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Tetris, el videojuego / TETRIS

Una joven de 20 años quiere casarse con un cartucho de Tetris

Esta curiosa proposición de matrimonio llega meses después de que la joven mantenga una relación con su calculadora

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¿Has oído hablar alguna vez de la objetofilia? Se trata de una curiosa parafilia que consiste en sentir una atracción emocional y sentimental hacia objetos inanimados, un afecto motivado por la creencia de que poseen una personalidad propia, así como inteligencia y sensibilidad. Aunque no es un término muy conocido, existen casos de personas que han mantenido una relación con su coche, su ordenador o una almohada. Incluso una mujer llegó a contraer matrimonio, de manera simbólica, con la Torre Eiffel. Un destino que ahora también persigue una joven estudiante de Florida.

La “señora Tetris”

Noorul Mahjabeen Hassan es una estudiante de matemáticas cuya historia de amor ha conmocionado a la opinión pública. Sobre todo al conocer la identidad de su enamorado, de sobra conocido en todo el mundo. Y es que esta joven de 20 años tiene intención de casarse con un cartucho de Tetris, el famoso videojuego de los 80 que consiste en encajar distintas piezas para eliminarlas del tablero.

Noorul Mahjabeen Hassan con el cartucho de Tetris / YOUTUBE

Noorul Mahjabeen Hassan con el cartucho de Tetris / YOUTUBE

“Creo que es hermoso porque trata sobre la perfección y estimula la mente. Tengo la misma sensación que otras personas cuando tienen pareja, cuando saben que han encontrado a su media naranja”, explica Noorul. Un caso claro de objetofilia que los psicólogos relacionan con un déficit grave de habilidades sociales, a lo que la joven contesta enfadada: “No hago daño a nadie. ¿Cuál es el inconveniente? Piensan que es raro, pero si les pido que me den una razón para no estar con el Tetris, no pueden decir ninguna”.

No es su primera relación

Aunque para muchos este sea un hecho excepcional, no es la primera vez que Noorul mantiene una relación sentimental con un dispositivo electrónico. Su última pareja fue una calculadora, a la que llamaba cariñosamente Pierre. “Me gustaba tocar sus botones, también con mi lengua. Me encantaba generar números al azar y multiplicarlos. Siendo una calculadora, era una relación muy intelectual, no podía ser de otro modo”, relata la joven.

Ahora y tras hacer pública su historia, lo único que Noorul quiere es celebrar una ceremonia que consuma su unión. Una decisión que será respaldada por su nuevo nombre: señora Tetris. ¿Podrá finalmente cumplir su deseo a pesar del rechazo de su familia?