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Los productores de Tio Pepe abrazan la marca Barcelona en su cava ‘gourmet’ Vilarnau

La quinta generación de los Gónzalez-Gordón reestructura una marca que produce 1,5 millones anuales y aprovechan tanto el tirón de la capital catalana como de lo ecológico

01.12.2017 00:00 h.
5 min
Damià Deàs, gerente del cava 'premium' Vilarnau (González Byass) en el hotel Ohla, donde está el restaurante Caelis de Romain Fornells / CG

Los responsables de la bodega Vilarnau, el grupo gaditano Gonzalez Byass, con referencias como Tio Pepe (Jerez de la Frontera), Viñas del Vero (Somontano) y Veramonte (Chile), han impulsado la reestructuración de su cava gourmet. Una línea con una producción muy limitada pero que ahora abraza tanto la marca Barcelona como el cultivo ecológico para incrementar su facturación.

“Buscamos el equilibrio en la marca”, indica el gerente de la firma, Damià Deàs, a Crónica Global. Una transformación que desde la segunda mitad del año queda reflejada en las etiquetas de las 1,5 millones de botellas que salen anualmente de la pequeña cava de Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona). Una bodega ideada por el arquitecto Luis González y decorada por el diseñador catalán Antonio Miró.

Exporta el 65% de la producción

Deàs indica que el 65% de su producción anual se va directa al mercado internacional. Tienen una presencia destacada en Reino Unido como en los países nórdicos, pero su plan de negocio pasa por abrir nuevos mercados y vías de comercialización. Y es aquí donde esperan que jueguen un papel importante el reconocimiento exterior de la capital catalana y los valores asociados a ella.

A esta estrategia de marketing se unen los canales de distribución en el mercado nacional. Del 35% restante, el 60% se vende en Cataluña. La inmensa mayoría --el 98%--, directamente a la hostelería.

Colaboración con grandes chefs

Sus referencias se encuentran en la carta de grandes nombres de la cocina del país como el recién triestrellado Jordi Cruz; el chef del Ohla Romain Fornell, que recientemente ha recuperado su estrella en el Caelis; u otros restaurantes gastronómicos que miman especialmente sus referencias enológicas, como el Cinc Sentits de Jordi Artal.

El gerente de la bodega reconoce que uno de los objetivos a medio plazo con los que trabajan es replicar esta colaboración con grandes chefs de otros países. Una vía para ganar espacio tanto en su carta como en las recomendaciones de los sumillers.

Por ahora ya lo han conseguido en locales de cocina española internacionales con el mismo nivel que sus productos y se han dado a conocer con eventos específicos. “Hemos llegado a organizar calçotades en Manchester”, explica.

Primer rosado ecológico

Entre las novedades para estas navidades, Vilarnau ha dado a conocer su primer rosado ecológico. Resulta un “cava delicado que muestra la sutileza de las violetas y las rosas en combinación con los frutos rojos maduros, mientras que en boca es muy suave, cremoso, fresco y elegante”, asegura Deàs. Se encuentra en tiendas especializadas en productos premium a 13,5 euros.

Se trata de la primera de las cinco referencias que la familia quiere lanzar en los próximos años. Todas ellas basadas en la agricultura ecológica de sus viñedos situados en el paraje de Vilarnau d’Espiells.

Baja incidencia del boicot

Los responsables de la marca muestran un optimismo limitado tras la reestructuración y el esfuerzo que se ha hecho en una cava pequeña pero muy centrada en la calidad. Reconocen que esta campaña de Navidad es la de mayor incertidumbre de los últimos años, que seguirán la evolución de las ventas muy de cerca aunque, en su caso, prevén que la incidencia del boicot sea baja.

Señalan que sus niveles de exportación son altos y que el canal comercial es casi testimonial en la contabilidad del grupo vitivinícola. Además, remarcan que ellos no compiten en el segmento de gran distribución. Es allí donde se han notado más las campañas contra productos catalanes que se han orquestado desde ciertos entornos de España o las que se han promovido en ciertos círculos independentistas contra los principales productores del sector por considerarlos “poco catalanes”.

González Byass cerró el ejercicio 2016 con una facturación de 71,3 millones y un resultado de 8,1 millones

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