Los croissants gigantes del Pirineo que causan sensación: un kilo de placer

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Los croissants gigantes del Pirineo que causan sensación: un kilo de placer

Un pequeño rincón catalán se ha convertido en un destino gastronómico imprescindible para los amantes de la buena comida

27 noviembre, 2023 11:29

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Un pequeño rincón del Prepirineo catalán se ha convertido en un destino gastronómico imprescindible para los amantes de la buena comida. Entre sus callejuelas empedradas y vistas impresionantes del nacimiento del río Llobregat, uno también encuentra croissants gigantes.

Desde hace años, estos enormes dulces se han ganado la fama de ser no solo visualmente impactantes, sino también irresistiblemente deliciosos. A pesar de su tamaño contundente, la calidad de la masa y el equilibrio de sabores han convertido al municipio en un lugar de peregrinación para aquellos que buscan una experiencia única en repostería.

Croissant de autora

La historia de estos comenzó en 2015. La panadería Ca la Quima, hogar de una auténtica maravilla culinaria decidió dar un paso audaz y crear un croissant que desafiara las expectativas en tamaño y sabor. Resultado un cruasán de un kilo.

Lo más impresionante de estos croissants gigantes es que, a pesar de su aspecto imponente, el equipo de la panadería ha logrado mantener la esencia de un croissant tradicional. La masa es hojaldrada y crujiente por fuera, mientras que por dentro es suave y ligeramente aireada. Cada bocado es una experiencia única que combina la tradición de la panadería con un toque de audacia y creatividad.

Más allá de los croissants 

Pero el encanto de Castellar de n'Hug no se limita solo a los croissants. En Ca la Quima, los visitantes pueden descubrir una amplia variedad de productos artesanos de la región. Desde todo tipo de cocas dulces hasta alguna degustación de embutidos como el fuet, el bull y la llonganissa.

Pero Castellar de n’Hug es mucho más que sus croissants gigantes. Es el pueblo que enamoró a Guadí gracias a su gente y su arquitectura. El Ministerio de Turismo lo reconoció como uno de los pueblos más bonitos de España en 1984.

Los encantos de Castellar de n'Hug

La localidad todavía mantiene en pie parte de su Historia, que arranca en el año 839. La iglesia parroquial de Santa María lleva allí desde antes del siglo XI, cuando fue sustituida por una de estilo románico de la que todavía se conserva una buena parte.

El pueblo empezó a crecer alrededor de este edificio religioso, protegido en lo alto por un castillo del que quedan pocos restos. La tercera guerra carlista hizo mucho daño. Allí mismo, se produjo una de las principales batallas. Con la revolución industrial española todo volvería a florecer.

Gaudí y el pueblo

A pesar de que a finales del siglo XIX y principios del XX el pueblo se enriquecía gracias a la ganadería, la llega de Eusebio Güell a La Pobla de Lillet le dio una nueva vida. Eran varios los trabajadores de la cementera Asland, propiedad del burgués, los que escogían Castellar de n'Hug para vivir. Y entonces llegó Gaudí. El famoso arquitecto diseñó e hizo construir un refugio de montaña para los empleados, en especial técnicos e ingenieros, de una fábrica de carbón que poseían los nobles burgueses.

Poco a poco toda esa actividad productiva se fue perdiendo, pero allí se mantiene el edificio de Gaudí y el trazado medieval de Castellar de n'Hug. Las casas y barracas de piedra de antiguos pastores reconvertidas en viviendas, la iglesia de Sant Vicenç Rus o la de Sant Joan de Cornudell hacen el resto.

Cómo llegar 

Quien quiera acercarse allí no lo tiene tan difícil. A pesar de encontrarse en medio de la montaña es de fácil acceso. Hasta el punto de pasar por una autopista de peaje, por ejemplo, si llega desde Barcelona.

Los que vengan de la ciudad condal deben coger la carretera y, una vez se llega a Guardiola de Berguedà, desviarse hacia La Pobla de Lillet y Castellar de n'Hug. En algo más de dos horas se puede llegar. Un poquito menos es desde Girona, donde se toma la C-25, se sigue por la C-17 y, una vez llegado a Ripoll, se toma el desvío hace Campdevànol y se llega a nuestro destino.