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Imagen de la Torre del Lago, una de las fincas de La Ricarda que está en venta / EFC

La venta de La Ricarda se demora hasta final de septiembre

La mansión del paraje natural en el que se ampliará El Prat se ofrecerá a un inversor cuando Aena decida: la zona podría expropiarse

6 min

La venta de La Ricarda, aplazada. La mansión del paraje natural en el que se ampliará el aeropuerto Josep Tarradellas-Barcelona El Prat se ofrecerá a un inversor cuando Aena, gestor de la instalación aérea, decida si incluye el plan de crecimiento en su documento de inversiones hasta 2026. Lo deberá aprobar el Consejo de Ministros. 

Es lo que indican fuentes conocedoras de la operación, que recuerdan que la venta de la hacienda de La Ricarda, un espectacular casoplón que ocupa 4,2 hectáreas y que tiene 711 metros cuadrados construidos, depende de si Aena dice sí o no a la ampliación de El Prat. Ello es así porque podría quedar afectada por un expediente de expropiación. 

"Todo parado hasta septiembre"

Está situada en la frontera norte del aeropuerto de El Prat. Un humedal que incluye un estanque que da nombre al paraje. En la zona, que es privada y propiedad de distintas ramas de la familia Gomis, incluidos los Barraquer o los Serra, tiene cuatro villas. Una de ellas es la llamada Torre del Lago, la más codiciada, por cuanto tiene acceso privado a un embarcadero. 

La propiedad está en venta, como avanzó este medio. El inmueble, que cuenta con 10 habitaciones, 10 baños, seis plazas de garaje, piscina exterior, zona de cócteles y embarcadero privado, busca inversor, porque sus propietarios se la quieren quitar de encima. Deberán esperar a la decisión de Aena y a si la franja natural se expropia. En este caso, los ricos propietarios de La Ricarda sacarían mucho menos valor de mercado del que esperan. 

Guerra familiar

La tensión sobre el precio de la Torre del Lago puede ser una, pero es que hay más. De las cuatro propiedades que hay, una quiere vender y otra no. De las otras dos, nada se sabe. Pero la familia extendida de los Gomis está dividida sobre qué estrategia seguir con la ampliación de El Prat, que pisará la zona natural si se alarga la tercera pista, como propone Aena. 

Los dueños de la mansión de la laguna quieren vender, y para ello han encargado la colocación a Engel&Volkers, que lleva la operación con sumo cuidado. Pero otra de las ramas familiares, la que retiene la propiedad directa de la casa Gomis Betrand, una obra racionalista de Antoni Bonet Castellana que se encuentra junto a la pista mar de El Prat, no quiere. Su administradora, Marita Gomis, se opone. Un portavoz de la familia no ha contestado a las preguntas de este medio sobre cómo está la riña intrafamiliar. 

Desacuerdo político...

Cómo terminará la pelea intestina entre las distintas ramas de la familia Gomis, descendientes de Eusebi Bertrand, el industrial textil que compró La Ricarda en el siglo XIX, dependerá de la política. Hay tres niveles de administración implicados en la ampliación del aeropuerto de Barcelona, y cada uno tiene una posición diferente. El Gobierno la apoya como espoleta para transformar en un hub intercontinental. 

El Govern pactó el paquete de obras con Moncloa, sí, pero uno de sus socios tiene dudas. Tras presentar el acuerdo, ERC ha mandado mensajes de que no apoyará el crecimiento de El Prat si se prolonga la tercera pista y se pisa La Ricarda. Quedaría afectada la zona en la que se vende la Torre del Lago, que quedaría dentro el área de seguridad de la pista. Por su parte, el Ayuntamiento de Barcelona está dividido sobre la cuestión. BComú rechaza la inversión. El PSC, la apoya. 

...que dependerá del plan director

De hecho, ninguno de los tres gobiernos ha dado pistas sobre la extensión que tendrá el nuevo El Prat. El alcance del crecimiento dependerá del proyecto técnico, que se elaborará por medio de un plan director que tendrá que contar con el beneplácito de la Comisión Europea. Ello es así porque La Ricarda --y también la Torre del Lago, que está en venta-- es parte de una reserva natural incluida en la Red Natura 2000, una malla verde que comprende 26.000 puntos naturales distribuidos por todo el continente. Está protegida por medio de dos directivas comunitarias. 

En el caso de El Prat, invadir o no La Ricarda, y afectar el casoplón del humedal, es un debate fundamental. Es así porque las terminales 1 y 2 del aeropuerto, esta última construida con arreglo al último plan director, pueden crecer, pero el cuello de botella de la instalación está en sus pistas. Para acomodar grandes aviones para vuelos intercontinentales, y convertir el equipamiento en un hub aéreo, se precisa de una tercera pista más larga u optimizar la operativa. Por ello las cuatro torres de La Ricarda son importantes. También la que está en venta.