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Espacio gastronómico del Hotel Alma Barcelona / CG

¿De qué se quejan los hoteleros de Barcelona?

El sector acumula 61 meses de rentabilidad positiva pese al cerco de Ada Colau y la competencia de los pisos turísticos y de Airbnb

20.02.2017 00:00 h.
4 min

¿De qué se quejan los hoteleros de Barcelona? Esta es la pregunta que recorre el sector tras conocerse los datos de ocupación y rentabilidad para 2016, presentados la semana pasada por las consultoras Magma Hospitality y STR. Las cifras indican 61 meses de crecimiento tras la crisis económica, una ocupación media 2,7 puntos superior a la española y un precio medio por noche 30 euros superior al nacional, pese a la competencia de apartamentos turísticos y de Airbnb.

A la luz de los datos del ejercicio anterior, los expertos subrayan la buena salud del sector. "Tres indicadores arrojan muy buenas cifras en los últimos años: ocupación, precio medio y rentabilidad por habitación disponible (RevPar). Todos se han disparado con la recuperación de la demanda doméstica", indica José Navarro, director para España de STR.

"Con la crisis económica hubo sobre todo un ajuste de precio medio por bajada de la ocupación --ha continuado el experto--. Ello se ha revertido. Desde 2013 detectamos que los hoteles llenan cada vez más habitaciones de media, lo que les permite ajustar la tarifa al alza".

"No tienen motivo de queja"

El Gremio de Hoteles de Barcelona ha preferido no comentar los datos. Otros expertos sí los repasan. "Es el escenario perfecto. Es un momento de restricción de la oferta y de aumento de la demanda. La ocupación es muy alta comparada con otros destinos urbanos", indica Juan Bóveda, socio director de BurgMaster.

"Los hoteleros fijan la tarifa en función de varios factores --agrega--. Uno de ellos es la ocupación. El hotelero propone precios por noche dependiendo de cómo de lleno tenga el hotel. Va probando hasta alcanzar la rentabilidad óptima. Y las ocupaciones están al alza".

Para este año "se espera un repunte de precios si no hay factores que alteren el escenario. El turismo es un sector muy volátil. Siempre habrá los hoteleros que digan que en Barcelona puede haber un ataque terrorista. Pero la proyección con todos los factores estables es positiva", añade.

Caídas por el terrorismo

Pese a las buenas perspectivas, el puñado de agoreros de la hotelería barcelonesa tienen argumentos para predicar su negatividad. La rentabilidad del sector cayó en los destinos golpeados por el terrorismo en 2016.

Fue el caso de París (-13%), Bruselas (-18%) e Estambul (-37%), víctimas del ataque de los violentos. Londres (-1%) y Zúrich (-3%) también retrocedieron, pero por factores de mercado, como la sobreoferta.

En el global europeo, el incremento de rentabilidad de Barcelona (+10%) quedó sólo por detrás de Copenhague, Kiev, Moscú, San Petersburgo y Dublín, ciudades todas ellas con una planta hotelera menos madura que la de la capital catalana.

"Todo es positivo"

No es el caso de Barcelona. "Si tú miras los hoteles existentes, ahora mismo todo es positivo", consigna Oriol Maresch, director de desarrollo de Best Western en España y Portugal.

"Concurren factores como la demanda extraordinaria en Barcelona, el aumento de conexiones aéreas y la influencia de una industria del crucero boyante", recuerda el directivo.

Según Maresch, que pilota la expansión de una firma que también crecerá en España, otro factor revela la salud de hierro del sector. "Todas las grandes cadenas quieren aumentar presencia o entrar en el mercado local. Lo que es muy indicativo de cómo marcha la industria".

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