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Imagen del clásico roscón de Reyes / Antoninavlasova en PIXABAY

Secretos de chef para hacer un roscón perfecto en casa

El dulce por antonomasia del 6 de enero también es tradición en países como Portugal, México y Argentina

Victoria Herrero
6 min

Para aquellos que crean que con la cena de Nochevieja y la comida de Año Nuevo se acaba todo lo relativo a las celebraciones culinarias (sobre todo pensando en esos kilogramos de más que posiblemente ha cogido estas fechas), todavía queda un fin de fiesta de lo más dulce. Y es que es tradición despedir la Navidad con un buen roscón para celebrar la llegada de los Reyes Magos

En este caso siempre se puede echar mano de alguna pastelería clásica para comprarlo y sorprender a toda la familia a la hora del desayuno o de la merienda; o bien, intentar preparar uno casero como si de un maestro pastelero se tratase. Solo hace falta tener los ingredientes precisos, los pasos para la elaboración de la receta y una buena dosis de cariño.

Los ingredientes principales

Para preparar este dulce, que es más sencillo de lo que parece a simple vista, se necesita harina de fuerza o harina de trigo para la masa principal del roscón. Además, no debe faltar levadura fresca prensada o bien seca de panadería, agua, azúcar blanco, leche entera, huevo, agua de azahar, una pizca de sal, ralladura de la piel de una naranja, ron añejo y mantequilla.

Harina y huevos, parte esencial de la masa del roscón de Reyes / Kerdkanno en PIXABAY
Harina y huevos, parte esencial de la masa del roscón de Reyes / Kerdkanno en PIXABAY

Parte de la magia del roscón empieza ya desde fuera viendo su tradicional decoración con las frutas escarchadas a gusto del comensal, así como la almendra laminada cruda y el azúcar perlado. El toque final viene con el relleno (o sin él): desde el clásico con nata montada, pasando por el preferido para los pequeños de la casa como es el chocolate

Primer paso: la masa

Esta es la esencia del roscón de Reyes y donde estará el veredicto final de todos aquellos que lo prueben. Por ello, es esencial seguir con atención y cuidado estos pasos para que quede perfecto. Así pues, lo primero de todo es disolver la levadura en agua templada que después se añade a un bol junto con la harina, el azúcar, la leche, el ron y el agua de azahar. Se mezcla bien todo el conjunto y se echa la mantequilla, un huevo, la sal y la ralladura de naranja. De nuevo se remueve para integrar los ingredientes hasta que sea complicado seguir mezclando. 

A continuación, se engrasa una superficie de la cocina con un poco de aceite y se amasa en este espacio esa masa recién hecha durante unos minutos. Se deja reposar otros 10 y se sigue amasando de nuevo hasta que la mezcla esté manejable y elástica. Ahora es el turno de darle la forma ovalada con el característico agujero en medio. Con esto la masa estará ista para pasar a una bandeja de horno donde previamente se ha colocado papel vegetal, así como esconder (como manda la tradición) la figurita o el haba

El levado

El levado no es más que el reposo que necesita el roscón hasta que adquiera el doble de su tamaño. Un proceso que dependiendo de la temperatura ambiente de la cocina puede llevar un par de horas. Cuando se haya conseguir doblar ese tamaño se precalienta el horno a 180º con calor tanto arriba como abajo para que se haga perfectamente.

Se bate un huevo para pintar la superficie del roscón de Reyes casero, se espolvorea azúcar por encima y se decora con la almendra laminada y la fruta escarchada. El último paso es meter esta "obra de arte" de lo más dulce en el horno durante algo menos de media hora. Pasado este tiempo basta con dejarlo que se enfríe en la rejilla antes de servirlo y disfrutar de la verdadera esencia de la Navidad en cada bocado. 

El origen de este dulce

Este manjar tan propio de la primera semana de enero no solo es una tradición en España, sino que también se come el día 6 de enero en países como Portugal, México o Argentina. Aunque pueda parecer lo contrario, el origen del roscón de Reyes nada tiene que ver con el nacimiento de Jesús o la llegada de los tres magos de Oriente a Belén. En realidad, esta tradición se remonta al siglo II a.C. cuando se celebraba un festejo pagano en honor a Saturno, el dios de las cosechas.

Un día especial para dar la bienvenida a una nueva época de luz y felicidad y en el que se comían diversos platos; entre ellos una curiosa torta hecha con miel, frutos secos, dátiles e higos. Un siglo más tarde, en ese pastel se incluyó un haba en su interior como símbolo de prosperidad y fecundidad; algo que recibía aquel que la encontrase al comer esta torta.