La directora catalana Belén Funes

La directora catalana Belén Funes GALA ESPÍN Barcelona

Creación

Belén Funes: "Yo no hago cine para mujeres, hago cine para quien quiera ir a verlo"

La directora catalana advierte sobre la brecha salarial entre las cineastas: "Cuando hay un 24% menos de medios es porque hay un 24% menos de confianza en eso que se están haciendo"

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Se acerca la temporada de premios. Esta semana se ha dado a conocer los nominados a los Goya, en menos de un mes se entregan los Gaudí y en dos semanas los Feroz. Y en todos ellos hay un nombre que se repite con discreción y con fuerza, el de Belén Funes.

La directora catalana opta al + Premio Feroz Arrebato de ficción y a llevarse tres Premis Gaudí: a la Mejor Película en Lengua No Catalana, el de Mejor Guión (junto a Marçal Cebrián) e incluso el de Mejor Interpretación Revelación para Elvira Lara. 

Para los Goya, Lara repite y se le suma la nominación de Antonia Zegers, como actriz protagonista. La directora contenta. No opta a premio, pero poco le importa eso ya tiene uno. Ella quiere hacer el cine que le gusta y que le nace, un cine es mucho más pequeño, también más cercano, más humano. El que le interesa.

Lo cuenta allí donde va. Hace unos meses pasaba por el festival Cine por Mujeres y defendía su mirada y su manera de ver el cine, donde no hay diferenciaciones por el género de quien está detrás de la cámara.

Cine y mujeres

“A mí me encantaría que estuviéramos ya en un lugar donde no tuviéramos que hacer festivales de cine dirigido por mujeres, pero evidentemente aún no estamos todavía ahí y no hemos llegado a ese punto”, señala para Crónica Global.

Si bien defiende que espacios o certámenes como el citado es “un lugar bonito para contar que hay muchas mujeres haciendo cine”, es importante que la gente entienda que “las películas que las mujeres hacen, más allá de que las puedan consumir mujeres, también pueden ser interesantes para el resto del público”. Algo que cada vez se entiende más.

“Fue bonito ver que en la sala no solo había mujeres, sino que también había hombres que estaban interesados en ese cine”, señala en conversación telefónica con este diario.

Supongo que es necesario subrayar la diferencia de significado entre cine hecho por mujeres o lo que se llamaba cine para mujeres.
Sí, es que durante un tiempo se utilizó esa etiqueta, de forma como bastante errónea y ha hecho bastante daño. Porque yo no hago cine para mujeres, hago cine para quien quiera ir a verlo. Por eso, el término cine hecho por mujeres o mujeres haciendo cine me gusta más.
Pero también la hemos visto decir que es estéril hablar del cine por mujeres porque, finalmente, es cine. Algo que va en la línea de Agnès Varda cuando decía que ella no quería participar en festivales donde sólo participaran mujeres, porque ella quería participar en certámenes donde hubiera todo tipo de personas que hicieran cine.
Bueno, también las cosas han evolucionado mucho. Creo que hubo un momento en el que las mujeres no estaban haciendo cine porque no estaban consiguiendo llegar o acceder a la dirección. Entonces era como muy importante decir que había unas mujeres haciendo cine, como es el caso de Agnès Varda.
Lo que pasa es que es muy fácil, y puede pasar de una forma muy natural, pensasr que todo el relato de las mujeres que hacen cine derive hacia el hecho de que son mujeres y no hacia el hecho de que somos cineastas. Es en este sentido que reivindico el hecho de que aunque converses conmigo y yo sea una mujer, podamos conversar de cine. No del hecho de que yo sea una mujer porque al final es algo en lo que ni siquiera he tenido muchísima participación. Por eso a veces sí que echamos de menos que la conversación verse acerca del cine, de la puesta en escena del lenguaje, de la cámara o de cómo hemos hecho nuestros pelis, porque, en ocasiones, acaba todo centrándose en el hecho de que somos mujeres.
Entrevista a Belén Funes

