del riesgo de padecer en un futuro a corto y medio plazo diabetes tipo 2.