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Mujer en el momento de leer un libro / Free-Photos EN PIXABAY

Leer es bueno para la salud y estos son sus seis beneficios

La lectura no solo es fuente de sabiduría, sino que aporta otras muchas ventajas al cuerpo humano

Carlos Losada
6 min

Explicar en la actualidad que leer no solo es bueno para la salud, sino que además resulta beneficioso para el desarrollo cognitivo de los niños, debería resultar casi reiterativo y aún así sigue siendo necesario habida cuenta que el hábito decae a partir de los 14 años, según el Barómetro de Lectura 2018 de los editores españoles.

Por lo tanto, hay que exponer que la lectura es un hábito que debe potenciarse puesto que solo aportará ventajas tanto a corto como a largo plazo.

Mejor vocabulario y expresión oral

Ya en la década de los 90 quedó constatado que las personas que leen más tienden a poseer una mejor expresión oral y un vocabulario más rico. Esto lo demostró Keith Stanovich en diversos estudios, que llegó a situar la mejora en un 50%.

De igual modo, los investigadores Alice Sullivan y Matt Brown del Instituto de Educación de la OIE (Oficina Internacional de Educación de la Unesco) demostraron que los lectores más ávidos tienden a ser más inteligentes que los que reniegan de esta práctica. De hecho, llegaron a la conclusión de que los niños que leían por gusto conseguían unos resultados académicos mejores.

Menos estrés

Pero los beneficios no solo se dan a nivel intelectual, sino que leer puede reportar importantes beneficios a la salud en el día a día. Uno de ellos es la capacidad para reducir el estrés, un mal contemporáneo que provoca una mala calidad del sueño, dolores musculares y la posibilidad de que empeoren otras enfermedades (problemas cardiovasculares y cerebrovasculares sobre todo).

Pues bien, en el año 2009 la Universidad de Sussex, en Reino Unido, publicó un estudio en el que aseguraba que la lectura era capaz de reducir los niveles de estrés hasta un 68%. Es más, apuntaba que leer durante seis minutos reduce tanto la tensión muscular como el ritmo cardíaco.

Mayor calidad de sueño

Relacionada con la anterior se encuentra la mejora en el sueño, ya que la lectura antes de dormir evita el uso de dispositivos móviles (generalmente smartphones) cuya pantalla luminosa envía al cerebro la información de que aún no es tiempo de descanso, lo que lleva a tener una peor calidad de sueño.

En cambio, tener el hábito de leer un rato antes de dormir ayuda al cerebro a desconectarse una vez que se cierra el libro, el periódico o un simple cómic.

Niño leyendo / Sabrina Eickhoff EN PIXABAY
Niño leyendo / Sabrina Eickhoff EN PIXABAY

Un freno al deterioro cognitivo

Uno de los grandes problemas cuando envejecemos es el deterioro cognitivo. Ante esta realidad, varios estudios han demostrado que la lectura es una estupenda aliada para prevenir dicho deterioro e incluso frenarlo. Uno de esos estudios se realizó en Rush University Medical Center de Chicago (EE.UU.) y fue publicado por la revista Neurology.

Entre sus conclusiones destaca el hecho de que la lectura estimula de tal modo al cerebro que podría ser capaz de aminorar y retrasar la demencia, ya que además fomenta la creatividad.

Ayuda a mantener la concentración

El ejercicio que el cerebro realiza cuando está leyendo supone un perfecto entrenamiento para lograr mantener la concentración en todo momento.

La estimulación que se realiza en el cerebro consigue enfocar la atención en la actividad que se está llevando a cabo, de manera que en situaciones similares, la persona reaccionará mejor al cúmulo de estímulos que pueden provocar que pierda dicha concentración, lo que en ocasiones puede incluso llevar a situaciones peligrosas (accidentes, golpes...=).

Aumenta la esperanza de vida

Eso sí, si hay un beneficio para la salud que puede conseguirse leyendo más es aumentar la esperanza de vida. Así lo ha dejado patente un estudio realizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale (EE.UU.), en donde han encontrado un vínculo entre la lectura y una mayor longevidad.

Según la investigación, las personas que leen menos de tres horas y media a la semana tienen un 17% menos de posibilidades de fallecer en los siguientes doce años que quienes nunca leen. Asimismo, quienes dedican más de esas tres horas y media semanales a la lectura tienen hasta un 23% menos posibilidades. Así pues, queda patente que leer es un hábito no solo recomendable para mejorar nuestra capacidad intelectual, sino que también es una garantía de tener una mejor salud.