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Hacer las camas, una de las tareas para practicar el cleanfulness / Volha Flexeco en UNSPLASH

¿Qué es y cuáles son los beneficios del movimiento 'cleanfulness'?

Se trata de una corriente para ordenar la mente al tiempo que se ordena y limpia la casa

Victoria Herrero
6 min

La relajación a la vez que se limpia la casa: eso es en lo que consiste el movimiento conocido como cleanfulness. Dejar todo limpio, reluciente y bien ordenado como método, no solo de tener la vivienda perfecta sin una moto de polvo, sino para ganar armonía y paz mental mientras se pasa el plumero, se pone la lavadora o se colocan las especias y demás alimentos en la despensa. 

Una práctica, no solo para vivir en un ambiente más organizado, sino para ayudar a la mente a estar más calmada y en paz siguiendo los preceptos del mindfulness: una filosofía de vida milenaria que incluye la práctica de la meditación como eje central. Una actividad intelectual con la que se busca encontrar un estado de atención centrado en un pensamiento, sentimiento e incluso en un objeto con la idea de recrear en la mente ese presente y liberarla de preocupaciones o pensamientos tóxicos que puedan interrumpir ese bienestar. 

¿Cómo se practica el cleanfulness?

Para poner en práctica este movimiento, lo primero de todo es seguir una serie de consejos para limpiar la casa y, a la vez, limpiar en cierta manera la mente. Y lo primero de todo es abrir de par en par las ventanas, no solo como eficaz método para renovar el aire del interior de las habitaciones sino para que la persona que está haciendo esas tareas de limpieza pueda respirar profundamente ese aire puro que emana del exterior. Una manera sencilla de purificar tanto la propia vivienda como el interior del cuerpo. 

El siguiente paso es ponerse manos a la obra con los quehaceres domésticos (pasar la aspiradora, quitar el polvo de los muebles, fregar los platos, dejar los baños limpios...), pero siendo conscientes de lo que se está haciendo. Es decir, poniendo una atención plena (los cinco sentidos) en cada acción y no siguiendo una rutina mecánica de orden y limpieza. Y en esta tarea consciente, uno debe ser fiel a sí mismo y no esperar un resultado perfecto ni ser muy exigente. El resultado debe ser el de una casa que para esa persona sea agradable y le haga llegar a esa paz.  

Planificación y organización

Para ordenar la casa y dejarla sin rastro de suciedad, se puede elegir el momento en que a uno le venga mejor (por ejemplo, el fin de semana que se tiene más tiempo libre) o bien el día o la hora que uno prefiera para conseguir esa relajación de cuerpo y mente. Sea como sea es primordial que antes de ponerse manos a la obra se haga una buena planificación y organización de las tareas que se van a realizar y en este punto se pueden dividir las acciones por días. No es necesario que se haga todo el mismo día ni todo la misma persona; toda la familia puede participar. 

Fregando los platos se puede practicar el cleanfulness / Tina Dawson en UNSPLASH
Fregando los platos se puede practicar el cleanfulness / Tina Dawson en UNSPLASH

Una vez puestos en faena, es el momento de buscar los beneficios (no solo prácticos y de higiene) asociados al cleanfulness. Por ejemplo, limpiar las ventanas hará que entre más luz en el domicilio y, por ende, mejorar la energía positiva, mientras que cambiar las sábanas favorecerá una sensación más placentera de la que se disfrutará al meterse en la cama por la noche. Incluso si se aprovecha para hacer esas tareas con algo de música se puede aprovechar para mover el cuerpo y hacer algo de ejercicio. Algo que, sin duda, redundará en un mejor estado de ánimo.

Más consejos

Además de esos consejos iniciales, también es bueno dejarse ayudar por la tecnología, ya que este movimiento no está reñido con el uso de aparatos y pequeños electrodomésticos que hagan más sencilla las tareas de limpieza, como puede ser un robot friega suelos o una cómoda escoba eléctrica. 

Unas labores en las que uno debe ser paciente y ver cómo poco a poco esa corriente de tranquilidad se va adueñando de uno mismo. De la misma manera que no se puede limpiar de un día para otro un espacio que lleva meses o años abandonado, tampoco se logrará esa paz mental en una sola mañana de limpieza. Pero, eso sí, una vez conseguido ese objetivo de bienestar viene bien premiarse a uno mismo por el trabajo hecho; tanto por tener una casa perfectamente limpia, como por haber mejorado en esa paz interior tan ansiada.