Entrevista a Belén Funes GALA ESPÍN Barcelona

Que finalmente en eso sí decidió, fue una decisión que tomó.
Yo me he criado en la universidad y en la escuela de cine y yo creo que eso también ha sido muy importante para que haya mujeres haciendo cine porque en la universidad eres una alumna o un alumno: Te van a tener que valorar igual, porque al final del curso hay unas notas y unos trabajos que entregar.
Esta democratización del trabajo que existe en la universidad para mí fue muy bonita y muy valiosa transitarla porque yo salí de la universidad con la idea de que yo podía ser cineasta, de que yo podía ser directora. Ahí tienes un terreno ganado que, quizás, mujeres de hace un tiempo no lo tenían.
Es interesante que diga que salió de la universidad con la idea de ser cineasta, porque tengo entendido que usted no entró con esa idea, ¿no?
Sí. Y eso, sí tenía que ver con el hecho de no ver tantas mujeres en el cine. Aunque, en mi caso, el hecho de no plantearme ser cineasta tiene que ver más con una cuestión de clase.
¿Cómo es eso?
Mi familia es una familia humilde, trabajadora, nadie se dedica al cine, nadie es artista, nadie tiene profesiones que tengan que ver con lo artístico, ni siquiera con dar una opinión propia. Entonces para mí era como muy difícil verme como directora porque mis padres se levantaban muy pronto, se iban a trabajar muy pronto.
Yo cuando salí de la universidad decidí que tenía que aprender a ganarme la vida. Y una forma de ganarme la vida después de haber estudiado lo que había estudiado empezar en rodajes de auxiliar de dirección, auxiliar de casting y trabajar en los equipos de técnicos. Pero me costó unos años verme a mí misma como con la posibilidad de mandar o de dirigir o de tomar decisiones importantes.
Entonces, yo creo que todo son capas e intersecciones. Si eres mujer tienes más dudas, si eres mujer y vienes de un ambiente en el que nadie tiene este tipo de profesiones pues las dudas se multiplican por dos. Por tanto, tienes que ir pasando como determinadas etapas hasta llegar a la conclusión de que en el fondo estás en un sitio en el que puedes estar y ya está.
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Por tanto, el paso por la ESCAC intuyo que fue crucial. Y da la casualidad, o no, que de allí han salido grandes mujeres cineastas. ¿Es una apuesta de la escuela?
Son varios factores los que influyen. La ESCAC es una escuela de cine que está preocupada porque haya mujeres que acaben dirigiendo y haciendo sus pelis. Luego también es cierto que, de vernos unas a otras, nos jaleamos a nosotras mismas. Por ejemplo, para mi fue muy importante conocer a Mar Coll, que era de otra generación de la ESCAC. Yo ni siquiera compartí el aula con ella, pero sí que hice su primera película como meritoria de dirección. Entonces para mí fue muy importante verla a ella para poder verme a mí como una directora. También el hecho de que yo tenía de profesora a Elena Trappé y empecé a ver que podía ser una mas. Y, ahora, que soy profesora allí, me ha visto algún alumna y ha pensado: yo también podría ser cineasta.
Por tanto, es una combinación entre unas políticas, que también tienen que ver mucho con las políticas catalanas de cuotas y de puntos, y con la aparición, la irrupción y la explosión de las escuelas de cine. Pero sobre todo tiene que ver con algo tan importante que es la creación del referente. Ha pasado también con Carla [Simón]. Carla ahora está dando clases y hay mujeres que la ven y quieren ser cineastas. O con Celia Rico, que también da clases en ESCAC.
Y usted, cuyo primer largo, ganó un Goya. Que supongo que, si no esperaba ser cineasta, ya recoger el de mejor dirección nobel fue algo muy importante. Ahora, ¿resultó un hándicap a la hora de levantar otros proyectos posteriores como ‘Los tortuga’?
La verdad que sí es un hándicap, porque piensas que la vida es eso y la vida no es eso. La vida es pensar en la siguiente peli. Lo de los premios es como unos juegos artificiales. El problema está en fijarte demasiado, en quedarte embobado con eso. Y conocemos a mucha gente que le ha pasado.
Entonces yo creo que en el fondo lo mejor para que te den un premio es estar como muy bien rodeado de gente que te diga que los premios te tocan, te los dan, es muy guay, pero al día siguiente tienes que pensar en la peli que vas a hacer.
Belén Funes en los Goya

Belén Funes en los Goya EP

¿También en cómo uno quiere que sea su cine? Porque poniendo ya la mirada en su cine, el suyo tiene una raíz también bastante social. ¿Tiene que con lo que comentó al respecto de su origen, de la clase?
Yo creo que en todos los cineastas, cuando hacen una película, hay un deseo de verse en el cine que hacen y si no verte a ti, sí ver tu ambiente y tu mundo. Creo que este deseo existe. No sé si en todos los cineastas, pero quizás en los cineastas de mi generación.
En mi caso, no quería hacer autoficción, pero de alguna forma sí que quería hacer películas que yo pudiera ver y pudiera reconocer. Por eso me pareció importante poder contar estas historias o emplazarlas en los lugares en los que acabo rodando. Por ejemplo, el otro día leía que Los tortuga era una película sobre lugares feos, pero yo no los veo feos ni tristes en absoluto, porque tienen mucho que ver conmigo y con mi vida.
Pero es eso, yo intento reconocer ese mundo, hacer una representación dentro del cine que yo pueda entender como parte de la realidad. Entonces inevitablemente yo voy a contar aquellas historias en aquellos lugares, porque son los míos, no porque yo tuviera una necesidad de convertir el cine en un arma de reivindicación, porque el cine puede tener muchísimos usos, no solamente uno, por suerte. Pero bueno, verme a mí o ver mi mundo en la pantalla es una cosa que me parecía bonita y me hacía ilusión.
Antes hablaba también de la importancia de hablar sobre la mirada de cada cineasta. ¿Cómo definiría la suya?
Yo creo que, si miras las dos pelis y los dos cortos, en el fondo es un trabajo acerca de la intimidad. De la intimidad en el cine y de la posibilidad que tiene el cine para acercarse a la intimidad de los personajes. A mí en realidad es lo que me interesa: esta forma de acercarte a la vida para descubrir los entresijos de la gente y de los personajes de una forma sencilla, verdadera. Y, al mismo tiempo, hablar de todas las contradicciones en las que estamos nosotros metidos.
A mí lo que me interesa del cine es poder ver a personas normales en espacios normales y que eso de alguna forma pueda continuar siendo interesante o que pueda seguir despertando determinadas conversaciones. Esto lo decía Chantal Akerman: como nos hemos cansado de ver tanto a una mujer en una cocina, de repente, poner a una mujer en una cocina y filmarla durante un buen rato es como si la vieras de nuevo, es redescubrirla. Bien, yo intento hacer eso con el cine, redescubrir esos espacios de cotidianidad y contar historias ahí dentro.
Fotograma de 'Los tortuga'

Fotograma de 'Los tortuga'

¿Por qué cree que el cine, a veces, no se ha focalizado tanto en esa intimidad? ¿Tiene algo que ver con la mirada femenina, como decía Akerman?
La intimidad es algo muy incómodo. Tener intimidad con alguien es muy complicado, es muy difícil, es una construcción complicadísima, compleja y muy difícil de contar. Por eso, cuando cuentas la intimidad también cuentas las contradicciones a las que estamos expuestos o cuentas determinadas temáticas como la amistad, el amor... Todo eso tiene que ver mucho con la intimidad.
En este sentido, creo que ha habido un tiempo en el que no ha estado de moda hablar de este tipo de emociones. Parecía que hacer una historia de amor o de amistad no es suficiente ¡cuando es increíble hacer una historia sobre la amistad! ¡Es preciosa! A mi me gusta mucho ver esa intimidad delante de la pantalla, por eso me encanta el cine de Koreeda, de Kelly Reichardt, porque hay una intimidad puesta delante de la pantalla que me apela, que me habla de mí, que me habla de mis amigos, de mis amigas, de mi novio. Y eso a mí que me gusta mucho, lo persigo con el cine que hago. Aunque durante un tiempo parecía que no era suficiente para convencer al espectador, cuando yo creo que sí.
Claro, ¿la pantalla grande es un espacio para la intimidad? Porque está esa mentalidad de que la intimidad sea para ver en casa.
¡No, para nada, para nada! Ver una película de otro en pantalla grande me parece increíble. Hay que apostar por mirar a la gente de verdad, por esas historias mínimas. Es interesante poder utilizar el cine para mostrar eso, y no tanto para mostrar la épica de una batalla de superhéroes.
Bueno, pero hay quien dice que hace películas íntimas por falta de presupuesto, sobre todo.
¡Eso por supuesto! O sea, en mi caso me interesa la intimidad, pero me gustaría hacer las películas con más presupuesto, porque en vez de rodar seis semanas ojalá rodarlas en nueve. Pero es cierto que habrá mujeres que quieren hacer una peli de superhéroes y no están pudiendo. Creo que Chloé Zhao es la única que ha dirigido una película de superhéroes. Entonces, evidentemente, a veces una se acomoda a lo que puede hacer con lo que tiene.
Entrevista a Belén Funes

Entrevista a Belén Funes GALA ESPÍN Barcelona

De hecho, leíamos hace nada, a principios de octubre, que la brecha media de las cineastas con los directores es de un 24% menos de presupuesto. ¿Cómo es enfrentarse a los productores para reivindicar más presupuesto?
Eso es complejo, porque en el fondo parte de la confianza que se tiene para que las mujeres hagan algo. Cuando hay un 24% menos de medios es porque hay un 24% menos de confianza en eso que se están haciendo.
Yo supongo que con el tiempo se va a ir revirtiendo y arreglando. En cuestiones de lucha salarial nosotras, por nuestra parte, hemos empezado a hablar de dinero entre nosotras. O sea, comentar abiertamente cuánto dinero cobramos y cuánto deberíamos estar cobrando ¿qué ha cobrado la otra por la segunda? ¿qué ha cobrado la otra por la tercera? Y esto creo que es una cosa que hace un tiempo no se hacía.
¿Por qué? ¿Por pudor?
Bueno, pero en el fondo, si lo piensas, es la única forma y el único rastreo que tenemos para poder reivindicar lo que creemos que tenemos que cobrar. Siempre de forma íntima, con cineastas de confianza, pero eso eso ellos lo han hecho habitualmente.
Y ahora que viene la temporada de tiempos, ¿cómo la enfrenta?
No, no tengo idea. Ni lo pienso y estoy muy despistada en eso, porque me he puesto a escribir una película nueva y estoy despistada.
Entrevista a Belén Funes

Entrevista a Belén Funes GALA ESPÍN Barcelona

Justo le iba a decir. Ha dicho antes que ante los premios hay que pensar en la siguiente película. ¿Podemos saber alguna cosa al respecto?
Pues estoy escribiendo con Pilar Palomero, otra cineasta y muy amiga, para hacer una peli para cine.
¿También más íntima?
Sí, claro. Pilar es la reina de la intimidad, ¡mira Los destellos!
¿Y fusionado por su enfoque social?
Yo creo que sí.
Da gusto saber que hay colaboración y no competencia, de la que muchas veces se habla.
Eso es una conversación que hemos tenido todas durante horas. El mundo ya nos pone a competir, entonces no nos pongamos a competir nosotras.
Belen Funes en San Sebastián

Belen Funes en San Sebastián EP

Por cierto, ¿y su relación con las series, ahora, cuál es?
Bueno, yo dirigí La ruta porque me encantó el proyecto y quien estuvo en el guion.
¿Es más una cosa alimenticia, ya que ahora dan más dinero, o es otra manera de rodar?
Hacer series es una forma de ganar dinero y también es una forma de aprender a rodar, porque hay muchas series y muy distintas. Hay series que serán puramente alimenticias y otras que las haces porque crees en la serie. A mí hay series que me encantan y otras que no proponen nada más allá de ganar dinero. Y, ojo, ganar dinero está muy bien. A mí no me ha pasado mucho, pero creo que ganar dinero es completamente legítimo también en el mundo en el que estamos, que hay que pagar facturas e hipotecas.
Uno está enamorado del arte y del cine, pero también tiene que comer, ¿no?
Totalmemte. Y desconfío mucho de los juicios de la gente que dice que ellos no harían nada por dinero. Debe ser que no lo necesitan.
Entrevista a Belén Funes

Entrevista a Belén Funes GALA ESPÍN Barcelona

Allí entra la clase, ¿no? De hecho, se dice que incluso hacer cine es una cuestión de clase, porque los estudios son caros.
Creo que es una cuestión de clase, pero no sólo en términos de tener el dinero o no para pagar la matrícula. Tu familia puede tener el dinero o no para pagar la matrícula y tú quieres hacer cine. La pregunta que hay que hacerse es: una niña que está viviendo en el barrio de Vallbona, que tiene unos padres que se levantan a las cinco de la mañana que van a trabajar que su hermano también trabaja y que tienen problemas para llegar a final de mes ¿Esa niña piensa en ser cineasta? Eso es lo que a mí me interesa.
Porque tú de repente no tienes dinero para una matrícula, pero hay becas y se puede conseguir. En la ESCAC hay algunos becados, yo misma conseguí otra beca. Por tanto, se pueden conseguir la forma de llegar ahí. Es difícil, pero bueno, imaginémonos que ese escalón lo saltamos.
Pero viene un escalón más grande, ¿el referente artístico forma parte de las clases más oprimidas? Esa es la conversación que a mí me parece que hay que tener.
A veces puede ser completamente imposible porque todavía tienen que saber qué y cómo comer esta noche, ¿no?
Yo cuando planteé a mi que quería dedicarme al cine o a algo parecido al cine, tuvieron una sorpresa muy grande. Porque ellos creían que en realidad yo debería tener una formación que me ayudara a ganarme la vida. Luego hubo un apoyo incondicional por su parte, sin el cual yo no hubiera llegado ni hubiera hecho nada de lo que he hecho.
Por eso, creo que si tú eres una persona que estás viendo que tu familia tiene apuros económicos o simplemente tu familia es de clase obrera, que ha trabajado toda la vida, que a ti han conseguido darte unos estudios, ¿a ti se te pasa por la cabeza ser cineasta?